La violencia provocó el mes pasado la muerte de más de 2 mil 600 personas y dejó más de 2 mil 300 heridos, informó la Misión de Naciones Unidas en Irak (UNAMI).
En conferencia de prensa, la portavoz de la oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos (ACNUDH), Ravina Shamdasani, comentó que “la última vez que un número similar de personas murieron en Irak, solamente en un mes fue en 2007”. Detalló que en junio pasado murieron mil 531 civiles, más 886 miembros de las fuerzas armadas, además de 244 asesinados en la provincia.
Otros mil 763 civiles resultaron heridos por la ola de violencia del grupo extremista estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) y unos 588 civiles heridos en Anbar en donde el ACNUDH, por falta de presencia en esa zona, no pudo corroborar las cifras proporcionadas por el gobierno.
Shamdanasi expresó “Condenamos en los términos más enérgicos este recrudecimiento de la violencia y los asesinatos. El derecho internacional exige a las partes en el conflicto a tomar todas las medidas posibles para garantizar que los civiles estén protegidos de la violencia”.
Falla el parlamento iraquí al elegir presidente
En medio de fuertes divisiones políticas y de la amenaza de la insurgencia suní liderada por el Estado Islámico de Irak y el Levante, que declaró el domingo un califato, así como por falta de quórum y consenso entre los diputados, el nuevo Parlamento iraquí —en su primera reunión— falló en elegir al presidente y los vicepresidentes de la Cámara, por lo que celebrará su próxima sesión el 8 de julio.
El parlamentario de mayor edad, Mahdi al Hafez, —que dirigió la sesión— explicó que se da un plazo de una semana para la segunda reunión, con el objetivo de dar mayor oportunidad a los bloques políticos a llegar a un consenso sobre los candidatos y que durante esa semana contactará con los dirigentes de los grupos políticos para informarse de las decisiones que han tomado durante sus consultas y para saber si se celebra la próxima sesión o si hay necesidad de un nuevo retraso.
Al comenzar la sesión de hoy se contaba con el quórum legal, al haber presentes 255 diputados (de 328), pero después del descanso de media hora para efectuar consultas sólo regresaron 75 parlamentarios.
Los diputados fueron elegidos en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado abril, en las que ganó — sin mayoría — la coalición Estado de Derecho, del primer ministro, el chií Nuri al Maliki; varios de ellos pidieron el retraso de la reunión y se manifestaron en contra de la propuesta de mantener la sesión parlamentaria abierta.
De acuerdo con los plazos constitucionales, una vez que el Parlamento elija el presidente y los vicepresidentes de la Cámara, ésta tiene 30 días para elegir al presidente de la República; El jefe de Estado, a su vez, tiene 15 días para encargar al bloque político con mayoría designar al nuevo primer ministro, que debe formar gobierno en el plazo de 30 días.
Las diferencias políticas hacen temer por la formación del ejecutivo, ya que muchos abogan por un gabinete de unidad nacional, lo que rechaza Al Maliki, que quiere mantener el puesto de primer ministro.
En el marco de la actual crisis, Al Hafez, pidió — al comienzo de la reunión— restablecer la seguridad y la estabilidad para lograr “el desarrollo de Irak”, así como la unión de los distintos grupos étnicos y religiosos lejos del sectarismo para llegar a un acuerdo para afrontar “el gran desafío” actual.
Conflictos podrían beneficiar petróleo de Venezuela
Se ha advertido ya que la imparable violencia del conflicto interno en Irak dispararía los precios del petróleo, por lo que el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, que enfrenta el creciente descontento social y una grave crisis económica, podría impulsar su crecimiento.
Aunque, según el diario estadounidense El Nuevo Herald los ingresos adicionales, que podrían llegar a generar entre 3 mil y 7 mil millones de dólares anuales, serían escasos si se pretende ofrecer a los venezolanos el bienestar que han perdido en los últimos dos años.
Analistas estiman que al mismo tiempo del saneamiento de la economía se requerirá de un paquete de ajustes estructurales que obligarían derribar gran parte del modelo implantado por el chavismo.
