Fue este miércoles que al concluir la instrucción del caso Nóos, el juez José Castro decidió mantener la imputación por dos delitos fiscales y un tercero de blanqueo de dinero contra Cristina de Borbón, hermana del recién coronado rey de España, luego de que el pasado 8 de febrero, la Infanta declarara en los juzgados de Palma acompañada sólo por sus abogados.

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha expresado “seguimos sin saber qué concretos delitos y hechos pueden imputarse a Cristina de Borbón”, al presentar un recurso contra la decisión del juez José Castro y considera que el juez incluso maneja datos equívocos “para construir unos hechos con apariencia delictiva”, con lo que corre el riesgo de caer en “la mera especulación, cuando no la pura ficción”. Denuncia que el procesamiento se basa en “actos de fe”. La imputación, sentencia, nace de “simples suposiciones” sin “indicio incriminatorio alguno”.

Horrach insiste en que el juez ha ejecutado una “instrucción inversa, presidida por un credo y no por la sana guía de la “duda”, que ha asumido “el rol de la parte acusadora”, perdiendo su función constitucional. El fiscal presentó hoy un recurso en el juzgado de Palma, con el que busca desactivar el auto del juez y reclama que la Audiencia suspenda el plazo de 20 días para la presentación de escritos de conclusiones de las partes, que pueden quedar condicionadas por una decisión de la sala sobre su recurso.

El juez, por su parte, asegura que el fiscal ha construido ”un andamiaje probatorio, con una falsa apariencia de solidez, para imputar” a la Infanta y que el instructor tenía “el puerto de destino determinado antes de iniciar la investigación”, con meras conjeturas, contaminadas, y con “los parámetros de imparcialidad, objetividad y congruencia” relegados.

El ministerio público considera que la infanta no ha cometido delito alguno, porque no conocía la actividad delictiva y de defraudación tributaria de su esposo Iñaki Urdangarin y porque no participó en la gestión de Nóos ni Aizoon.

La Infanta, ahora la sexta en la línea de sucesión al trono, al renunciar a sus derechos no tiene consecuencias prácticas, ni afectaría a sus hijos, que subirían un nivel en la escala, aunque la evolución de su situación judicial dependerá de que lo haga frente al nuevo rey Felipe VI, su hermano.

Cristina de Borbón lleva apartada de la agenda oficial desde octubre de 2011, incluidas las importantes ceremonias de abdicación de su padre y proclamación de su hermano, al que antes estaba muy unida. Don Felipe ha evitado mostrarse en público con ella desde que estalló el escándalo.