Entrevista a Samuel Martínez/Investigador de la Universidad Iberoamericana
Irma Ortiz
Ejemplos hay muchos, el más reciente, que con el aseguramiento de la empresa Oceanografía, la PGR decretó la intervención de los equipos de futbol Gallos Blancos de Querétaro y Delfines de Ciudad del Carmen, propiedad de Amado Osuna Yáñez, a quien se le investiga por un fraude bancario de alrededor de 500 millones de dólares, parte del cual utilizó para la compra de equipos de futbol.
El canal RCN Noticias de Colombia dio a conocer recientemente que el gobierno de ese país investiga sobornos e inversiones hechas por narcotraficantes mexicanos y colombianos en clubes del futbol de nuestro país, particularmente en los años 2003 y 2006.
Samuel Martínez López, investigador del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y miembro de la Red de Investigación sobre Deporte, Cultura y Sociedad, explica a Siempre! la atracción que ejerce ese deporte entre los grupos del crimen organizado y los dividendos que les generan.
El futbol agrupa masas, divierte, crea estereotipos y es centro de atracción para grupos del crimen organizado.
Al igual que muchos otros sectores de la economía o de la vida social, el crimen organizado, especialmente el narcotráfico, ha tratado de incorporar ciertos capitales ilícitos para ponerlos en circulación o para tener cierto control de otras industrias alternas al tráfico de estupefacientes. Históricamente el mundo del espectáculo y del futbol no ha sido ajeno a esto, y no es nuevo, tampoco es algo que se dé en todos los países, ni de la misma manera.
Habría que revisar cada caso, cada competencia o cada liga, porque los grupos del crimen organizado meten sus manos al futbol, dependiendo de las coyunturas políticas, de los contextos sociales; no podemos comparar países europeos con asiáticos o sudamericanos o en este caso, como en el tema de México, con otras partes del mundo, porque dependen de variables que tienen que ver con leyes, con la impunidad, con los niveles de corrupción, con la situación del país de que se trate, pero sí hay una presencia histórica de esos grupos en el futbol.
En América Latina, ¿cuáles han sido las circunstancias para que se dé más este fenómeno en países como Colombia o México?
Cuando hablamos de narcotráfico, hablamos de todo un sistema, donde hay productores, distribuidores, consumidores, necesidades, productos que se ponen en circulación de manera ilícita, y en el futbol sucede exactamente igual, es otro mercado donde hay productores, distribuidores, mediadores, con productos que se ofertan y consumidores.
Cuando se presentan estos fenómenos es porque dos sistemas se ponen en contacto o empiezan a tener influencia uno sobre el otro; obviamente estos dos sistemas tienen un contexto: los países donde hay mayor problema de narcotráfico o de crimen organizado. Donde tienen más injerencia en los sectores político, económico o empresarial son justamente aquellos países donde hay más condiciones para que el narcotráfico invada o toque el sistema deportivo, especialmente el futbol espectáculo.
Eso ha pasado con mucha claridad en Colombia, México, en Centroamérica, Brasil, Argentina, en países en vía de desarrollo, donde las democracias son incipientes o frágiles, donde la sociedad civil no tiene mucha fuerza; donde los sistemas de impartición de justicia permiten la impunidad de grupos empresariales o políticos, que se sirven de sus posiciones para buscar beneficios económicos entre los que se encuentran las negociaciones que pudieran hacer de manera lícita grupos del crimen organizado para obtener más rendimientos económicos. Podríamos hablar de los casos de Colombia o de México donde —cada uno en su contexto, con sus diferencias y matices— hay señas de que estos grupos organizados han intervenido.
Futbol y lavado de dinero
¿Cómo funciona en México?, ¿capos del narco ya son dueños de equipos?
Cuando se menciona a grupos del crimen organizado en relación con el futbol espectáculo, se puede hablar de tres temas distintos. El primero tiene que ver con grupos que intentan lavar dinero a través de equipos, y éste no sólo pasa por el futbol, sabemos que un porcentaje grande de la economía nacional funciona para lavar dinero ilícito.
