ENTREVISTA

 

 

Moisés Castillo

 

 

En el Congreso de la Unión surgió otra diferencia en medio de la discusión de las reformas energética y telecomunicaciones: cómo se deben contar los votos en el caso de las coaliciones electorales. Un tema menor pero no para los partidos políticos pequeños, ya que tendrán que ratificar en cada elección 3 por ciento de votación nacional para no perder el registro.

 

Las bancadas en la Cámara de Diputados, excepto el PAN, pretenden modificar la nueva Ley General de Partidos Políticos promulgada el pasado 23 de mayo para permitir que los sufragios se distribuyan equitativamente entre las fuerzas políticas aliadas. El PAN calificó esta propuesta como una “contrarreforma” y su único fin es favorecer a los llamados “chiquipartidos”.

 

El diputado panista Fernando Rodríguez Doval rechazó el dictamen porque servía para apoyar “partidos parásitos”.

 

“Quiero dejar claro que Acción Nacional no se opone a las coaliciones, no se opone a las alianzas electorales, mucho menos nos oponemos a la pluralidad política, a lo que sí nos oponemos es a que existan partidos parásitos y utilicen las figuras de las coaliciones para lucrar políticamente y obtener recursos públicos y representación política que no les corresponde.”

 

Hay que recordar que el artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos establece que los votos en los que se hubiese marcado más de una opción de los partidos coaligados serán considerados válidos para el candidato postulado, contarán como un solo voto y sin que puedan ser tomados en cuenta para la asignación de representación proporcional u otras prerrogativas.

 

Ante este panorama electoral legisladores del PRI, PRD, PVEM, Nueva Alianza, PT y Movimiento Ciudadano presentaron ante la Suprema Corte de Justicia un juicio de inconstitucionalidad contra el polémico artículo 87.

 

El juicio tiene como propósito la posibilidad de que la Corte analice, juzgue e invalide, en su caso, cualquier contradicción abierta entre la Constitución y cualquier norma general que expidan el Congreso de la Unión, los poderes legislativos de los estados o la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

 

“De no avalarse estos cambios constitucionales, se aplicaría la ley como está actualmente, que establece la hipótesis de que los votos cuentan para los candidatos, pero no para las instituciones políticas… No significa transferir votos de un partido grande a un partido pequeño, en absoluto. Simplemente se trata de buscar que haya equidad en la distribución de los votos, que le sirven al partido para mantener su registro y para su representación en la cámaras del Congreso”, aseguró el coordinador de los diputados del PRD, Silvano Aureoles.

 

Debemos hacer memoria

Para Jaime Cárdenas, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la Suprema Corte le dará la razón a los pequeños partidos porque en un sistema democrático no puede impedirse la pluralidad política. Recomienda hacer memoria de nuestra historia electoral.

 

“Sería un error político eliminar fuerzas políticas que tienen alguna representación minoritaria. No podemos olvidar la historial electoral de este país: hemos pasado de un sistema de partido hegemónico todo el siglo XX hasta el año 1988, luego a un sistema de partido dominante y luego a un sistema tripartidista que es lo que ahora tenemos.”

 

¿La Suprema Corte resolverá a favor de los partidos pequeños?

 

Creo que sí. Ahí está la historia de la izquierda mexicana: el Partido Comunista Mexicano durante décadas no tuvo registro y eso fue un error político que se cometió y que entendió Jesús Reyes Heroles y José López Portillo: no podemos seguir teniendo el PCM sin registro porque es el espacio para el desarrollo de la guerrilla rural y urbana. Algunos exguerrilleros están en el poder, uno de ellos es el presidente del PRD, fue exguerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre, y gracias a que se le dio registro a la izquierda mexicana en los años setenta el fenómeno de la guerrilla en México no desapareció del todo, pero sí se redujo su impacto político y social. Si ahora a esos partidos pequeños se les elimina del mapa estaremos repitiendo eventos del pasado.

 

¿Por qué en el Congreso de la Unión se discuten este tipo de temas que parecieran menores frente a la reforma energética o la de telecomunicaciones?

Es que para las fuerzas políticas minoritarias Movimiento Ciudadano, PT o Nueva Alianza son temas de vida o muerte. La verdad es que la reforma electoral tanto la constitucional como las nuevas leyes —la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley de Partidos Políticos o la Ley de Delitos Electorales— fueron diseñadas para beneficiar a los tres grandes partidos. Lo primero que lees de la reforma constitucional en materia electoral es cómo se estableció la cláusula del 3 por ciento. Para que un partido mantenga su registro debe acreditar que tiene el 3 por ciento de la votación nacional válida emitida, si no, pierde el registro. Anteriormente la regla era del 2 por ciento. ¿Por qué se negoció así esa regla o por qué se aprobó así? Porque hubo un acuerdo de las tres fuerzas políticas mayoritarias, las que estuvieron discutiendo la reforma electoral para reducir las posibilidades de los llamados partidos chiquitos. Este tema de las coaliciones deriva de esta visión de las leyes electorales para privilegiar a los partidos grandes y restar posibilidades a las minoritarias.

 

Contradicciones legales

Para el PAN representa una “contrarreforma” respecto a la nueva legislación aprobada en mayo pasado y su único fin es favorecer a los partidos pequeños…

 

En el caso concreto de las coaliciones sí hay un problema de contradicción: el artículo 87 de la Ley General de Partidos establece que cuando hay un candidato de una coalición el voto no se puede repartir para efectos de representación proporcional. En cambio, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, el artículo 311, entre otros, párrafo I-C sí permite esa posibilidad de que habiendo un candidato de coalición, un candidato común, no solamente el voto lo recibe el candidato para la votación de mayoría sino que debe haber un reparto de ese voto para efectos de representación proporcional. El PAN no quiere aceptar esa fórmula, en el caso de los partidos pequeños y el PRI que los apoya en la Cámara de Diputados están insistiendo en que debe aplicarse el artículo 311 y no el artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos.

