¿Por qué el crecimiento económico se ha frenado?
Alfredo Ríos Camarena
En los últimos meses se ha puesto como un tema de los más discutidos y polémicos el decrecimiento económico, pues el Producto Interno Bruto (PIB) ha tenido una fuerte caída que no es nueva; se ha producido desde hace muchos años y tampoco corresponde sólo a México este fenómeno, sino que ha afectado la economía mundial.
El PIB se conforma con la producción de bienes y servicios totales en una sociedad durante el lapso de un año, y lo que ha sucedido, como bien lo señaló el secretario del Trabajo, es que no se puede crecer si la producción no aumenta, y ésta ha disminuido porque el ingreso fundamental de la economía se generaba por este fenómeno que aumenta el mercado de bienes y servicios; sin embargo, el modelo económico neoliberal ya no se fundamentó en este hecho, sino en el crecimiento espectacular de los grandes capitales a través de la usura y de la especulación, que no producen ni bienes ni servicios, pero sí un dinero virtual que ha permitido que en la economía global existan miles de millones de dólares cuyo origen no tiene nada qué ver con la producción, sino con la economía de casino que aumenta exponencialmente los grandes capitales.
La teoría del valor establecía que las mercancías valían por el trabajo socialmente necesario invertido en ellas, tesis que en el pasado sostuvieron los economistas David Ricardo y Carlos Marx. Esta tesis, junto con la de la escasez y otras más, se derrumbaron en este nuevo mundo cuyos horizontes son inciertos y dramáticos, pues la riqueza virtual nunca bajó como suponían algunos economistas para aumentar el bienestar de la sociedad, sino todo lo contrario; esos capitales extraordinarios se quedaron en muy pocas manos creando una nueva clase de capitalistas que va más allá de la imaginación.
Este fenómeno que interpretó bien el gobierno de México fue lo que obligó a formular un Presupuesto de Egresos de la Federación con cierto déficit y con una incompleta reforma fiscal, pues sólo el empuje del Estado podrá impulsar la economía, pero tendrán que participar las fuerzas productivas de todos los mexicanos; por eso, uno de los objetivos en el corto plazo es retomar la reforma al campo mexicano y recobrar la soberanía alimentaria acelerando la producción agropecuaria.
Si esta política es dirigida por el Estado con la participación de los productores sociales, podrá no sólo revivir la producción de alimentos, sino darle a los pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros una parte de la producción turística, forestal y minera, para que estas actividades dejen de ser monopolios concesionados y también participen en la derrama social que tanta falta hace, pues la teleología constitucional tiene por objeto no sólo apoyar el crecimiento económico, sino el desarrollo económico, y éste sólo se puede realizar con la redistribución de la riqueza. La educación y el trabajo productivo de carácter social podrán, si hay la voluntad política para hacerlo, revertir estos números tristes del crecimiento económico mexicano.
