Juan Antonio Rosado
¿Con qué propósitos el ser humano se ha hecho acompañar por la música desde sus orígenes? Sin duda, el significado de este arte va mucho más allá de lo que cotidianamente declaramos. Es común escuchar: “Me gusta tal música” o “pongamos música para amenizar la reunión”. Todo ser humano —nos dice la compositora mexicana Lucía Álvarez— vive en algún momento experiencias musicales, y estas experiencias difieren en cada quien. En su magnífico libro La música, el Dionisos vivo, Lucía empieza interrogándose: “¿Qué sabemos de la música? ¿La entendemos en su justo alcance? ¿Nos detenemos a reflexionar por qué nos conmueve? ¿Conocemos cuál es su sustancia verdadera?”.
A diferencia de otros libros sobre música, a veces más teóricos, densos o con un lenguaje especializado (pienso, por ejemplo, en El estilo y la idea, de Schoenberg, o incluso en Cómo escuchar la música, de Copland), el libro de Lucía Álvarez es quizá la obra sobre música más interdisciplinaria que conozco y una de las más amenas, dirigida a un público culto, pero no necesariamente especializado. Una prueba es que la autora no cita fragmentos de partituras, por lo que el lector que desconoce la notación musical (fenómeno muy común en países como México) no se sentirá frustrado. El libro entero es una reflexión en lenguaje fluido, con una organización clara y seductora.
Lucía Álvarez es una de las más prestigiadas compositoras mexicanas en la actualidad, galardonada con varios Arieles por su música para diversas películas (entre ellas, algunas de Ripstein). Pero no conformándose con su formación musical, realizó profundos estudios en el área de las humanidades. En su libro establece un fructífero diálogo con la literatura y la historia, pero sobre todo con la filosofía. Su posición es que “el valor original de la música se convierte en valor universal como consecuencia de la incidencia personal que ejerce sobre el ser humano”. A partir de estos planteamientos, el lector recorre, en orden progresivo, desde el papel de la música y el sonido en las actividades comunes —la música y otras artes, la música en la medicina, la música y la educación, etcétera— hasta la música como fenómeno concreto y su valor, pasando por su papel en la sociedad y el extraordinario capítulo sobre “El deambular filosófico, estético, mágico y religioso de la música”. No cabe duda que tras la lectura de esta obra, nuestra percepción de la música se enriquece y adquiere insospechadas dimensiones.
Lucía Álvarez, La música, el Dionisos vivo, México, Arteletra / Colofón, 2014; 244 pp.