La segunda parte tiene que ver con arreglar los partidos, sobre todo por la industria de las apuestas, que genera millones de dólares a nivel mundial, y por los dólares y recursos que generan, es que los grupos del crimen organizado en diferentes países en Europa, en Asia, África y en América, han visto en el futbol una fuente de negocios; lo que hacen es corromper a jugadores o árbitros para arreglar ciertos resultados y llevarse grandes tajadas de las apuestas.
Un tercer aspecto de estas relaciones tiene que ver con lo que le da el futbol espectáculo a los grupos criminales. Los políticos y los empresarios se acercan al futbol de primera división o al profesional no porque sea un buen negocio. De hecho, el futbol profesional, como tal, no es un negocio en sí mismo, económicamente no es tan rentable.
Lo que sí es rentable es la visibilidad política y mediática que da tener un club de primera división, lo que le permite a los dueños negociar, buscar prebendas, ganar simpatías, tener más capital social.
Los equipos de futbol en realidad se ocupan como plataformas para otros beneficios más allá, de tipo político o social. En algunos casos, algunos grupos del crimen organizado para quedar bien con las comunidades, con municipios, con ciertos pueblos en algunas regiones compran o se han hecho de equipos de cuarta o de tercera división. Hay casos conocidos de equipos enteros, controlados por grupos del narcotráfico para tratar de generar, como lo hacen los políticos, para tratar de ganar simpatías, hacen exactamente lo mismo los narcotraficantes, que en algunas ocasiones cuando no se les ha detectado a tiempo, han logrado hacer lo mismo..
¿Qué equipos?
No los recuerdo a todos, pero el grupo de dueños que controla la primera división es un grupo cerrado, y como no se investiga mucho el tema del futbol en México porque la Federación Mexicana de Futbol —a pesar de que es una asociación civil— no tiene un régimen de transparencia como muchas otras asociaciones civiles, los dueños de los clubes pueden ser prestanombres y no se sabría a ciencia cierta quiénes están vinculados, como sucede en otros sectores económicos donde aparecen empresarios supuestamente honorables que sirven para lavar dinero. Es difícil poder tener con claridad eso, pero hay casos que están documentados, ahora no me sé los nombres de los equipos que han pasado por tercera división o en segunda división.
¿Carlos Ahumada, quien fue directivo de cinco equipos?
Es un ejemplo, entre otros, de gente metida o coludida con actos de corrupción de diferente tipo, incluso de narcotráfico, no se le demostró mucho; hubo una acusación de vínculos de crimen organizado pero nunca se dejó clara la información, porque se controla mucho el tema del futbol, se controla mucho su imagen y supuestamente el consejo de dueños de primera división tiene una serie de controles para saber quiénes acceden a ese Consejo, que tienen que ver con las televisoras. No es fácil que lleguen a primera división pero en las otras divisiones que están menos vigiladas, donde resulta más barato tener equipos, seguramente se han presentado casos de gente vinculada con el crimen organizado.
FIFA, organización transnacional
Hoy se asocia a Oceanografía y al equipo de los Gallos Blancos.
Oceanografía es un ejemplo, pero ha pasado periódicamente, pasó en Puebla, pasó con gobiernos cuando se han metido a ser dueños de equipos de futbol. Lo que pasa es que los equipos de futbol no son un buen negocio en México porque a pesar de que hay un mercado grande, las verdaderas ganancias se obtienen vía los pagos de derechos de televisión, lo que ingresa por boletaje y por otros aspectos.
En realidad lo que pasa con muchos de los clubes de primera división es que son unidades de negocio de grandes empresas, y a través de los clubes de futbol solían desviar recursos o arreglar el tema de sus impuestos declarando pérdidas en estas unidades de negocios.
Con el nuevo régimen fiscal, habría que ver cómo va a quedar esa situación, pero durante mucho tiempo sólo las grandes empresas muy, muy grandes como Cemex, Cruz Azul, como Televisa, T.V. Azteca, ahora grupo Carso y otras empresas, podían darse el lujo de tener estos equipos porque podían utilizarlo como coladeras fiscales, pero también suelen ser una gran pérdida de dinero.
