Este 6 de agosto se cumplieron 85 años de que la Biblioteca Nacional está bajo el resguardo de la UNAM. Este acervo fue entregado en 1929, año que todo mundo recuerda como el de la autonomía universitaria. No fue la primera vez que este tesoro bibliográfico y documental estuvo al cuidado de esta institución, ya que durante la Revolución Mexicana, en 1914, hace exactamente cien años, también estuvo bajo su protección. Al fin del conflicto armado, en 1921, la Universidad Nacional regreso el acervo al gobierno federal para que se incorporara a la Secretaría de Educación Pública. En la actualidad se conservan ahí más de un millón 250 mil libros y documentos, y el reto fundamental es su digitalización para que puedan ser consultados sin riesgos para su conservación. Este programa, que forma parte de Toda la UNAM en línea, pondrá este acervo al alcance literalmente de todo el mundo.
La Biblioteca Nacional surge por un decreto del Presidente Juárez y se inaugura en 1884, hace 130 años. Los arquitectos de su remodelación son Vicente Heredia y Eleuterio Méndez. Esculturas de pensadores, científicos y artistas están en su interior. Al modo laico, una Minerva y el escudo nacional son ahí colocados. Este recinto era la antigua Iglesia de los agustinos, orden que se distinguió por su riqueza y su criollismo, es decir, por contar con criollos entre sus miembros. La iglesia se construyó en 1533, pero unincendio la destruyó. Más tarde, en 1692, ahí se construyó la nueva.
En el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional se conservan los incunables americanos, unos 66, entre los que destacan el Vocabulario de la lengua castellana y mexicana, de Fray Alonso de Molina, editado en 1556, y los Diálogos latinos, de Francisco Cervantes de Salazar de 1554. El primero se considera un parteaguas en la historia dela filología por iniciar el estudio de las lenguas americanas y el segundo, fundamental para las crónicas de la ciudad de México. Los temas de estos incunables americanos son muchos, tales como medicina, teología, música, filosofía, aritmética o cédulas y religión en general. . También pertenecen a este acervo, los primeros textos universitarios de 1555. Como es sabido, los incunables no son manuscritos, sino libros impresos. Estos en tipos góticos y romanos.
La Biblioteca Nacional y la Hemeroteca Nacional, también en resguardo de la UNAM, integran con su grupo de investigadores y proyectos de estudio, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Por ahí han pasado, por su dirección, muchos queridos amigos, en particular Silvia González Marín, Vicente Quirarte y el inolvidable Ignacio Osorio., (Carmen Galindo),
