Los temas importantes están ausentes

Jorge Carrillo Olea

Las discusiones bizantinas son argumentaciones inútiles sustentando especies que por sí carecen de importancia, como debatir sobre el sexo de los ángeles. Son señas de una personalidad de gran protagonismo.

Ante ello, éstos son tiempos de sonreír tolerantes. Tanta vacuidad en la discusión, tanta voracidad por estar al aire o en papel, nada de recato ni de discernimiento de lo relevante, hay que ir a todo: igual lo mal de la Ruta 12, que el papa Francisco y los gays, que el bullying, los circos sin animales o que el futbol.

Los graves temas, los que definirán el país de mañana están ausentes, no son lucidores, necesitamos brillar con nuestro saber sobre la renta petrolera, el shale oil, el desgaste ondulatorio de la ruta 12 o la abdicación de Juan Carlos.

No les es relevante la explosión demográfica revivida por los panistas Fox y Calderón al anular las campañas de planeación familiar que volvieron a subir los porcentajes de natalidad sobre todo en las clases indígenas y más pobres. A esos nuevos niños no les espera nada bueno.

Tampoco es relevante el atorón en la llamada reforma educativa que en todo caso sería sólo una reforma laboral docente. El rollazo de las leyes reglamentarias sobre energéticos, por aburrido ya no importa a nadie. Tampoco la enorme deuda de 607 MMP contraída en 2013 por Enrique Peña para lanzar invisibles proyectos híper millonarios.

No es motivo de análisis el decaído prestigio internacional que a este gobierno no le ha importado y cree su deber en lugar reganarlo, lucir hasta el hartazgo de los medios y analistas su capacidad reformadora que por lo pronto sólo es un decir.

De manera contrastante, organismos internacionales, la ONU y Amnistía Internacional nos acusan de no poder cumplir compromisos constitucionales sobre derechos humanos o sobre una eficaz procuración y administración de justicia y consecuentemente no reprimir la impunidad.

Parece que todo eso y mucho más son temas baladíes. Por eso deberíamos preguntarnos: ¿qué pasa aquí? Porque no parece ser un tema de uso sólo en sectores, no de ciertos medios, no de un momento. Se ha creado un clima de desinterés por lo que sí es trascendente, que obligaría a pensar en las razones.

Nadie discute como un caso de vergüenza nacional el de Cuauhtémoc de la Torre, que ha revelado el verdadero fondo de sus conductas: el CEN del PRI ni quiere ni sabe ni puede aplicar sanciones. Es un hecho fuera de su cultura, de su decencia, de su sentido de lo indispensable. Por su parte, en el mismo caso, la justicia penal es lenta e ineficiente como por diseño.

Seguramente hay como ha habido otros muchos casos de personajes que fueron utilizados, premiados y tolerados. Es el viejo PRI recién maquillado.

hienca@prodigy.net.mx