Entrevista a Sinaí Guevara/Coordinador de campaña de Tóxicos de Greenpeace
Irma Ortiz
El 6 de agosto fueron derramados 40 mil litros cúbicos de sulfato de cobre en el arroyo Tinajas, municipio de Cananea, provenientes de la minera Buenavista del Cobre, subsidiaria del Grupo México. Autoridades ambientales calificaron el derrame como el mayor desastre ambiental que esta industria ha provocado en México.
Informes conservadores calculan que alrededor de 22 mil personas de las poblaciones aledañas al río, como Aconchi, Baviácora, Huépac, Ures, San Felipe, Banámichi y Arizpe —una zona productora de ajo, papa y maíz—, resultaron afectadas. Los daños calculados al momento oscilan en 800 millones de pesos según informó la comisión legislativa especial Río Sonora.
El informe de Semarnat destaca que el derrame de 40 mil litros de sulfato de cobre alcanzó al arroyo Tinajas en 17.6 kilómetros, 64 kilómetros del río Bacanuchi y 190 kilómetros del Sonora, así como la presa El Molinito, que se encuentra cerrada. Se detectó cobre, arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris, encontró además 33 pozos contaminados; cinco personas fueron hospitalizadas por intoxicación, presentaban náuseas, sudoración, dolor gástrico, que pueden afectar las funciones renales.
Conagua inició un procedimiento administrativo contra el Grupo México y le impuso la obligación de realizar un monitoreo superficial y subterráneo dos veces al mes por los próximos 5 años y una multa de un millón 200 mil pesos, aun y cuando la Profepa determinó que actuó de manera negligente.
El presidente municipal de Arizpe, Vidal Vázquez—uno de los siete municipios afectados—, y quien fue de los primeros en dar la voz de alerta, ha señalado que la empresa está muy lejos de cumplir en el pago de compensaciones por los daños provocados a ganaderos, agricultores y productores de leche y a lo único que se ha dedicado hasta ahora es a “abastecer de agua” a los damnificados, que tan sólo en la cabecera de Arizpe suman 3 mil personas. La vida económica de la zona se mantiene semiparalizada desde hace un mes.
La gente sigue sin agua
Sobre el tema, Siempre! entrevistó a Sinaí Guevara, coordinador de campaña de Tóxicos de Greenpeace.
“Nosotros sabíamos desde el principio que esto era un gran desastre, lo que nos sorprende es que a un mes sigan sin establecerse multas fuertes y que la gente siga sin tener agua. Es importante señalar que no sólo se afecta el ambiente, se han muerto peces, como desde el principio se evidenció, sino también las personas que hasta la fecha viven con la incertidumbre de en qué momento volverán a tener agua potable en sus casas”.
¿Cuáles son los efectos de este derramamiento de sulfato de cobre en el río Sonora?
Además de sulfato de cobre, había otros metales, como el cadmio que puede causar osteoporosis; había cromo, aluminio y diferentes metales que pueden llegar a causar, dependiendo de la dosis o del tiempo en el que estén expuestas las personas a estos metales, diferentes enfermedades, y pueden ser causantes de irritación en la piel, hasta cáncer o mutaciones e, incluso, si es que se quedan expuestos mucho tiempo, el riesgo es mayor. Greenpeace ha señalado que el gobierno no sólo debe de encargarse de proteger a la gente, ahora que el derrame ya ocurrió, sino que deben dedicarse también a protegerlos y evitar que esto se repita no solamente en Cananea o en Sonora, sino en todo el país.
Si se actuara de inmediato para limpiar la zona, ¿hasta cuándo podría liberarse el río de estos contaminantes?
Eso requiere de un monitoreo permanente, además del que se obligó a la mina a estar pagando cada quince días por cinco años, un monitoreo constante, incluso de fuentes independientes que estén revisando el nivel de filtración, si llega a los pozos, si afecta también las plantas, la situación de la ganadería; esto tiene que estarse revisando constantemente.
Los culpables
Ustedes han hecho también pronunciamientos para que Grupo México actúe porque no lo ha hecho; se habla de que nada más hizo una limpieza superficial un día, y parece ser que no se ha parado nuevamente.
Lo que han estado haciendo es repartir agua, con pipas, a la gente y sobre todo hacer una gran campaña de comunicación en la que ellos se presumen como los salvadores de los pobladores, que son quienes están protegiendo, son los que les proveen de agua, cuando en realidad son los que contaminaron, y eso no hay que perderlo de vista, ni hay que quitarle la atención; ellos son los que causaron el desastre.
