El expresidente de México, Felipe Calderón afirmo que mantiene una postura respetuosa ante la administración de su sucesor en la Presidencia Enrique Peña Nieto, porque es muy difícil ser presidente.

“Por lo que viví en la Presidencia de la República, es tan difícil ese cargo que ahora sí que mucho ayuda el que no estorba”, comentó en entrevista radiofónica con “Ciro Gómez Leyva”.

Y manifestó que la figura del ex presidente no “debe ser una presencia simplemente crítica”, ya que “en términos de responsabilidad con México hay que hacer todo lo posible para que a México le vaya bien” y eso tiene que ver “con no torpedear el ejercicio de la autoridad”.

Hinojosa se definió como un político por vocación, pero dijo que no tiene ente sus planes volver a buscar un cargo público.

“Creo que lo prudente y lo sensato es que no participe en ello, ya fui presidente de la República, por lo pronto escribamos libros”.

Señalo; “quisiera depender fundamentalmente de mi trabajo” y eso “es más difícil si sigues metido en declaraciones”.

“Yo creo que este jarrón debe hacerse a un lado para que ella (Margarita

Zavala) y otras personas puedan hacer su propia carrera política”.

 -SEGURIDAD EN EL PAÍS

En cuanto a materia de seguridad, dijo estar convencido de que antes de su gobierno el crimen se fortalecía y las instituciones se debilitaban, pero que durante su administración se revirtió dicha tendencia.

“Todavía hay lugares donde el crimen organizado manda, pero en la medida en que fortalezcamos al Estado mexicano, en esa medida vamos a recuperar la seguridad que necesitamos los mexicanos”.

Acepto que a su gobierno le faltó capacidad para forzar a algunas administraciones estatales para depurar a sus policías.

Sostuvo que en Michoacán insistió en este tema, pero no encontró cooperación en las administraciones de Leonel Godoy y Fausto Vallejo.

“Es muy desesperante que por más federales que envíes, por mucho Ejército” no se den los resultados deseados si las policías locales están penetradas por criminales.

Señaló que en Chihuahua, con el gobernador César Duarte, y en Nuevo León, con Rodrigo Medina, pese a la crisis de seguridad se dieron resultados positivos.

Expresó que su conclusión en este tema es que “donde hay colaboración de las entidades locales, la estrategia de seguridad funciona”, donde no, el crimen aumenta.

 -El “PAN” tiene el mérito de contribuir a los cambios de fondo del país.

Felipe Calderón reconoció las reformas estructurales concretadas en lo que va de la presidencia de Enrique Peña Nieto, aunque recordó que en su gobierno también se lograron algunas, como la reforma a las pensiones.

Señaló que lo que ha cambiado es la oposición y reconoció la actitud responsable y la cooperación que adoptó Acción Nacional (PAN).

“Yo creo que el PAN tiene el mérito de contribuir a los cambios de fondo del país, porque el PAN pudo haber escogido la estrategia de bloquear, de desgastar al gobierno”.

“El PAN tiene ese mérito de haber escogido esa estrategia de colaboración constructiva, no lo regateo y espero que la sociedad tampoco lo regatee”.

Felipe Calderón presentó anoche su libro “Los retos que enfrentamos. Los problemas de México y las políticas públicas para resolverlos 2006-2012”, en el Club de Industriales, en Polanco, libro en el que hace una autocrítica a su gobierno.

El ex mandatario panista, quien gobernó México entre 2006 y 2012, convocó a unos 350 invitados que lo abrazaron, brindaron aplausos y gritaron “¡Pre-si-den-te!”. Estaban quienes fueron sus colaboradores cercanos: Luis Felipe Bravo Mena, Ernesto Cordero, Rodolfo Elizondo, José Ángel Córdova, Guillermo Valdés, Luis Pazos y panistas destacados como Diego Fernández de Cevallos y José González Morfín. Y claro, su inseparable esposa, Margarita Zavala, quien reía para no dar declaraciones a la prensa.

Ahí, en ese ambiente cálido para el político michoacano, presentaba el libro de 339 páginas dividido en 11 capítulos. En el acto fue acompañado por Ciro Gómez Leyva, columnista de “Milenio”, así como la académica María Amparo Casar y el comunicador Jorge Fernández.

Un tema recurrente en la mesa no podía ser otro que la seguridad, al que Calderón dedica 50 páginas, casi una sexta parte del texto. ¿Por qué? Porque el ex presidente mexicano escribió que, para empezar, lo que conocemos como guerra contra el narco, contra el crimen organizado, también guerra entre narcos, no se trató de una guerra contra las drogas, sino de una estrategia para brindar seguridad a los ciudadanos.

“No fuimos certeros al nombrar este combate”, aceptó. Y señaló que era un problema gravísimo: no dijo que el país era un Estado fallido, pero sí “un Estado capturado” por criminales en amplios sectores de las instituciones.

En el libro escribió y luego en su presentación dijo que la escalada de violencia no empezó en su sexenio: que eso ocurrió en el de su compañero panista, Vicente Fox, sobre quien bromeó acerca de que de él no obtuvo apoyo alguno ni respaldo, ni menos silencio, como suele suceder con los ex presidentes que, por regla no escrita, no hablan del gobierno de su sucesor.

Calderón abunda en su libro en que en gobiernos priistas había una especie de pax narca (“el crimen organizado crecía a la sombra del poder desde los ochenta y luego ya era su igual”, dijo en la presentación del libro), pacto que se rompió con Fox, pero eso sí, reconoció que los peores índices de violencia se dieron en su sexenio.