En medio del conflicto entre Israel y Gaza, el político de derecha, Reuven Rivlin se convirtió en el décimo presidente de Israel, que fue electo el pasado 10 de junio, en una ceremonia celebrada en el Parlamento y programada desde hace un mes, que no se aplazó por la guerra en Gaza.

Con muestras de agradecimiento y valoración, luego de siete años de estar al frente de la Jefatura del Estado judío, el nonagenario Shimon Peres, será sustituido por el político de 74 años, de la derecha nacionalista israelí representante de un Likud -el de Menahem Beguin- que desapareció hace dos décadas y media.

Rivlin manifestó “kipá nueva sobre la cabeza del nuevo presidente”, mientras sacaba de su bolsillo un solideo, tras jurar el cargo con voz entrecortada sobre una Biblia hebrea y con la mano derecha alzada; después pronunció una bendición y dos militares hicieron sonar el shofar, instrumento hebreo fabricado generalmente con el cuerno retorcido de un carnero, en un ritual judío.

La sustitución se realizó frente a las máximas autoridades y representantes de ámbitos como el cultural, económico, líderes religiosos del país y fuerzas de seguridad, además de familiares y amigos del popularmente conocido como “Ruvi”.

El presidente saliente reconoció en su discurso de despedida, que no esperaba un nuevo conflicto armado, “no imaginaba que en los últimos días de mi presidencia sería llamado, una vez más, a confortar a familias que han perdido a un ser querido. Lágrimas en sus ojos y fe en su corazón”.

Defensor por un lado del Gran Israel, como lo exigía la vieja ideología conservadora, es abogado de profesión casado y padre de cuatro hijos; demócrata en favor del partido populista que lo caracteriza, Rivlin, resultó electo en una disputada votación en la Kneset, tras varios titubeos; finalmente el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le dio su apoyo.

En su discurso alabó a Peres “por su vida completa” y lo describió como un “pastor de la esperanza”. También mostró conmiseración con la situación que viven las poblaciones más castigadas por los cohetes disparados desde Gaza, y nombró uno a uno a sus alcaldes, sentados en primera línea en un palco para visitantes del plenario.

Rivlin recalcó que una de las principales lecciones aprendidas en su casa, entre libros y traducciones manuscritas de volúmenes como el Corán, era “escuchar y respetar las opiniones de los otros” e insistió en que su padre le enseñó que “sin voluntad de escuchar no se puede tener voluntad de aprender”, “la sociedad israelí es aquella que soñamos con construir, constituida por religiosos y laicos, judíos y árabes, veteranos y nuevos inmigrantes”, un contexto en el que la “igualdad y el compañerismo” son prioridad.

Por otra parte, un numeroso grupo de diputados árabes boicotearon el acto en protesta por la operación militar israelí en Gaza, que ha provocado más de 750 muertos y 4 mil heridos.

Críticos han señalado que Rivlin lleva años preparándose para ocupar el cargo y que no le quedará otra opción que mostrar templanza respecto al conflicto con los palestinos, debido a que su postura política en contra de una solución de dos estados es conocida, “Me he reunido con Abu Mazen (Mahmud Abbas) en varias ocasiones. Y me reuniré con él en el futuro”, aseguró al “Yediot Aharonot”.