 

¿La Suprema Corte de Justicia de la Nación respaldará el juicio de inconstitucionalidad?

 

Es muy probable. Lo que debe salvaguardar la Corte es el principio que podemos enunciar así “a X número de votos debe corresponder Y número de escaños”. Es decir, los sistemas electorales que privilegian el sistema mayoritario uninominal tienden a favorecer a los partidos mayoritarios. Por ejemplo, hace muchos años en Inglaterra no sólo estaban los laboristas y los conservadores, había un tercer partido que llegaba a tener el 15 por ciento de la votación y al momento del reparto de escaños, como es un sistema mayoritario le correspondían el 3 o 5 por ciento de los escaños. Ese esquema es altamente no representativo y no es democrático. El ideal de los sistemas electorales es que el número de votos que recibes como partido tenga el número de escaños que corresponde. El sistema electoral mexicano, que es un sistema electoral mixto donde hay una parte mayoritaria y una de representación proporcional, debe tender conforme a las reglas del sistema electoral mixto y garantizar la mayor proporcionalidad posible. Y eso es lo que hará la Suprema Corte. Los partidos chicos sí van a ganar en la Corte.

 

¿Los partidos pequeños han ayudado a fortalecer la democracia o más bien son partidos familiares, partidos “negocio”?

 

Sí, la crítica tiene elementos válidos. Muchos de los partidos chicos tienen ese componente donde el partido es manejado por unas cuantas personas, son partidos como dices de “familia”. A pesar de que esa crítica es válida, es importante decir que esos partidos, aunque sean vistos así, como partidos negocio, sí tienen una representatividad. Por ejemplo, revisaba los datos del INE de cuántos afiliados tiene el PAN y el PT. El PAN tiene mas o menos 200 mil afiliados; en cambio el PT tiene medio millón. Son partidos que representan a una parte de la sociedad. No sólo son partidos que representan los intereses de sus dirigentes sino que sí hay sectores de la población con visiones cercanas a esas posturas ideológicas. En Nueva Alianza, por ejemplo, tendemos a hacer la crítica “ah, pues es el partido de Elba Esther Gordillo”, pero los maestros, aun el sindicato oficialista, son una fuerza política, son más de un millón de maestros en el país. ¿A qué representa Nueva Alianza? Pues a un sector de ese sindicato que se siente identificado con esa fuerza política. En el PT los movimientos sociales que están a la izquierda del PRD tienen que ser representados.

 

Eliminarlos sería un error político

¿Cuáles son los riesgos de que los partidos pequeños no estén en la escena pública?

 

Creo que los riesgos son mayores. Causaría más daño en el país no tenerlos que tenerlos. Porque mucho de estos sectores, algunos muy radicalizados, que emplearían otras vías de lucha política, no necesariamente institucionales, buscarían formas de lucha política no democráticas. No digo que se vayan a la guerrilla, pero son luchas que no están dentro del marco de las instituciones. Es importante que la vida política del país sea plural, porque además no somos una sociedad de clases medias, nos conformaríamos con tener dos partidos. Pero no somos una sociedad de clases medias desahogadas, somos un país múltiple, plural, en un país con millones de pobres, en pobreza extrema, donde las clases medias son muy reducidas. Evidentemente el PRI-PAN y PRD no pueden representar esa pluralidad. La pluralidad debe ser representada en el Congreso, en los congresos locales. Eliminar esas fuerza políticas minoritarias sería un error político que afectaría las condiciones de gobernabilidad del país. Es falso decir que no representan a nadie. Más allá de las críticas que van dirigidas por la poca democracia interna.

 

Como es el caso del Partido Verde Ecologista que sobrevive de coaliciones…

 

El Partido Verde en este caso no es afectado. Porque el Partido Verde tiene a su favor a los medios de comunicación electrónicos, sabemos que los legisladores del Partido Verde representan los intereses de las grandes televisoras del país. El Partido Verde como tiene ese plus de apoyo mediático no corre el riesgo de un PT, Movimiento Ciudadano o Nueva Alianza, que no tienen acceso a ciertos medios de comunicación como lo tiene el PVEM.

En la historia política reciente, ¿ubica alguna coalición exitosa, que sea un ejemplo por seguir?

Cuando se hacen ese tipo de coaliciones, como en Oaxaca, Puebla, Sinaloa, es que llevaron al poder a candidatos que no eran del partido dominante en esos estados. Han sido coaliciones anti PRI, electoralmente han sido exitosas porque han ganado las elecciones. Sin embargo, cuando llegan al poder como gobernadores después resultan mandatarios muy débiles, porque la coalición electoral no se traduce necesariamente en una coalición de gobierno. Lo que tendríamos que hacer es —ya se tiene previsto en la Constitución en el caso del presidente de la república— que se puedan formar gobiernos de coalición. Lo que tenemos que pensar es cómo pasar de la coalición electoral exitosa a coaliciones de gobierno. Las coaliciones no se mantienen o a veces los gobernadores quieren quedar bien con todo mundo y terminan quedando mal con todos, porque no pueden atender todas los reclamos de los distintos sectores que lo apoyaron para llegar al poder. La solución institucional es migrar de la coalición electoral a las coaliciones de gobierno. Esas coaliciones implicarán que el gobernador se comprometa con un plan de gobierno, y con un gabinete determinado. Y si no se cumple, la coalición de gobierno se deshace.