Increíble e inaceptable
Para los dignos juristas
Javier, Xavier y Víctor Olea
Estamos saturados de dimes y diretes sobre la aprehensión de Jorge Hank Rhon. Sobresale una notable unanimidad: de la opinión pública nadie salta en su defensa. Simultáneamente todos reprueban el inconcebible hecho de que Felipe Calderón se valga de la ley y la justicia para que, debidamente torcidas, alcanzar sus ofuscadas metas para descalabrar a ese miembro del PRI, el que tampoco acredita méritos para su defensa.
Coincide con esto la necesidad de enriquecer la discusión y llevarla a su máxima posición política, enfatizando que dentro de la división de poderes, la función ejecutiva tiene el objeto fundamental de aplicar la ley.
Por eso el Presidente resume sus deberes en el texto de su asunción al poder: “Guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”. Esto es, defender la patria, concepto político/sentimental y promover su desarrollo, usando el Estado de derecho como instrumento único de los tres poderes.
El jefe del Estado es el máximo garante de ello y el primer obligado a observarlo, por eso resulta increíble e inaceptable que Calderón actúe en contra de lo que está obligado a defender, como lo hizo con el michoacanazo y ahora con el caso de indefendible Hank Rhon, caso que ha despertado indignación por la violación constitucional en que ha incurrido Calderón no por la conducta de Hank Rhon.
Imita a Ernesto Zedillo, quien ordenó, autorizó o encubrió la exhumación e inhumación clandestinas indicadas por Francisca Zetina, La Paca, para sustentar un homicidio cuyo autor sería Raúl Salinas de Gortari.
La vidente en su momento “orientó” al entonces titular de la PGR, Antonio Lozano Gracia, y al fiscal especial Pablo Chapa Bezanilla para encontrar un cadáver donde conviniera a los intereses de la PGR. A la renuncia de Lozano, el procurador Jorge Madrazo encubrió parcialmente tan ignominioso delito.
Como Zedillo, en ese caso al violentar el Estado de derecho, que es el límite del poder ante la sociedad, el Presidente está alegremente aserrando la rama en que se encuentra posado. Es el primero en romper con el concepto más dogmático de cualquier Constitución, los derechos intocables de los mortales, sus garantías individuales, cuyo fin genérico es determinar las prerrogativas intocables e inmutables de los hombres; fijar límites infranqueables al poder público y determinar los deberes del gobernante ante el gobernado sean estos de carácter limitativo o como sujeto de una obligación.
Calderón ha roto paladinamente por lo menos con los artículos 20, fracción B, y 21 constitucionales, dos de los más determinantes en defensa de las libertades de los hombres.
¿Fueron los hechos producto de una orden, se le hicieron simplemente saber a Calderón o se dieron de manera espontánea?
Para efectos de responsabilidad, política y ética, cualquier modalidad señala a Calderón el sujeto garante. El es consecuente de todo lo que pase o deje de pasar en el seno de su gobierno. Para más, la infracción no la cometió un empleado postal, la cometieron miembros del ejército, del que es comandante supremo, como suprema es su responsabilidad, y además, como axioma, sabemos que en el ejército nada sucede espontáneamente, no existe el automatismo.
Es increíble e inaceptable lo que le sucede a México en manos de un enajenado cargado de odios, rencores y afanes de venganza, pues nadie le ha hecho nada a lo que corresponda con tanto furor.
Si no sabía de adversarios y de adversidades, se hubiera abstenido de querer participar en política. Ahora está dispuesto a pasar a la historia como el destructor de la patria.
hienca@prodigy.net.mx
PD: Aprovecho el espacio democrático y generoso de Siempre! para divulgar que el gobernador panista del estado de Morelos, Marco Antonio Adame, a través de su procurador, licenciado Pedro Luis Benítez Vélez, está fraguando una infundada inculpación como presuntos responsables de ciertos delitos a dos miembros de mi familia. Los malos ejemplos cunden, más cuando entrelazan a mentes neuróticas y perversas. ¡Hasta dónde vamos a llegar!

