Imperativo categórico de la historia

Alfredo Ríos Camarena

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Gran Bretaña decidieron crear una nueva estructura económica mundial que se concretó el 22 de julio de 1944 al celebrarse los llamados acuerdos de Bretton Woods; ahí nacieron las instituciones más influyentes del mundo contemporáneo: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

En 1947, ambas instituciones pasaron a formar parte de los organismos de la ONU de conformidad con el artículo 55 de la Carta de la ONU; sus objetivos fueron: aumentar los niveles de desarrollo de los países miembros; solucionar los problemas internacionales de carácter económico, fomentando la cooperación internacional; respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Para 1971 se suprime la convertibilidad del dólar, y, en consecuencia, el patrón oro, por lo que el dólar se convierte en la moneda de monedas.

La política de estos organismos —desde hace varias décadas— ha sido imponer a la economía mundial los paradigmas del neoliberalismo, convirtiéndolo en un proceso global, cuyas nefastas consecuencias ya hemos analizado en otras reflexiones.

La influencia de la política económica de Estados Unidos en estas instituciones y su falta de democratización ha obligado a nuevas formas de expresión económica mundial. Desde 2009 se han reunido los países denominados BRICS integrados por Brasil, Rusia, India, China y más tarde Sudáfrica, quienes en su conjunto representan la producción del 20% del PIB mundial y el 17% del comercio internacional; en estas naciones vive el 40% de la población del planeta y ocupan el 27% del territorio planetario; también ahí mismo existe subdesarrollo y miseria, pero ha surgido una economía altamente desarrollada, liderados por China.

Por ello, recientemente en Fortaleza, Brasil, decidieron crear dos nuevas instituciones a semejanza de las ya mencionadas, pero con una nueva visión del desarrollo, así se formó el nuevo paradigma con un Nuevo Banco de Desarrollo, New Development Bank, y también un fondo de reservas de contingencias, cuyos objetivos son financiar proyectos de infraestructura para los países miembros y otros países emergentes, para que a través de dicho fondo se regulen importantes sectores de la economía. Esto explica con claridad las visitas del presidente ruso Vladimir Putin y el primer ministro chino Li Keqiang, a importantes países de América Latina en un claro y abierto desafío a Estados Unidos. Estos cambios están reflejando la crisis del sistema neoliberal.

Lamentablemente, también existe un escenario de violencia y de guerra cada día más dramático y persistente en Siria, Irak, Palestina y en Crimea, donde los tambores de la guerra suenan y nos producen pavor por nuevas conflagraciones, además de los bombardeos de la franja de Gaza y el misil que derribó el vuelo de Malaysia Airlines, son hechos que acercan peligrosamente a la humanidad a tiempos de terror.

El sistema económico y la teoría económica neoliberales deben cambiar, es un imperativo categórico de la historia.