Preparán para su lanzamiento el próximo martes, satélite de la NASA podría revelar detalles sobre en qué lugares del mundo se libera a la atmósfera dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero ligado al cambio climático.
El proyecto de dos años y 465 millones de dólares, conocido como el Observatorio de Carbono en Órbita (OCO), también será capaz de apuntar dónde los bosques y océanos reabsorben el carbón atmosférico, un ciclo que es clave para la temperatura global.
La proporción se ha mantenido medianamente constante a pesar de que el nivel total del gas ha crecido desde una concentración de 315 partículas por cada millón en los años de 1950 a 400 partículas por millón hoy en día, según estudios del Instituto Scripps de Oceanografía y la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos.
El observatorio estará a 705 kilómetros por encima del planeta para que pase por el mismo punto de la Tierra cada 16 días, ofreciendo datos a los científicos sobre cómo los niveles de óxido de carbono cambian en semanas, meses o años.
En vista de que el área de observación es pequeña -cerca de tres kilómetros cuadrados- los científicos esperan poder apuntar a los principales emisores de carbono, aunque la vigilancia no está entre los objetivos de la misión.
La NASA intentó lanzar el OCO en 2009, pero el satélite sufrió un accidente durante el lanzamiento. El Congreso aceptó financiar un repuesto, OCO-2, que tiene previsto despegar desde la base aérea militar de Vandenberg en California el martes por la mañana sobre un cohete United Launch Alliance Delta 2. El satélite fue construido por Orbital Sciences Corp.
