La India, un país tan grande que esconde muchas curiosidades — en tiempos anteriores reservadas exclusivamente para la población local— y ahora convertidas en atractivo turístico, por obra de Internet, como es el Templo de las ratas de Deshnok, que en realidad es el templo de Karni Mata, en honor a a una erudita del siglo XIV, que ahora es llamado el santuario de las ratas, situado en el estado de Rajastán.

Cuenta la leyenda que Karni Mata, pidió al dios de la muerte Yama que devolviera la vida a un hijo suyo que se ahogó, pero su petición no fue escuchada. La mujer sabia, que a su vez era la reencarnación de una deidad hindú, decidió reencarnar en ratas a todos sus descendientes, para vengarse y privar al dios Yama, de almas humanas.

Miles de peregrinos recorren largas distancias para venerar a las kabbas, como se les llama en hindi a estas ratas sagradas, junto con los turistas de todo el mundo atraídos por estos roedores.

Una turista francesa dice “me da asco, pero en el fondo es divertido, algo único que no encontrarás en otro lugar que no sea la India”. Mientras los fieles lanzan comida — trozos de coco y frutos secos— a los ocupantes del santuario.

El templo tiene un atractivo especial que es ver a la “rata blanca”, que en pocas ocasiones se deja observar y cuando esto sucede da buena suerte a los que tiene la fortuna de mirarla. Según la creyentes, las ratas blancas son la reencarnación de Karni Mata y sus hijos.

Para entrar al templo hay que quitarse los zapatos y es inevitable salir con los pies sucios, debido a las numerosas ratas que hay en el lugar.