De acuerdo con un análisis comparativo hecho por la investigadora Claudia Brittenham, especialista en historia de arte, se logró determinar que existen una decena de estilos pictóricos —elaborados por al menos 10 pintores— en el mural La Batalla, en el sitio arqueológico de Cacaxtla, en Tlaxcala.

A la obra plasmada hace más de mil 300 años, se le realizó un estudio minucioso in situ con un enfoque comparativo de los pequeños detalles que se repiten frecuentemente en la obra y en los que se puede ver la individualidad de cada pintor.

La especialista explicó que dentro de esa decena de manos que pintaron el mural destacan la del artista que dibujaba los personajes con los pies gordos, otro que hacía dedos de los pies muy largos y uno más delimitaba los cuerpos con rayas.

Añadió que pudo significar un gran esfuerzo coordinar las transiciones para que no se notaran las diferencias entre los estilos personales en el conjunto de la obra. “Hay ciertas evidencias de una planificación de la composición: el buen manejo de las variantes y los pintores más dotados parecen haber trabajado en la parte central de la obra”.

Brittenham mencionó que lo interesante del mural de Cacaxtla es su cosmopolitismo en sus temas, estilo y técnica pictórica. “Estas pinturas revelan un alto conocimiento de otras tradiciones artísticas de Mesoamérica, desde la maya hasta la zapoteca y la de la Costa del Golfo. Pero también revelan una gran herencia de la tradición teotihuacana”.                                                              

La Batalla fue realizada entre los años 650 y 700 d.C., por un grupo de filiación olmeca-xicalanca y está ubicado en el Edificio B de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, en el estado de Tlaxcala.

En la obra se puede distinguir una batalla en la que aparecen los vencedores y vencidos de una contienda. Los triunfadores, en su mayoría, portan atuendos de pieles de jaguar, y se muestran atacando con lanzas, cuchillos de obsidiana y lanzadardos. En cuanto a los segundos, portan tocados de aves, plumajes y joyas de jade, además aparecen heridos y mutilados; sin embargo, en recientes investigaciones de María Teresa Uriarte, se sostiene que no se trata de un enfrentamiento real, sino del sacrificio en honor al dios del maíz.