Violentos enfrentamientos entre las fuerzas militares ucranianas y los rebeldes separatistas prorrusos han dejado destruida la ciudad de Luhansk, un bastión rebelde situado a 20 kilómetros de la frontera rusa ha quedado sin agua ni electricidad y los alimentos son escasos.

Desde antes del inicio del conflicto, dos tercios de su población -más de 400 mil habitantes- han abandonado esa ciudad en el este de Ucrania, informó este jueves el mando de las milicias separatistas prorrusas.

Un convoy ruso cargado de provisiones, detenido durante más de una semana, logró llegar a la frontera rusa con Ucrania, donde está siendo revisado por guardias de seguridad ucranianos; Ucrania permitió la entrada de la ayuda humanitaria luego de que la Cruz Roja Internacional dijo estar preparada para llevar la carga a su destino.

En las últimas 24 horas, cinco soldados ucranianos muertos y 21 heridos han dejado los combates. También se reportó la muerte de tres refugiados, incluyendo un niño de cinco años, que trataban de huir de Luhansk.

Andriy Lysenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania, aseguró a los periodistas que las tropas del gobierno todavía estaban luchando contra separatistas en Ilovaysk y sus alrededores, una población cerca de la ciudad de Donetsk, a pesar de que la ciudad estaba bajo el control del gobierno.

Lysenko también confirmó que fue derribado un avión militar SU-24M ucraniano.