Entrevista a Luis Foncerrada Pascal/Director del CEESP

Irma Ortiz

Mientras la Secretaría de Hacienda intenta recomponer su imagen y asegura que la economía nacional fortaleció su ritmo de crecimiento durante el segundo trimestre del año, impulsado por la generación de empleos formales, la expansión del crédito y la recuperación de la confianza de los consumidores, el Fondo Monetario Internacional recortó el pronóstico de crecimiento para este año a 2.4 frente al 3 por ciento previsto anteriormente.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) presentó a su vez un análisis donde puntualiza que no hay indicios de que mejore el gasto, ni que las reformas aprobadas tengan un efecto importante además de que la inversión es la gran ausente de la economía nacional.

Advirtió que los bajos salarios de los nuevos empleos y la pérdida del poder adquisitivo provocan que el consumo interno siga débil por lo que recortó el pronóstico de crecimiento de 2.8 a 2.5 por ciento.

Un informe de Economist Intelligence Unit apunta que la economía mexicana sigue estancada y el crecimiento podría ser menor a lo esperado si el consumo interno no se acelera y el gasto público no logra compensar el débil consumo e inversión.

A un plazo más largo, asevera, la aprobación completa de la agenda de reformas podría eliminar cuellos de botella e incrementar en uno o dos puntos porcentuales el crecimiento anual, siempre y cuando toda la legislación secundaria energética se haya aprobado y se anuncien nuevas inversiones, sobre todo en el sector energético.

El primer trimestre fue malo

Sobre el tema y los pronósticos de crecimiento del país, Siempre! entrevistó al doctor Luis Foncerrada Pascal, director del CEESP.

En su análisis semanal, ustedes recortan el pronóstico de crecimiento del país para este año del 2.8 a 2.5 por ciento, ¿qué puntos tomaron en cuenta?

Fueron varias cosas, por una parte se anunció el índice general de la actividad económica de mayo, y presentó un crecimiento menor al esperado; una tasa ligeramente negativa de 0.12; en mayo no se creció, a pesar de que fue un mes importante de consumo por el día de las madres, por el futbol y la gente estaba teóricamente empezando a comprar, pero no fue un mes de crecimiento.

Por el contrario se estancó, eso nos llevó a ver que junio aunque sea un buen mes, no parece haberlo sido porque las ventas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, volvieron a ser negativas en términos reales, tanto en la definición de tiendas totales como de tiendas iguales. A pesar de que no tenemos todavía cifras, junio no va a ser un mes que permita al trimestre abril-mayo-junio crecer cercano al 2 por ciento.

Dado que tenemos un primer trimestre malo y un segundo trimestre inferior a dos por ciento, es muy difícil crecer al 3 por ciento, para que sea 2.8 o incluso 2.7 tendría que haber tasas muy altas en el tercer y cuarto trimestre para compensar las tasas inferiores de los primeros trimestres.

La presión del índice general de la actividad económica de una parte, de mayo, el saber que junio fue malo en sus ventas, fue un segundo elemento; un tercero tiene que ver con la confianza del consumidor que para mayo y para junio tiene tasas negativas y se sigue deteriorando.

Un componente de la confianza del consumidor —es un índice compuesto por varios subíndices— tiene un subíndice que responde a la pregunta siguiente, “¿y usted, qué perspectivas tiene para realizar compras de bienes de consumo duradero, es decir, refrigeradores, estufas, calentadores incluso autos?”, y la respuesta fue eminentemente negativa, de desánimo, de la imposibilidad de comprar, evidentemente se ve una decisión y una opinión de las familias de no poder comprar, fue un tercer elemento.

Otro factor muy importante son las pocas señales de crecimiento, de inversión que hay en el sector de la construcción, la vivienda no se recuperó y la otra parte muy importante que es la obra civil y que tiene que ver con infraestructura y obra pública tampoco muestra tasas positivas favorables a mayo, por lo que difícilmente en junio habrá una recuperación de la vivienda, dado que comenzaron las lluvias y las grandes obras se retrasan y por tanto el trimestre no puede ser muy positivo.

A pesar de que Estados Unidos viene creciendo bien, nuestras exportaciones son muy pequeñas. Explico, para saber cuál es el impacto favorable que tiene el sector externo a las exportaciones hay que restarle las importaciones, y nuestras exportaciones son muy importantes de 35 de 38 mil millones al mes.

Sin embargo, se enfrentan a importaciones casi por la misma cantidad y el resultado del mes de junio fue apenas favorable, fueron aproximadamente 400 millones de dólares, es como .0025 del PIB, que es nada.

Indudablemente tenemos un problema muy serio de falta de actividad económica, de un consumo pujante y todo esto está en línea, además de las situaciones temporales de por qué el consumo está creciendo menos. Tiene que ver con una inflación alta, como vimos el consumo de precios al consumidor es del 4 por ciento, lo que prácticamente iguala al incremento en los salarios mínimos, quiere decir que el avance de la inflación ya se comió el incremento del salario mínimo.

