Apuesta sexenal a un futuro mejor
Lo difícil no es aprovechar la oportunidad,
sino saber cuál es la oportunidad.
Eleuterio Manero
José Fonseca
Como reza el epígrafe de estas líneas, para aprovechar una oportunidad, primero hay que conocerla.
De alguna manera eso ocurrió al arranque del actual sexenio. Por eso las reformas que reconocen hasta los más acérrimos críticos del presidente Peña Nieto, pero ha llegado la hora de traducirlas en políticas públicas que empiecen a ser percibidas en las economías familiares.
Es cierto, el crecimiento económico no ha sido el esperado, pero también lo es que por diversas razones los inversionistas, particularmente los nacionales, no han abierto las carteras con la prontitud calculada desde las oficinas del gobierno federal.
Esa reticencia puede llevar a que el gobierno federal, al no contar con las inversiones del capital nacional, tenga que dar más facilidades para atraer a los inversionistas extranjeros, lo cual no sería lo mejor para México. El riesgo es real.
En cuanto a la traducción de las reformas y sus leyes reglamentarias en políticas públicas, eficientes y eficaces, el reto es para los funcionarios federales.
Durante los siguientes meses serán observados y evaluados. Sólo en Los Pinos conocen cuáles serán los parámetros para esa evaluación. Todos, sin embargo, tienen que estar conscientes de que ya pasó el tiempo de los errores y las omisiones.
De cómo respondan a ese reto los funcionarios de primera y segunda fila, dependerá su permanencia en sus puestos.
Para algunos será un duro aprendizaje, porque dura será la evaluación. Y más vale que hayan aprendido. Otros, sin duda, cumplirán con el principio de Peter: alcanzarán su nivel de incompetencia. Entonces, sólo entonces, llegarán los cambios que tantos esperaban esta semana.
La apuesta sexenal es al futuro, a un mejor futuro. No se alcanzará ese mejor futuro si los funcionarios deciden sólo flotar y no arriesgar nada. Gobernar es decidir, luego explicar, se dijo la semana pasada. Sí, pero también la lealtad se expresa arriesgándose a perder el puesto con la toma de las decisiones correctas. Y eso, pocos lo harán.
jfonseca@cafepolitico.com
