Tres candidatos, tres personalidades totalmente distintas y opuestas. ¿Quién de los tres será el próximo gobernador del Estado de México?

Muchos dan por hecho que el triunfador, sin duda, será Eruviel Avila. Es cierto que el candidato del PRI tiene lo suyo. La primera vez que lo vi por la tele, me llamó la atención su personalidad. Me recordaba a alguien muy familiar, pero no atinaba a quién. Finalmente y después de hacer mucha memoria, llegué a la conclusión que me recordaba a un viejo pretendiente que tuve hace muchos años.

Recuerdo que era un muchacho muy decente, que estudiaba derecho en la UNAM y que vivía en la colonia Santa María la Ribera. Debo confesar que no me gustaba del todo, ya que lo encontraba un poco provinciano; sin embargo, apreciaba su sencillez, su calidez, pero sobre todo su autenticidad.

Así imagino que ha de ser realmente Eruviel Avila. Me gusta lo que proyecta, pero lo que más me llama la atención es que sea tan buen vidriero. Cada vez que veo el spot, donde aparece cortando un vidrio para ser colocado en la ventana de un autobús, admiro su destreza y siempre me digo: me cae bien.

Cierto o no cierto, quiero pensar que efectivamente no pertenece al grupo Atlacomulco, me gustó que hubiera pintado su raya. Así como aprecié que hubiera asumido sincera y llanamente que su maquillista se había excedido con las chapas para el día del primer debate. Lo entendí. También yo me excedo constantemente en mis chapas.

Por otro lado, reconozco que no es muy bueno en oratoria. En este sentido se lo lleva de calle Alejandro Encinas; no en balde el candidato por el PRD ganó el debate con un 53%, es decir, dos por uno.

En tratándose de Euruviel, de un candidato sincero, curiosamente en el debate no se veía natural.

“Considero que fue un error marcarle tanto las chapas, lo hacían lucir muy acartonado, demasiado sano y planeado. ¿Cómo era posible que, mientras lo atacaban, él siguiera en su postura de no oigo, soy de palo, parezco muñequito rojo y mantengo una sonrisa congelada? El color tan artificial de la piel es un código importante en la imagen de cualquier persona, ya que denota un exceso de cuidado, un efecto antinatural y, lo más riesgoso, a alguien que también puede maquillar sus actos”, comentó la experta en imagen del periódico Reforma, Heidi Ortiz.

El candidato del PAN, Luis Felipe Bravo Mena, de plano me da una infinita flojera. Eso es exactamente lo que me inspiran los panistas, flo-je-ra, pero especialmente, el candidato para gobernador de Acción Nacional. Me recuerda al sacerdote que solía confesarme en el colegio francés de San Cosme. Recuerdo que no lo soportaba, porque siempre me preguntaba si “no me tocaba mis partes nobles”.

Claro, yo le decía que sí, que por supuesto, pero que antes de dormir, siempre rezaba un acto de contrición. Me temo que para mucha gente, la imagen del candidato del PAN de inmediato es relacionada con la Iglesia, no en balde fue embajador, durante el período de Vicente Fox, ante el Vaticano. ¿Será por eso que quedó en el debate en el último lugar?

Respecto a su imagen, cedo la palabra a los expertos: “Ibarzábal apunta que este candidato era el único que lucía una sortija y lentes casi transparentes, además de que su posición y movimiento de manos pusieron una barrera entre él y el público. Parece un docente de una escuela religiosa. Alguien intelectual, pero que no conecta con los interlocutores”.

Por último, está mi verdadero candidato, Alejandro Encinas, el triunfador del debate con un 53%. Porque lo conozco, sé que el candidato por el PRD se trata de un ser humano excepcional. Me gusta que sea desde hace muchos, muchos años, de izquierda. Me gusta que sea tan buen orador y que sepa debatir.

Me gustan sus conceptos. Pero lo que más me gusta es que Encinas sea un hombre fiel a sus principios. Respecto al debate, los expertos opinaron que Alejandro Encinas, estuvo: “fluido, seguro, voz natural agradable, comunica con claridad y es de fácil lectura”. Así es él, como un libro abierto.