Entrevista a María Isabel Méndez Núñez/Experta en derechos de la niñez

Moisés Castillo

Todos los días vemos a niños desamparados en las calles de la ciudad de México: piden algunas monedas, tocan instrumentos musicales más pesados que ellos, distribuyen propaganda, se disfrazan de botargas, cantan o venden dulces. Muchos jóvenes y niños duermen debajo de puentes vehiculares o en cualquier rincón para pasar la noche.

Nuestros ojos no los quieren ver, los rechazamos, nos dan asco, son fantasmas. En la estación del Allende del Metro un chavo que no rebasa los 20 años de edad carga a su pequeño y dice casi gritando: “Sé que damos una imagen desagradable, pero necesitamos comer”.

El caso de Mamá Rosa en Michoacán evidencia el menosprecio de los gobiernos, de la clase política y de la sociedad en su conjunto hacia la niñez. Los niños son un estorbo, huérfanos a la deriva. Nunca podrán decir lo que hay dentro de ellos. ¿Cuántos albergues o casas hogar hay en el país similares a La Gran Familia? ¿Existen políticas públicas adecuadas para atender a niños que son abandonados, a jóvenes ex delincuentes, adictos a las drogas? ¿Qué está haciendo al respecto una institución como Desarrollo Integral de la Familia? Históricamente ha servido como un premio de consolación para las primeras damas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía indica que hay 28 mil niños y jóvenes sin familia que viven en 657 casas hogar. Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia revelan que hay otro millón en las calles. A su vez, la Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar estima que hay 412 mil niños sin “cuidados parentales”; de esos sólo 29 mil 310 están en 703 instituciones, es decir, el 7 por ciento.

Al final del día, estos son los hechos: se ejercitó acción penal contra seis trabajadores del albergue, dos maestras fueron liberadas, una de ellas porque se acreditó que defendía a los menores. La dueña histórica de La Gran Familia, Rosa Verduzco, no será consignada ante las autoridades, así lo aseguró titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam.

“Dada la disfunción cognitiva aunada a la avanzada edad que presenta corroborada con la valoración clínica psicológica, se considera que la señora Verduzco presenta síntomas característicos de trastornos de la senilidad. Esta es la razón principal en la que en términos de la ley obliga a esta institución a no ejercer acción penal en su contra”.

 

Los hechos

El pasado 15 de julio, la casa hogar fue objeto de un operativo de fuerzas federales por presuntos casos de abuso sexual, privación ilegal de la libertad y explotación económica. Las autoridades rescataron en el operativo a 596 menores y adultos, quienes vivían en condiciones insalubres y de encierro.  Alrededor de 200 menores ya han sido trasladados a albergues de Jalisco, Guanajuato, Distrito Federal y Estado de México.

Ante esta situación, un grupo reconocido de intelectuales y escritores como el Nobel Jean Marie Le Cleizo, Enrique Krauze, Juan Villoro, Jean Meyer, Roger Bartra, Elena Poniatowska, Guillermo Sheridan, Hugo Hiriart, Gabriel Zaid, entre otros, firmaron un desplegado a favor de Rosa Verduzco y destacaron la “vida de servicio” que ha tenido durante 66 años.

“El operativo policíaco y mediático desplegado contra Rosa Verduzco es inexplicable… Las autoridades recurrieron a la fuerza pública y presentaron cargos ante la prensa y la televisión antes de presentarlos ante el poder judicial. La humillación escandalosa de una gran trabajadora social es inmerecida y atenta contra sus derechos más elementales. El linchamiento arroja una mancha de oprobio sobre una vida de servicio… 7 mil niños, que ahora son adultos, padres o abuelos, pueden dar testimonio del trato que recibieron”.

Por su parte, el presidente municipal de Zamora, Rosa Hilda Abascal, externó su preocupación por los 138 adultos que estaban internados en La Gran Familia, ya que no sabe cuál será su futuro.

