La agencia Associated Press (AP) reveló en una investigación periodística publicada, este domingo, que una docena jóvenes latinoamericanos –de Venezuela, Perú y Costa Rica- que llegaron a Cuba durante los últimos dos años, fueron enviados como parte de un plan encubierto gestionado por la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés) para “identificar a actores sociales que pudieran impulsar un cambio social en la isla”.

La empresa de Washington involucrada en el programa, Creative Associates Internacional, también se involucró en el desarrollo de Zuzuneo, una red social de mensajería de texto conocida como el Twitter cubano y secretamente impulsada por Washington para hacer circular contenidos políticos que inspiraran a una oleada ideológica.

Ambos planes fueron ejecutados en la misma época en la que fue detenido en la isla el estadounidense Alan Gross, quien también trabajaba como contratista de la USAID en la implementación de programa para mejorar las comunicaciones y el acceso a Internet de la comunidad judía cubana. Gross está preso desde 2009, condenado a 15 años de cárcel por espionaje y subversión.

Algunos de los jóvenes recibieron entrenamiento de solo media hora antes de partir a Cuba; un memorando dirigido a ellos y al que tuvo acceso la agencia incluye mensajes como estos: “A pesar de que nunca hay certeza total, confíe en que las autoridades no intentan hacerle daño físico, sino asustarlo (a)”, “Recuerde que el Gobierno cubano prefiere evitar malos reportajes de prensa en el exterior, por lo que un extranjero golpeado no les conviene”. Tampoco tenían el respaldo de una red de apoyo que respondiera en caso de ser detenidos.

AP indicó que los jóvenes ya habían participado en eventos -talleres para la prevención de enfermedades como el VIH-, que según eran “la excusa perfecta” para entrar en contacto con comunidades de cubanos y persuadirlos de que se convirtieran en activistas políticos. Para llevar a cabo esta tarea, estos chicos recibían pagos de apenas cinco dólares la hora.

USAID respondió que el plan “no es secreto, ni encubierto, ni clandestino” y que forma parte de los programas financiados por el Congreso de EU para fortalecer la sociedad civil cubana, disponibles en la web foreignassistance.gov.

El portavoz de la agencia, Matt Herrick, dijo que la historia publicada por AP hace “afirmaciones sensacionalistas contra trabajadores de ayuda humanitaria para apoyar los programas de la sociedad civil y la lucha para dar voz a estas aspiraciones democráticas”. “Esto es incorrecto”, señala Herrick.

En el reportaje, la agencia noticiosa señaló que USAID se había negado a revelar el coste de este plan y que se había limitado a informar que “trabaja con grupos de jóvenes independientes en Cuba en proyectos de servicio comunitario, de salud pública, de artes y en otros temas que involucran al público, de conformidad con nuestros programas de fomento de la democracia en todo el mundo”.

El senador republicano de Florida Mario Díaz-Balart criticó el reportaje y apoyó la versión ofrecida por la Administración de Barack Obama a través de un comunicado en el que señaló que “las actividades prodemocracia”, como estas, “deben llevarse a cabo con discreción, porque los actos más inocuos son considerados crímenes en los Estados totalitarios”. “Es indignante que AP abandonara toda pretensión de objetividad y publicara un artículo de impacto, abiertamente sesgado, en contra de un programa que goza de un amplio apoyo bipartidista. ¿Acaso se opone de manera similar a los esfuerzos en favor de la democracia en otras sociedades oprimidas como Irán, Bielorrusia y Corea del Norte?”, dijo el congresista de ascendencia cubana.