A pesar de que la división entre los republicanos y las inminentes elecciones legislativas de noviembre han frustrado la posibilidad de que el Congreso actúe este año para avanzar en una reforma del sistema migratorio, el 80 por ciento de los votantes estadounidenses lo considera importante y necesario.
De acuerdo con una encuesta publicada por el New American Economy, organismo que congrega a políticos republicanos y demócratas por la promoción económica, más del 60 por ciento apoyaría una reforma migratoria que deje abierta la posibilidad de conceder la ciudadanía a jóvenes que llegaron ilegalmente al país cuando eran niños.
El plan, aprobado por el Senado pero que aún no ha sido debatido en la Cámara de Representantes, contempla un refuerzo de la seguridad fronteriza para posteriormente dejar abierta la posibilidad de regularizar a 11 millones de indocumentados que actualmente viven en Estados Unidos.
El 54 por ciento de los republicanos apoya ese plan y el 37 por ciento se opone; aunque los más conservadores de ese partido se han encargado de impedir que avance una legislación en la Cámara de Representantes.
La encuesta -que se realizó a mil votantes potenciales a nivel nacional, en 26 estados, entre el 24 y 28 de junio- indica que dos de cada tres votantes está a favor de que se les dé estatus legal a los inmigrantes indocumentados, que en su gran mayoría trabajan y contribuyen a la economía estadounidense; el 71 por ciento de los votantes se inclinaría más en 2016 por un candidato a presidente que apoye una reforma migratoria, frente al 15 por ciento que lo haría por uno que se opusiera a ella.
Por su parte, el presidente Barack Obama dijo que el Congreso tiene la capacidad de actuar en forma inmediata para enfrentar la creciente situación de niños inmigrantes centroamericanos que están llegando solos a la frontera sur de Estados Unidos.
Luego de reunirse este miércoles en Dallas con el gobernador Rick Perry y otros funcionarios, Obama habló sobre la crisis migratoria en la frontera sur del país, “Si bien tenemos la intención de hacer lo correcto por estos niños, sus padres necesitan saber que es una situación increíblemente peligrosa y que lo más probable es que sus niños no puedan quedarse”.
El mandatario calificó su reunión con Perry como “constructiva” y sostuvo que ya está tratando de hacer mucho de lo que el gobernador le pidió, incluyendo el envío de recursos adicionales a la frontera para hacer que el proceso de deportación sea más eficaz.
Perry solicitó además más efectivos de la Guardia Nacional, un reposicionamiento de los agentes de la Patrulla Fronteriza y cambios en las políticas para hacer más fácil el deportar a los niños de los países centroamericanos que no tienen base legal para entrar en el país; Obama señaló que no tiene objeciones a las cosas que Perry sugirió.
El mandatario dijo que si el Congreso aprueba la solicitud de 3 mil 700 millones de dólares para financiamiento de emergencia, el gobierno tendrá recursos para tomar algunas de las medidas recomendadas Perry.
Este mismo miércoles, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner se reunió con miembros de su bancada para discutir el pedido del presidente, fuentes que participaron en la reunión dicen que Boehner indicó a los representantes que se debe actuar con el pedido del presidente antes del largo receso de agosto.