“Legalmente no pueden estar aquí privados de su libertad, entonces, tendrían que dejarlos ir, pero, ¿a dónde van a ir esos adultos? ¿A dónde van a ir éstas personas, sin empleo, sin techo, sin comida? ¿A qué los vamos a aventar?, ¿a delinquir? Le estoy pidiendo a las autoridades federales que nos ayuden a ver una propuesta, que no nos los dejen aquí en la zona, que no nos los dejen así, desamparados; que vean, que nos ayuden a contar con sus familiares”.

A 24 años de que el gobierno mexicano suscribió la Convención por los Derechos de los Niños, aún no existe una ley a la altura de la infancia, afirmó Isabel Crowley, representante de la UNICEF. Sólo 11 entidades del país han asumido compromisos por la niñez.

“Espero que sea este año cuando se promulgue la ley. Tengo mucha esperanza de que ocurra y si hay voluntad sería un buen regalo para la celebración del 25 aniversario de la convención por los derechos de los niños… Si no invertimos en la infancia, pues no vamos a tener realmente los ciudadanos maravillosos que pueden ser”.

El caso de Mamá Rosa exhibe a centenares de niños nadie quería. Dicen que el medio mejor para hacer buenos a los niños, es hacerlos felices. En las condiciones de La Gran familia, nadie puede serlo.

 

Es un modelo asistencialista

Para María Isabel Méndez Núñez, experta en derechos de la niñez, es perjudicial que se siga aplicando un sistema asistencialista y se ignoren derechos como el respeto a la dignidad de la niñez.

“Sigue este modelo asistencialista donde no se ven a los niños como sujetos de derecho, podemos disponer de su voluntad sin atender sus necesidades sin preguntarles, sin saber qué es lo que ellos quieren, y ponemos la excusa de que en función de un «bien mayor» ellos estarán mejor. No sólo se violan sus derechos al usar su imagen para financiar la casa hogar, con todo el proceso de estigmatización que esto implica. Si esta mujer llevaba a su grupo de niños por el pueblo con sus caritas paseando para obtener dinero, a mí me parece que ése es un uso indebido de la niñez”.

¿Cuál es la situación de los derechos de los niños en México? Noticias como la de Mamá Rosa, los niños migrantes, son una verdadera tragedia.

Desde la Convención de los Derechos del Niño (1989) se cristalizó algo que se llama la doctrina de la protección integral de derechos de la infancia. Esta doctrina supone un cambio de visión con respecto a las políticas que se aplican a la infancia, que la deja de entender como objetos y los convierte en sujetos de derecho. Es decir, que también los niños tienen derechos humanos. En México hay ciertos avances, pero que todavía siguen predominando políticas que son de la visión anterior, de una atención a la infancia como simples objetos, como si no fueran personas. En este sentido, los niños como sujetos de derechos reconocidos en la convención y en las leyes mexicanas tienen derecho de vivir en familia, de estar con sus padres. Las instituciones donde se albergan o recogen a niños debería ser el último recurso a utilizar. Los chicos deberían pasar cortos periodos para que se ubiquen en un lugar de familia o en adopción si fuera necesario.

¿El Estado mexicano garantiza y vigila el cumplimiento de los derechos de la niñez?

Falta mucho camino en ese sentido. El ejemplo de Mamá Rosa es claro: las mismas autoridades están diciendo que en esa casa hogar no tenían idea sobre las condiciones en que se encontraban los niños, que nadie había visto el refugio en condiciones insalubres. Evidentemente sí hay muchas cosas que mejorar en cuanto a la vigilancia de estos centros.

¿Qué mecanismos son necesarios para que no se violen los derechos humanos de los niños? ¿Qué deben realizar los tres órdenes de gobierno en este tema polémico?

