El atleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius “no sufría ningún problema o enfermedad mental” y era capaz de entender la ilicitud en el momento de matar a su novia -la modelo de 29 años y graduada de la facultad de derecho-, Reeva Steenkamp, en su casa en febrero de 2013, concluyeron los psiquiatras que durante un mes han examinado el estado mental del deportista.
Un equipo formado por tres psiquiatras y un psicólogo examinaron hasta el viernes pasado a Pistorius, que acudió a cada día a una clínica mental de Pretoria, donde permanecía bajo observación durante siete horas.
Tanto la Fiscalía como la defensa aceptaron los resultados de los informes psiquiátricos, aunque los abogados de Pistorius han pedido más tiempo para pronunciarse sobre su contenido. El atleta confesó.
La defensa se había opuesto al examen mental al considerar que su cliente es capaz de discernimiento pese sufrir un trastorno de ansiedad desde la infancia, y que la psiquiatra que testificó vinculó a su discapacidad y el divorcio de sus padres.
El proceso comenzó el pasado 3 de marzo en el Tribunal Superior de Pretoria y debía durar, en principio, unas tres semanas. Oscar Pistorius, de 27 años, que se convirtió en los Juegos de Londres de 2012 en el primer atleta de la historia con las dos piernas amputadas en competir en unas Olimpiadas, aunque confesó haber matado a tiros a través de la puerta del aseo de su casa de Pretoria a Steenkamp, alega que disparó por error al confundirla con un ladrón que pensaba que había entrado en la casa por la ventana del baño; el cargo podría costarle la cadena perpetua.