Por otra parte, tenemos un proceso bastante complicado de deterioro en la calidad de los empleos y de bajos salarios. En los últimos 7 años, hasta marzo de este año habíamos perdido más de tres millones de empleos que tienen sueldos superiores a los tres salarios mínimos, en cambio, la mayor contratación se ha dado por debajo de tres salarios mínimos.

Si a ésta situación le agregamos la reforma fiscal que también le quita a las familias en el año alrededor de 200 mil millones de pesos, la capacidad de consumo se ve realmente reducida.

Esto afecta mucho a las prestaciones que otorgan las empresas.

Claro, porque reduce la utilidad de las empresas al no poder deducir y esta parte se la lleva Hacienda y es evidente que no se puede recuperar la capacidad de consumo a menos que hubiera unas medidas de emergencia, que tampoco hubo en junio.

¿Qué medidas deberían tomarse?

Todas las medidas inimaginables para propiciar el consumo, pero sobre todo del empleo, porque se castiga el empleo; si queremos tener un empleo formal y queremos pagar cien pesos diarios a la persona, con el pago del Seguro Social, Infonavit, ahorro para el retiro, nos lleva a un 60 por ciento adicional. Los empresarios para crear un empleo formal tienen que pensar en el sueldo, más el 60 por ciento, si alguien gana 10 mil pesos, el costo es de 16 mil pesos.

A pesar de que se han propuesto distintas medidas para que no haya un incremento o para no tener estos costos y reducirlos, ha sucedido lo contrario. Antes, parte de esto se podía deducir y ahora ya no. Número dos: es ridículo, pero en muchos estados y en el Distrito Federal, existe un impuesto antiempleo que es el impuesto a la nómina, entre más grande sea su nómina y más empleados tengas, más tienes que pagar, entonces no creo empleo o busco esquemas en los que no sean mis empleados sino que sea una terciarización o pago por honorarios. El empleo formal sigue francamente castigado, y lo más grave, es el castigo a la inversión; no podemos crear un solo empleo si no hay inversión.

 

Vamos por un paquete integral

¿No hay confianza en el sector privado para invertir?

Se invierte cuando se tiene la certeza de que se puede producir y vender, pero con un consumo que se está cayendo continuamente, que es terriblemente volátil, muy inestable, y que no está creciendo, ¿para qué producir más si no se va a poder vender?, se incurriría en pérdidas, eso está vinculado a la falta de consumo.

¿Cómo salimos de este laberinto y de este círculo vicioso? El tema es por qué no hacemos un paquete integral de cosas, de una parte, no castigar la inversión para que la inversión se dé, pero por qué tendríamos que hacerlo, porque resulta que hoy para crear un empleo se requiere tener algo de inversión, no se puede crear empleo si no hay inversión, pero si castigas la inversión, menos empleo generas y la inversión se ha castigado fuertemente este año.

Primero, subiendo a 35 por ciento el ISR, las utilidades y los sueldos sufren un fuerte deterioro al tener que pagar 5 por ciento adicional a lo que se pagaba, el pasar de 30 a 35 fue muy agresivo.

Segundo tema en que se castiga la inversión, se crea un impuesto a dividendos, que no existía la utilidad además de ser gravada con 35 por ciento ahora tiene que pagar un 2 por ciento en dividendos; luego la inversión que se propiciaba permitiendo que se dedujera en su totalidad a través del IETU desapareció, se tenía la posibilidad de deducir al 100 por ciento la inversión que se realizara ese mismo día, lo que propició de manera importante inversión durante los años de Felipe Calderón y a pesar de la crisis, del 2010 al 2011 sobre todo, hubo una importante inversión que aprovechó estos esquemas, pero desaparece IETU y también esa posibilidad.

¿Qué hay con lo que ustedes llaman la ausencia del Estado de derecho?

Cuando no hay certeza jurídica en las reglas del juego, no se invierte porque para invertir tengo que hacer una proyección de 10 años y más o menos ver cuándo se recupera la inversión y cuánto puede haber de ganancias, pero si me cambian las reglas del juego.

Por otra parte, tenemos un problema muy serio en el marco regulatorio, es decir, para poder llevar a cabo una inversión, construir, conectar la luz, el agua, que esté pavimentado y que haya postes, se requieren un montón de permisos que dan lugar a un enorme discrecionalidad, casi, casi, al capricho de los que lo deciden y por supuesto da pie a la corrupción y piden cuotas.

Con este consumo interno débil, salarios bajos e inflación, ¿cómo ve los pronósticos para lo que queda del año?

El tercer y cuarto trimestre y esa es la razón por la que nosotros fuimos —y esto vale la pena subrayarlo— más optimistas que el Fondo Monetario Internacional, ellos lo calcularon el jueves pasado y anunciaron que íbamos a crecer 2.4, casi igual que nosotros, pero nosotros vemos que el tercer trimestre va a ser ligeramente mejor y el cuarto también, ojalá.

