Seguidas de al menos cinco explosiones, las alarmas antiaéreas sonaron hoy por segunda vez en Jerusalén desde que el martes pasado comenzara la operación militar israelí “Margen Protecto” contra el movimientos islamista Hamas de Gaza; más de 750 posiciones de Hamas han sido alcanzadas por mar y aire, sin embargo el gobierno considera la posibilidad de lanzar una operación terrestres con el apoyo de 41 mil 500 reservistas.

Al menos 33 palestinos murieron durante la madrugada de este jueves durante los ataques aéreos israelíes lanzados en la Franja por lo que suman 83 las personas que han perdido la vida en los tres días de la ofensiva y 550 heridos.

Los milicianos han disparado cientos de cohetes y algunos han tenido un alcance hasta lugares más alejados de Gaza que la propia Jerusalén, como la ciudad costera de Hedera, cercana al puerto de Haifa.

El gobierno de Egipto, debido al incremento de víctimas por los bombardeos, desde hoy abrió el paso fronterizo de Rafah con la Franja de Gaza para permitir que cientos de palestinos heridos reciban tratamiento médico. El portavoz del Ministerio del Interior palestino en Gaza, Iyad al-Buzm, indicó que las autoridades egipcias explicaron que el paso de Rafah estaría abierto sólo para los palestinos heridos y para casos humanitarios.

Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, -en una reunión con miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset (parlamento)- aseguró que la fuerza aérea persistirán con los bombardeos, de manera que continuará la ofensiva “Marco Protecto” contra el palestino Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) en la Franja de Gaza.

“No estoy hablando con nadie acerca de un alto el fuego en este momento. Un alto el fuego con Hamas no está en la agenda. Ni siquiera en el orden del día”, aseguró Netanyahu, “no voy a hablar con nadie sobre un alto el fuego. Al contrario, he ordenado un incremento de los ataques aéreos y he dicho que no quiero caer en los errores de otros países, por ejemplo como los rusos con los chechenos”.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores, Zeev Elkin, propuso la adopción de medidas más duras, incluyendo el corte de agua y electricidad en la Franja de Gaza, aunque Netanyahu dijo que “los asesores legales no lo permitirán”; el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, celebró la consulta con altos mandos de seguridad y expresó que los bombardeos seguirán hasta que Hamas ponga fin a la “escalada” en Israel.

Mientras que el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, pidió este jueves ante el Consejo de Seguridad, un cese el fuego a este conflicto e instó a la comunidad internacional a detener la escalada de violencia en esa zona, “es más urgente que nunca intentar encontrar un terreno de consenso para lograr un retorno a la calma y a un acuerdo de cese el fuego”.

Declaró también que Hamas y la Jihad Islámica lanzaron más de 550 cohetes y tiros de mortero contra Israel desde la franja de Gaza en los últimos días y que Israel realizó más de 500 ataques aéreos sobre Gaza.

“Una vez más los civiles están pagando el precio de la continuación del conflicto. Mi principal preocupación es la seguridad y el bienestar de los civiles, no importa de dónde sean”, agregó.

El presidente ruso, Vladimir Putin, consideró este jueves “indispensable el cese urgente del enfrentamiento armado” en Gaza, durante una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Policías israelíes golpean a un joven palestino

Luego de la difusión de un video en el que se ve a dos policías del Estado judío golpeando a un menor palestino la semana pasada en el barrio de Shuafat, el ministro israelí de justicia decidió presentar cargos contra uno de los uniformados al llegar a la conclusión de que pudo actuar con brutalidad injustificada.

El joven al que golpearon, Tareq Jedeir, es primo del menor palestino Mohamad Abu Jedeir, asesinado y quemado vivo hace una semana por un grupo de nacionalistas judíos en venganza por el asesinato de los tres estudiantes israelíes desaparecidos cuando hacían autoestop cerca de una colonia en Cisjordania.

Después de haber recibido atención médica, regresó a prisión donde pasó algunas horas hasta que un juzgado le impuso una fianza de 600 euros y le impidió regresar al barrio de Shaufat, en Jerusalén Este, donde él y su primo residían.