Como mucho del dinero que hay en las transacciones de futbol está fiscalizado y está el tema de los promotores, de la compra y venta de deportistas; jugadores que valen más de cien mil dólares en un país y llegan a México costando dos millones de dólares de la noche a la mañana y como no hay una regulación, ni transparencia, es muy difícil saber cómo se llevan a cabo esas operaciones, pero de que en ese tráfico de jugadores hay manos oscuras metidas, seguramente que sí.
Incluso los campeonatos, a la FIFA se le acusa de prestarse a movimientos ilícitos.
La FIFA es una organización de carácter transnacional, con un gran poder político y económico; mientras el negocio no le sea tocado y no se afecten sus intereses siempre van a consentir que cada país organice —con las características propias de cada país, a nivel cultura política, de situación económica—el futbol profesional. Mientras no se toquen sus intereses, FIFA nunca va reclamar, y cuando se han intentado meter en sus terrenos y pedirle más transparencia, la FIFA amenaza de inmediato con sacar a la Federación de ese país y como el futbol profesional es muy funcional a los intereses del gobierno del país, nunca ha habido esos alejamientos es decir hay un arreglo tácito entre la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y el gobierno, que no se mete con la Femexfut, no le pide trasparencia, no le exige en términos fiscales, de responsabilidad social, a cambio de que la Femexfut otorgue el uso que el gobierno hace de la Selección Mexicana, o de algunos clubes cuando son campeones, para que visiten el gobierno, para que no se hagan críticas mutuas. Es un acuerdo que se tiene desde hace mucho tiempo, sobre todo desde que Televisa controla la Selección Mexicana.
La FIFA,además de ser una federación, es una industria cultural y se guía por la lógica económica, es muy racional y moderna en ese sentido; se guía por los criterios mercantiles en una sociedad neoliberal, volcada hacía el consumo, hacia la búsqueda de ganancias. La FIFA, aunque mantiene una retórica de trasparencia, de la hermandad de los pueblos a través del futbol, todo el mundo sabe que sus directivos, sus federativos, sus burócratas están metidos —y está documentado desde hace mucho tiempo— en situaciones de prebendas, intercambios, corruptelas.
Es una industria que tiene mucho poder, mucha presencia a nivel mundial y se puede dar el lujo de poner en jaque a países, de imponer sus reglas y de voltear la agenda política o económica de ciertas regiones al hacer los mega eventos deportivos en ciertas naciones. La FIFA lo que quiere es llegar a los cinco continentes, le faltaba el continente asiático y ya lo hizo en Corea, Japón, le faltaba el continente africano, ya lo hizo y ahora quiere abrirse espacios en Medio Oriente y luego lo hará en Oceanía. Lo de darle la sede a Qatar es un ejemplo de que las decisiones que toma la FIFA son de tipo económico.
El tema del futbol espectáculo es un tema muy complejo porque es muy amplio, depende de cada país, del torneo que hablemos, lo que sí es cierto es que la FIFA es una asociación civil, con sede en Suiza y por lo tanto está protegida por las leyes internacionales para intervenirla; como asociación civil se debe a los ciudadanos, a las organizaciones sociales. En este mundial, con las manifestaciones que vemos en las calles de diferentes ciudades de Brasil, empezaremos a ver con el paso del tiempo, cada vez más intervención de orden social de organizaciones civiles, ciudadanos organizados en contra de la FIFA justamente porque la sede se elige por la lógica del negocio.
La FIFA, después del crecimiento que tuvo tras la Segunda Guerra Mundial a la fecha, en que se ha expandido por todo el mundo, tal vez en 15 o 20 años, asistiremos a su punto máximo y a partir de ahí ya no crecerá, no inventará nuevos mundiales o torneos, quizá en ese punto, llegaremos al grado de que sectores de ciudadanos a nivel mundial, cada vez más organizados empiecen a presionar a la FIFA para que sea más trasparente, para que cumpla con otras funciones y no siga sólo en la lógica del negocio.