No pueden quedar como los buenos, cuando en realidad la gente no tendría problemas de agua si ellos no la hubieran contaminado. En Greenpeace sabemos que el artículo 4º constitucional establece que es un derecho humano para todos los mexicanos el acceso al agua y al saneamiento, y la disponibilidad en Sonora es muy baja, es menor que la promedio en todo el país, y que la hayan contaminado es la peor manera de desperdiciar el agua.
De por sí Sonora tiene este conflicto con el acueducto Independencia, que por llevar el agua a la ciudad de Hermosillo se la han quitado, o ha bajado muchísimo el flujo de un líquido vital a la tribu yaqui y a otras comunidades que están hacia abajo de este río y eso por privilegiar el uso para una ciudad.
¿Cuál es la diferencia?, que una ciudad paga el agua más cara, esto es un ejemplo de que Conagua ve en el agua un negocio en vez de un derecho humano. Si realmente respetaran ese derecho, se darían cuenta de que es necesario darle un manejo sustentable a todas las cuencas para que todos tengamos el mismo derecho al acceso al agua. No hace falta contar con grandes mega obras, como este acueducto Independencia, no hace falta crear más presas, porque pueden contaminarse como lo acaba de hacer con la presa El Molinito con este derrame. Lo que hace falta es darle un respeto a las cuencas, a su filtración normal, a su disponibilidad de agua, y esto nos asegura no solamente agua a esta generación, sino también a las futuras.
Precisamente con el cierre de la presa El Molinito, ¿qué otras implicaciones está generando?
La presa El Molinito ha quedado contaminada y vamos a necesitar un estudio constante antes de volver a reactivarla. Algo que sería muy importante mencionar es que ni el Grupo México es el héroe por participar con pipas y por resarcir un poco los daños, ni tampoco Conagua. Son los responsables de lo que está ocurriendo, las razones que permiten que actúen así son, por un lado, que las leyes en México sean muy laxas en cuanto a protección de medio ambiente.
Además, la minería no es la única industria que contamina, sí es un foco rojo que nos indica que tendrían que instruir de mejor manera a las mineras, a todas las mineras del país, pero también a todas las industrias.
No hay leyes estrictas
En México se les permite contaminar con total libertad, porque las leyes son muy laxas; la norma NOM 001, la que mide los niveles de contaminantes que pueden llegar al agua, mide si acaso 10 metales y 8 criterios, que no han sido actualizados desde 1996. Hemos encontrado con descargas que no cumplen la norma, siguen pasando hasta 51 compuestos volátiles, o semivolátiles que, por un acuerdo internacional en México, deberíamos de estarlos eliminando, y eso no está pasando.
Esto demuestra que en desastres de gran tamaño como el que estamos viendo, la contaminación es grave, sin embargo también hay mucha contaminación que es invisible, todos los días está llegando a los ríos de México; en muchas ocasiones está matando a comunidades enteras, está destruyendo ecosistemas, desapareciendo peces, especies acuáticas, ocurre todos los días y necesitamos una acción real y permanente.
Greenpeace incluso ha diseñado una iniciativa de ley general de agua y uno de sus ejes primordiales está en el respeto al derecho humano del agua para todas las personas así como la no contaminación de las cuencas acuíferas. No se trata sólo de tener agua hoy, sino de asegurarla para las futuras generaciones.
La ciudadanía nos puede ayudar a lograr la aprobación de esta iniciativa o su discusión, que ya se encuentra en el Senado, y eso se logrará a través de conseguir firmas de puño y letra, para que nos apoyen en la página Agua Para Todos, Agua Para la Vida. Necesitamos que 130 mil personas la firmen y entonces lograremos que se discuta esta iniciativa de ley general de aguas, que prioriza el derecho humano y la sustentabilidad de las cuencas.
¿Seguirán haciendo un seguimiento al caso del río Sonora?
Vamos a darle seguimiento sobre todo en la protección a las personas, trataremos de realmente responder a la necesidad de tener claridad, trasparencia, porque el otro problema en estos desastres, es que hay cero trasparencia.
La gente vive con esta incertidumbre de no saber si está en riesgo o no, y sobre todo en el caso de esta minera o de las minas y todo el desastre que acarrea la contaminación de metales que no tiene efectos inmediatos sino que van a tener problemas más adelante. Las personas tienen que saber si más adelante presentan osteoporosis, cáncer, reducción hormonal, insuficiencia renal… esto también está ligado a este desastre, así haya pasado un año, se puede acusar a la industria, a la minera, como responsable de sus enfermedades.
