A 25 años de la matanza de Tiananmen la noche del 3 al 4 de junio de 1989, en la que murieron entre 300 y 3 mil personas— un número aún desconocido—, que puso fin a casi siete semanas de protestas contra la corrupción y a favor de la democracia, el régimen chino desplegó este miércoles contra el recuerdo, un operativo policial y militar en el centro de Pekín, en la plaza de Tiananmen y sus alrededores, mismo que superó el número de los turistas que se hacían fotos en la plaza o frente al retrato de Mao a las puertas de la Ciudad Prohibida.

El gobierno de China que lleva meses preparando una campaña de represión para que este día pase desapercibido, no permitió ninguna conmemoración y ya ha cobrado 50 víctimas, entre arrestados, interrogados o desaparecidos, según datos de organizaciones defensoras de los derechos humanos,

La presencia abrumadora de agentes de policía, militares armados, o las continuas patrullas por los alrededores de Tiananmen, han evidenciado que se trata de un día importante para recordar. Así, cualquier visitante que trata de acceder al enclave, ha tenido que pasar por un arco de seguridad y someterse a un registro policial en una de las garitas que fueron instaladas en la capital, después de que hace ocho meses un coche invadió la acera de Tiananmen y causó 5 muertes.

Tampoco a los periodistas les han permitido grabar en la plaza, hablar con los visitantes, estar dentro o en los alrededores, cuestionando sobre las razones de “legislación china”, aunque porten su permiso de periodista que los autoriza a trabajar en el país asiático.

Además de ese control en el centro de la capital, las autoridades censuran las principales redes sociales de internet, como Weibo -similar a Twitter-, donde fueron bloqueadas las búsquedas de palabras relacionadas directamente con la masacre como “Tiananmen” o “25 años”, así como referencias en clave al número 64 (por el 4 de junio).

Casi todos los medios de comunicación oficiales han decidido ignorar el hecho, a excepción de uno, el diario oficial “Global Times”, que publicó un editorial titulado: “Tras 25 años, la sociedad sigue firme en su camino”.

Por su parte, el portavoz chino de Asuntos Exteriores Hong Lei ratificó esta idea hoy en rueda de prensa, donde se limitó a señalar que el Gobierno ya había llegado a una conclusión sobre Tiananmen y defendió el progreso que China ha conseguido en los últimos 30 años.

Mientras que la cofundadora de “Madres de Tiananmen”, una agrupación que reúne a cientos de familiares de las víctimas, estrechamente vigilada por el régimen, asegura que “Los líderes saben que son culpables de disparar a la gente. No lo admiten debido al interés del Partido y al suyo personal”; Zhang Xianlinges, es madre de un estudiante de 19 años que fue asesinado por un militar de un balazo en la cabeza y conmemoró hoy el aniversario desde su casa, donde se encuentra bajo arresto domiciliario sin ningún motivo más que su lucha.

Lo mismo le ocurre a uno de los más reconocidos activistas, Hu Jia, quien participó con tan sólo 15 años en las manifestaciones, quien decidió ayer por la noche ayunar en recuerdo de los manifestantes que hicieron huelga de hambre en el 89 y encender algunas velas en su honor. El año pasado, instó a que la gente se hiciera fotografías con camisetas negras en la plaza, motivo por el que posiblemente las autoridades hoy vetaron ese color de las prendas de empleados de medios de comunicación oficiales.

Para el régimen, cualquier detalle es importante ante el miedo de que las protestas que pusieron en peligro su continuidad vuelvan a repetirse.