RETRATO HABLADO

 

Roberto Saviano y su radiografía del narcotráfico

Roberto García Bonilla

Ahora se vive en México un estado de normalidad respecto de la violencia que ha provocado la industria del narcotráfico y la compleja pugna intestina entre las organizaciones que manejan de manera ilegal producción, transporte, distribución y venta de drogas, y también de armas; sin éstas sería imposible el funcionamiento y el preciso abastecimiento de los productos dentro de una ilegalidad asimilada, cuyos costos ya no alarman a los representantes del Estado mexicano, más allá de la estadística, cuyas cifras desde el gobierno actual han dejado de difundirse de manera enfática, precisamente para diluir el alarmismo entre los distintos sectores de la sociedad.

Cifras de la muerte

Lo cierto es que las muertes alrededor del narcotráfico no han disminuido respecto del sexenio anterior. A principios de este año, el 15 de febrero, el secretario de Gobernación señaló que durante el sexenio de Felipe Calderón se sumaron 60 mil muertes como producto de las luchas entre los cárteles. Las cifras son imprecisas, pueden variar mucho. Un mes después, el 12 de marzo, el periódico Excélsior publicó que, según el grupo parlamentario del PRI en el Senado, el segundo sexenio panista dejó 121 mil muertos.

La precisión no se sabrá nunca y, por sí misma, tampoco es esencial. Uno de los riesgos de las estadísticas como elemento de análisis es que no se contextualicen dentro de un suceso, problema o conflicto y menos aún se analicen; lo usual, sobre todo en los medios de comunicación, es que se interprete sin analizar. Las valoraciones han dibujado la violencia que se respira en México como horror, brutalidad, barbarie, en un país donde —se repite ya sin la conciencia de las palabras— ha desaparecido el Estado de derecho, lo cual es tan grave como la violencia.

El capo Félix Gallardo

En Cero Cero Cero el escritor y periodista italiano Roberto Saviano (Nápoles, 1979) revela cómo el mercado de la cocaína se transformó a partir del momento en que Pablo Escobar cede a mediados de los años ochenta, por necesidad, la distribución de su producto al gran capo mexicano Miguel Ángel Felix Gallardo, creador de los cárteles en México; los cárteles, entendidos como grupos que negocian coca, capitales y su distribución.

Entonces todo empezó a cambiar, el distribuidor superó en importancia al productor. Los territorios de transporte se ampliaron y la lucha por controlar las rutas apareció y se recrudeció en medio del ejercicio de un Estado de facto dentro de un Estado cuyos poderes (municipal, estatal y federal) están cada vez más diezmados, superados y, también, alimentados. El mercado de las drogas en México hoy, a decir del escritor italiano, representa entre 25 mil y 50 mil millones de dólares, mientras que el negocio de la cocaína a nivel global se extiende hasta el valor de 400 mil millones de dólares anuales.

Tras siete años de investigación, llega a espacios minúsculos y obscuros y nos revela cómo los capos mexicanos se repartieron los territorios desde que el el Padrino Felix Gallardo los designó durante una reunión solemne, festiva en un complejo turístico en Acapulco a finales de los años ochenta: Caro Quintero, Carrillo Fuentes, García Ábrego, Arellano Félix, Guzmán Loera y Zambada García. Sabemos cómo la coca baña el dinero y ha creado una economía que alimenta muchas industrias, bancas y Estados en todo el mundo. Periodismo, investigación y un fino estilo literario se funden.

Quien no conoce México…

Con escritura ágil, el anecdotario es digno de una recopilación de nudos narrativos de una saga mezclada con vulgares historias de enredos. Saviano, sin un ápice lapidario, anota: “Quien no conoce México no puede entender cómo funciona hoy la riqueza de este planeta. Quien ignora a México no entenderá nunca el destino de las democracias transfiguradas por los flujos de narcotráfico […], no sabe cómo el olor del dinero criminal puede convertirse en un olor ganador que poco tiene que ver con el tufo de muerte, miseria, barbarie, corrupción”.

Al leer Cero Cero Cero (que significa el grado mayor de la cocaína)del mismo modo que sucede con Campo de guerra, de Sergio González Rodríguez, el lector, entre tantas interrogantes, puede preguntarse, ¿cómo es posible que todo esté documentado con tal precisión y sea de dominio público sin que ningún sector de la sociedad se plantee que el estado de cosas debe cambiar? ¿Cuántos lustros pasarán para que México deje de vivir, de facto, en una guerra civil permeada por la sordina de la información sobrepuesta, manipulada y descontextualizada por los medios de comunicación que prefieren diseñar el esperpento de esa guerra: fotografías y videos que ya son parte de nuestro imaginario mortuorio?

Tiene razón Saviano: “Las mafias no temen a los escritores; temen a los lectores”.

El ensayista italiano abandonó su país en 2008, luego de que el clan Casalesi lo amenazara de muerte. Él reveló al mundo la organización, estructura y funcionamiento de la Camorra, asentada en la Campania en la novela Gomorra (2006) de la cual se han vendido más de diez millones de ejemplares en más de cincuenta países. Y Cero Cero Cero está dedicado a los carabineros de su escolta.

Roberto Saviano, Cero Cero Cero. Cómo

la cocaína gobierna el mundo, México, Anagrama, 2014.