Sin duda adoptar la doctrina de los derechos de la infancia y esto implica comenzar por crear redes o sistemas de protección de los derechos de la infancia desde el lugar donde están. Por ejemplo, se habla que Rosa Verduzco tenía a los niños y que su padres no los podían ver, porque provienen de una familia disfuncional. Mi pregunta para cambiar esta visión sería qué estamos entendiendo por una familia disfuncional. Entiendo que si un niño sufre violencia en su hogar y esa violencia la ejerce uno de los progenitores, es importante la separación. En todo caso si quieren ver a los niños, tiene que ser a través de una supervisión o vigilancia para proteger al infante. Este estereotipo de la familia disfuncional va mucho más allá: a veces los padres no tienen dinero y el hijo es orillado a trabajar. Es responsabilidad del Estado revertir la pobreza, acceso a la salud y a la educación. Desde esta doctrina el primer paso que debería de dar el Estado es crear políticas preventivas, crear sistemas para un niño donde quiera que se encuentre, ya sea en la sierra, en zonas marginadas o urbanas. Si el Estado centrara sus políticas en ofrecer herramientas y éstas garantías es muy difícil que siguieran existiendo tantas “familias disfuncionales”.

Se da este tipo de atenciones cuando ya se ha producido el hecho o los papás no tienen recursos para mandar a sus hijos a la escuela, es una especie de criminalización de la pobreza, porque sólo las familias más pobres son las que acaban perdiendo el derecho a visitar a sus hijos o tienen a sus hijos en instituciones en las que no pueden salir, una especie de privación de la libertad.

Debe cambiar esta visión, porque para privar de la libertad a un adulto se deben de cumplir ciertos requisitos judiciales, probar que es culpable —el llamado debido proceso—, y un juez sólo puede ordenar que se limite su libertad durante cierto tiempo con sistemas de control y vigilancia (arraigo). ¿Por qué a los niños si los tenemos que considerar como sujetos de derechos, seguimos teniendo en mente que podemos poner la excusa que “para cuidarte voy a violar un derecho tuyo”?

 

Cambiar patrones culturales

¿Qué revela un caso como el de La Gran Familia? ¿Indiferencia y abandono de la clase política y la sociedad? Porque seguramente hay muchos sitios así en todo el país.

Para empezar, revela una cultura que persiste y justifica este tipo de situaciones, una forma de ver a la infancia que no es la correcta. Como esta cultura de lo que debe ser un hombre y debe ser una mujer en el mundo justifica ciertas actos violentas, del mismo modo pasa con los niños. La cultura, el pensamiento general de nuestra sociedad sobre qué es un niño y cómo tratarlo, y se sigue justificando estos hechos lamentables. No sé si revele una descomposición social, pero diría que hace falta ese cambio de cómo ver a los niños y una preocupación real por parte de las instituciones de asegurar los mecanismos para fomentar un cambio en las acciones públicas.

¿Cómo construir una alternativa real para los niños?

Urge un cambio cultural grande, pero esto exige muchos años, capacitación, difusión y concientización de toda la población, no sólo de las instituciones que atienden a niños sino de la sociedad en su conjunto, de los padres de familia, de cómo deben tratar a sus hijos. A nivel de políticas públicas desde hace tiempo se está discutiendo en el Congreso una ley que sugiere crear un sistema nacional de protección a la infancia, sería una política fundamental, daría un marco de actuación y que, incluso, ayudaría en ese cambio cultural. A partir de esa ley se pueden implementar las políticas necesarias para atender aquellos niños que han sufrido algún tipo de violaciones a sus derechos. Además de un sistema de vigilancia que garantice el respeto de los derechos de los niños.

Esto tiene que ver mucho con políticas preventivas y no reactivas.

Hay que asegurar que las políticas de desarrollo social, programas como Oportunidades permitan un acceso educativo, a la salud, a la alimentación, es un buen programa de prevención pero hay que asegurar que llegue a todos los lugares, que no se limiten por la burocracia. Oportunidades es un programa bueno pero que se complica con situaciones como la de los niños migrantes e incluso con los migrantes internos que no tienen posibilidades de una beca para acceso a educación. Implica de alguna manera a las comunidades, a los padres, en generar sistemas de protección y detección de la violencia contra la infancia.