Más de 30 familias mexicanas que viven en los edificios aledaños a los dos que colapsaron en marzo pasado, en East Harlem, preparan una demanda legal contra el gobierno de Nueva York debido a los problemas que les causó el incidente.
Las familias se quejan de que sus departamentos presentan niveles de plomo y de asbestos mayores a los permitidos por las autoridades de salud, además de que exigen compensaciones por los daños sufridos en sus lugares de residencia, que van desde ventanas rotas hasta techos colapsados.
Cientos de familias fueron evacuadas de edificios aledaños tras la explosión en East Harlem en que murieron ocho personas, tres de ellas de origen mexicano, en un barrio compuesto por clase trabajadora y que ha sido por tradición un enclave de la comunidad latina en Manhattan.
La mayoría de las familias ya ha regresado a sus hogares, aunque muchas de ellas se quejan de daños severos a su propiedad y de posibles consecuencias para su salud y la de sus hijos por los tóxicos en el ambiente. Asimismo, ninguna de las viviendas aledañas a la explosión tiene aún servicio de gas.
Rosa Villavicencio, originaria de Morelos, afirmó que ya no busca que la reubiquen en otro edificio de la ciudad, porque ya limpió su departamento. Le preocupan los altos niveles de asbestos y plomo, según estudios conducidos en su edificio, y los gastos de las reparaciones de su hogar.
Entre 30 y 40 familias mexicanas se han unido para presentar una queja formal contra el gobierno de la ciudad de Nueva York con objeto de obtener una limpieza profunda y profesional de sus hogares, y una compensación por los daños sufridos. En total, al menos 78 familias se han unido en la demanda.
Andrew Carboy, abogado de los afectados, explicó que de acuerdo con dos estudios encargados por su equipo legal, los departamentos contienen 400 microgramos de plomo por metro cuadrado, que es 10 veces el nivel aceptado como seguro.
Los afectados tienen un plazo de 90 días luego de un accidente para demandar a la ciudad por los daños, por lo que Carboy encabeza el grupo que presentará una “demanda preliminar” , que tiene el objeto de que el gobierno acepte pagar una compensación y hacer una limpieza.
Información pública del gobierno establece que estudios realizados por el gobierno de Nueva York tras la explosión determinaron que no se reportaron residuos de asbestos en el aire de los edificios contiguos al desastre.
Para Carboy, no obstante, la respuesta del gobierno ha sido deficiente. Defensor de los derechos de las personas afectadas por la contaminación causada en Nueva York tras los ataques terroristas de 2001, el abogado delinea comparaciones con el incidente de East Harlem.
