GARBANZOS DE A LIBRO
Ganaba más cantando y pasando la gorra
Marco Aurelio Carballo
Habla Joaquín Sabina, de 65 años, músico y poeta español: “Yo no tenía ningún proyecto y, si lo tenía, no era éste”, el que desarrolló. “Sino algo mucho más abarcable, ser profesor de literatura, de enseñanzas medias en un instituto machadiano. Durante los fines de semana escribiría mi Ulises como James Joyce, una obra que no iba a entender nadie, pero que me iba a dar mucho prestigio. Nada que ver con lo que ha pasado.” Eso sí, cuidándose la voz, precisó.
“Antes me pasaba las noches en los bares —dijo— y eso es lo que me destrozaba absolutamente. Ahora no grito, no hablo entre concierto y concierto, y sé muy bien cuál es mi tesitura para no quedar afónico. Me gustaba estar solo en tres o cuatro lugares, donde nadie me molestara, escribiendo. Eso se acabó”.
Cuando le preguntaron qué canción le salía redonda a las tres de la mañana frente a una barra, Sabina dijo: “La respuesta correcta es el 80 por ciento de todas”. ¿Rodeado de…?, le preguntaron, la respuesta fue: “De drogas blandas y de mujeres duras con la complicidad de dueños de locales que me pasaban una copita y un cigarrillo mientras escribía, pero no he hecho de eso ni una lírica ni una épica ni una leyenda. Simplemente me gustaba y lo he vivido prácticamente desde los 18 años, junto a gente que venía de trabajar y se dirigía a lugares que tenían que ver más con la transgresión que con la familia, el municipio o el sindicato”.
“Trabajos normales de supervivencia —dijo— me marcaron muy pocos. Antes de descubrir en Londres que cantando y pasando la gorra ganaba más que limpiando platos, pues… Me marcó uno que tuve, no exactamente de enterrador, pero sí era un hospital. Cada vez que moría alguien, ibas, lo maquillabas, le dabas un puntito de maquillaje y lo metías al frigorífico hasta que llegara la familia. Ahí aguanté tres o cuatro meses porque daban habitación. Fueron los años más importantes de mi vida. Estuve entre los 20 y los 27. Y no sería cantante de no haber pasado por eso”.
“Todo lo que me ha ocurrido después —dijo— lo he vivido como un nuevo rico sentimental. Aunque primero pasé por Granada, donde empecé a ver poetas de verdad, izquierdosos de verdad, chicas que hasta se dejaban tocar, incluso de verdad”.
A Joaquín Sabina lo entrevistó Jesús Ruiz Mantilla, para el diario El País.