Si parte del gasto público que no está donde debiera estar, porque no es en inversión en infraestructura, que es donde se genera empleo y consumo, sino ha sido un gasto asistencial que no lleva crecer, pero si mejora ese gasto, si pasa la época de lluvias y mejora la construcción, vemos que podemos estar creciendo en los últimos meses a tasas más altas, probablemente de 4 por ciento y eso a pesar de que tengamos tasas menores a 2, vamos a tener como 2.5. Tendríamos a lo mejor 2.6, y con muy buena suerte, se podría llegar a 2.7, pero está en veremos, es factible, pero es poco probable. La probabilidad más alta la vemos alrededor del 2.5 de acuerdo con cálculos que hicimos, no es descartable 2.7, como no es descartable 2.3, pero la probabilidad más alta la vemos en 2.5.

 

Efecto positivo con la reforma energética

El FMI bajó los pronósticos de crecimiento y Moodys habla que el crecimiento será de 3-4, siempre y cuando salgan las leyes secundarias de la reforma energética. ¿Le siguen apostando a todo a las reformas?

El que pase la reforma energética va a tener un efecto muy importante en expectativas de crecimiento, se puede considerar la inversión para exportación y para hacer negocios en petroquímica, oleoductos, gasoductos, exploración y extracción, eventualmente en refinerías. Son inversiones de muy largo plazo, no hay duda que las reformas ayudan, pero en el largo plazo, y en este año muy difícilmente vamos a crecer al 3 por ciento, diría es casi imposible.

¿Y 2015?

Dependerá mucho de que el consumo se recupere, de lo que se haga con el presupuesto y la ley de ingresos del gobierno, si se llevan a cabo medidas que propicien más inversión, podremos lograr esta mejoría, y el 2015 podría ser superior al 3 por ciento.

José Luis López de la Calva, de la UNAM, dice que la reforma energética tendrá efectos negativos en el crecimiento, ya que representa el abandono de un proyecto nacional y nos deja a la deriva del mercado global.

Es una posición más bien política y carece de sentido económico. Explico por qué: ¿para qué nos va a servir que se explote más petróleo y que haya una mayor producción del crudo?, es algo que a lo mejor no lo dicen los medios y no está claro para la gente, pero tiene que ver con las finanzas públicas.

Dado nuestro muy bajo índice de recaudación —10 por ciento del PIB—, probablemente con la reforma hacendaria que se dio, tan dolorosa y complicada este año, llegue a ser 10.5 del PIB o algo por el estilo, apenas crecen los ingresos del gobierno federal y antes no llevamos a cabo reformas fiscales con un mayor cobro de impuestos, pero sí se incrementó mucho el gasto, que nos llevó a grandes déficits; mucho gasto, poco ingreso y nuestra deuda ha ido creciendo. La deuda no puede crecer infinitamente y ahora vemos por qué no tenemos margen de crecimiento en la deuda, aunque mucha gente dice que México está un poco endeudado es un disparate, ahora vemos por qué.

Si tomamos esto en cuenta quiere decir que si el presupuesto era alrededor de 20, 23, 24 por ciento del gobierno como porcentaje del PIB y los ingresos solamente eran 10, ¿de dónde salía lo demás?, pues una piscacha de deuda, pero la parte más importante es del petróleo.

Hemos perdido la cuarta parte ya de la producción de petróleo y eso ha implicado que la capacidad del gobierno para cubrir sus gastos se esté reduciendo muy peligrosamente, tanto que hemos incurrido en un déficit desde hace ya años a pesar de tener mayores precios de petróleo, porque la plataforma de reducción del petróleo se reduce sistemáticamente.

Es imposible para el gobierno incrementar el ingreso a través del petróleo, si no se abre a que exista una producción de otro y que el gobierno cobre los derechos del crudo tal como lo hacía con Pemex.

No hay manera de escaparse, la reforma energética es fundamental por razones económicas, así que la opinión de mi querido López Calva, a quien le voy a tener que jalar las orejas, es un posicionamiento político, lo que implicaría es un mayor déficit, finanzas públicas quebradas, ya lo vivimos en los 70 y en los 80; no es el camino.

Aun con leyes secundarias de la reforma energética, ¿el pronóstico sigue siendo reservado?

Las expectativas van ayudar, a lo mejor se pueden empezar a dar algunas inversiones hacia fines del año y eso sí nos puede llevar al 2.5 que calculamos o eventualmente hasta un poco más. No podemos subestimar la enorme importancia que tiene la inversión para generar empleo, consumo y bienestar, y es ahí donde tendríamos que estar apuntando.

¿Hay confianza Hacienda?

Diría que tenemos un diálogo muy estrecho con Hacienda, platicamos mucho estas cosas, sobre las posibilidades para el futuro, vamos a ver cuál es la propuesta que tienen para el nuevo año fiscal y si hay alguna rectificación, diría que tenemos una gran confianza en Hacienda; si no hay rectificación, nos vamos a preocupar.

¿Y eso se reflejara en las inversiones?

Se reflejará y también en el consumo de la gente y en pagar la precarización de los salarios.