Abraham Miguel Domínguez

La publicación de Salida de emergencia y tres naufragios inevitables (Punto de Lectura, 2014) del chileno José Ignacio Valenzuela recupera lo mejor de su producción cuentística. Ya famoso en nuestro país por ser el autor de la exitosa saga juvenil del Malamor, y la novela El filo de tu piel, es en el género cuentístico en donde confirma sus alcances narrativos.
El libro concentra treinta cuentos y tres relatos largos que bien podrían leerse como novelas cortas. La prosa de Valenzuela se pasea por el cuento clásico, el relato del asombro, en donde la fugacidad se vuelve la protagonista, la minificción y el relato fragmentado. Los textos de Salida de emergencia y tres naufragios inevitables son cuentos que alcanzan su autonomía, pero que en una lectura ordenada, logran una red que va creando conceptos sobre ciertos ejes temáticos. Son lo íntimo y la vida contra la muerte temas constantes desde diferentes miradas.
Minificciones como “Orfandad” y “Creación” muestran la habilidad de Valenzuela para construir universos insospechados en pocas líneas. “Condena”, “¿Me aceptas por esposo?” y “¿Querías saber la verdad?”, navegan en el melodrama. Y con una peligrosa sencillez, que algunos podrían tachar de superficial, exploran el disparatado mundo de las relaciones sentimentales. Sin grandes artificios narratológicos, Valenzuela utiliza poco para decir mucho, y lo logra. Amén de una prosa que desborda musicalidad, Valenzuela no teme sonar sencillo, utilizando a veces narradores demasiado honestos y desnudos. “No me sueltes la mano”, el espléndido y desgarrador “Ya vi que te vas” y “Corazones rotos” rozan lo confesional y por lo mismo, se vuelven cuentos entrañables.
La vida se revela desgarradora, apasionada, pero injusta. “Seda blanca” recupera la figura dickensiana de la novia y ofrece una versión actual, “Tierra ajena” explora el realismo mágico y “Dolor exquisito” arrastra al lector en una aventura sadomasoquista. Y todo se logra gracias a un trabajo prosístico que siempre va de la mano con lo lúdico.
Valenzuela insiste en colocar a la enfermedad como un tronco medular del libro. “Salida de emergencia”, “Viaje de miel” y “Para leer a Isabel” combinan el amor y su choque frontal con el VIH y la salud frágil. La muerte, la vejez y la soledad son constantes en los personajes del libro, los cuales tienen que lidiar con su cuerpo y aquellos padecimientos que llegan sin previo aviso.
¿Es posible el amor en un mundo enfermo? Al terminar el libro descubrimos que a Valenzuela la cuestión le preocupa. En su novela El filo de tu piel la tempestuosa historia de una pareja gay se ve influida por la epidemia del VIH. En Salida de Emergencia muchos cuentos lanzan la pregunta. No se trata únicamente de la enfermedad del cuerpo, también la de la mente y el alma, como lo muestra “Vida de muertos”, en donde una dolorosa relación entre padre e hijo sucumbe a un frágil equilibrio emocional.
Salida de Emergencia y tres naufragios inevitables narra las peripecias de personajes atrapados en vidas infelices y que buscan diversas maneras para seguir adelante. Introduce a los lectores en mundos que parecen ajenos, pero que no lo son tanto. Las separaciones amorosas, la decepción, el sexo insípido, el arrebato carnal y la tristeza absoluta no dejan de ser asuntos de todos los días. José Ignacio Valenzuela, a través de un pulso narrativo vigoroso, retrata la cotidianidad, su infierno y su magia, e invita a los lectores a que nos cuidemos de ella. Tarde o temprano, una escapada, una salida, nos será inevitable.