Marco Muñoz
La vida y la muerte se alejan de la solemnidad ante la mirada de Édgar Muñiz en su puesta teatral Reina de Carnaval. Esta obra, dirigida por el mismo Édgar Muñiz, bajo la producción de Mireya Vega, regresa de la muerte a una joven que sería coronada como reina del carnaval en el Puerto de Veracruz; es así como Magdalena, la resucitada (Mariana Acosta), “regresa” para conseguir su coronación pero ahora tiene que lidiar con lo que sea con tal de llegar a su objetivo, aunque el enfrentamiento con su maquillista (Sandra Ponce) sea temible.
Reina de Carnaval es un teatro de humor vivo e inteligente en que la comedia negra, acompañada del acento alvaradeño, hacen una obra excepcional. Inicia nueva temporada el sábado 26 de julio a las 19:00 horas en el Foro Reyna Barrera del Espacio Universitario de Cultura Off Spring (Francisco Pimentel 14, colonia San Rafael, delegación Cuauhtémoc). Es un teatro íntimo, independiente, honesto, mexicano y de calidad.
Con Édgar Muñiz, director de Reina de Carnaval, charlamos sobre esta obra.
—¿Cómo nace este proyecto teatral, de dónde tal idea de la resurrección?
—Hace algunos años andaba de gira por el Puerto de Veracruz con una obra de Rafael Bravo Meza y después de la función, en la cena, me platicó sobre una leyenda urbana de una reina de Carnaval electa que dieron por muerta porque sufría de “catalepsia”. Salió de tal estado justo antes de ser velada…
A mí me pareció una anécdota ideal para un texto teatral: la “Reina” aspiracional que regresa de la muerte para cumplir su único sueño.
—Tu obra no se puede ubicar entre los zombis, ¿en dónde la pones?
—Reina de Carnaval se desarrolla en esa línea delgada entre realidad y ficción, entre lo extremadamente serio y lo absolutamente banal. Es una metáfora literaria entre la vida y la muerte.
—¿Qué te gustaría destacar de esta pieza teatral?
—El trabajo de las dos actrices, no tiene escapatoria. Han encontrado el tono exacto en el sentido del humor dentro de la situación absurda y solemne…
Yo escribí la obra pensando específicamente en la actriz Sandra Ponce (Eustolia) y por azares del destino, tuve la fortuna de encontrarme con Mariana Acosta (Magdalena).
—La obra nos deja una idea de que tanto la vida como la muerte tienen el mismo peso, ¿qué opinas?
—Nacer y morir me parecen los actos más sublimes del ser humano. Siempre me ha llamado la atención la alegría y el dolor que encierran cada uno de ellos. Si hay decisión sobre la vida también debería haberla sobre la muerte. Sobre la forma y tiempo de morir, una vida dónde no debas ni te deban nada. Me parecen dos actos llenos de fuerza.
Llegar a la vida y salir de ella son situaciones que merecen ser narrados.
—Hablemos del humor, que es un punto importante y muy atinado en tu trabajo…
—Siempre he buscado zafarme de la responsabilidad de la seriedad. Aún en los actos más solemnes encuentro esa parte absurda que me hace reír y quiero compartirla. Borges decía que cuando algo no tiene solución no se puede tomar en serio y eso sucede con el teatro que hago. Y con la vida… Todos, personas y personajes deben tomar decisiones, cambiar la postura de su planteamiento, cuestionarse y qué mejor que con sentido del humor. Aunque muchas veces duela.
