Tayde Acosta Gamas
Para Victoria Cecilia y Guillermo Owen Salazar
“Todos los días 4 son domingos
/porque los Owen nacen ese día,
/ cuando Él, pues descansa, no vigila /
y huyen de sed en sed por su delirio. /
Y, además, que ha de ser martes el 13 /
en que sabrán mi vida por mi muerte.”
Gilberto Owen, De Sindbad el varado
El 13 de mayo se cumplieron 110 años del nacimiento de Gilberto Owen, uno de los mayores poetas de la literatura hispanoamericana y, por supuesto, uno de los mejores escritores de México.
Integrante del grupo que en la literatura mexicana es conocido como Contemporáneos, Gilberto Owen Estrada nace en Mineral del Rosario, Sinaloa, el 13 de mayo de 1904, hijo de don Guillermo Owen y Margarita Estrada.
Hace precisamente diez años, en el Centenario de Owen, los investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México, Javier Beltrán y Cynthia Ramírez, pusieron punto final a las suposiciones que durante tantos años se hicieron sobre la fecha exacta del nacimiento de Owen, hipótesis que surgieron también por el velo de misterio que el mismo Owen fue creando en torno a su figura. En una charla en la Facultad de Filosofía y Letras, los investigadores nos presentaron el acta de nacimiento original y un muy interesante recorrido sobre las variantes en su apellido, que tanto doña Margarita Estrada como las autoridades de las escuelas a las que asistió en la ciudad de Toluca, fueron asentando en sus registros de inscripción, las variantes iban desde Gilberto O. Estrada, Gilberto Oven Estrada, Gilberto Oven, Gilberto Owen Estrada o Gilberto Owen, cada ciclo escolar esta información cambiaba.
La infancia de Owen transcurre en la ciudad de Mineral del Rosario. En 1917, su madre decide un cambio de residencia, la familia, constituida por doña Margarita, Gilberto y su hermana mayor Enriqueta, viaja a la ciudad de Toluca, en la cual vive su tío Bardomiano Estrada, quien se desempeña como juez, esto brinda un mejor porvenir y estabilidad para la familia.
Gilberto Owen estudia en el Instituto Científico y Literario de Toluca. En septiembre de 1918 participa en dos obras de teatro, doña Margarita organiza una fiesta de cumpleaños para su hermano y como parte de la celebración se presentan estas obras: Perlas o flores y La carta perdida, en las cuales actúa Owen, justamente en el programa de mano su nombre aparece como Gilberto O. Estrada, también se observa la participación de su hermana como actriz.
Durante esta época, entre 1920 y 1922, Owen colabora en algunas revistas literarias: El Tank, Raza Nueva, El Regional, Policromías (publicación en la que participa también Jaime Torres Bodet, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia y José Gorostiza, quienes más adelante se convierten en sus amigos y compañeros de grupo). También funge como Secretario de Redacción de la revista Manchas de Tinta y dirige Esfuerzo.
En el año de 1923, el Presidente Álvaro Obregón asiste a un acto en el Instituto Científico y Literario de Toluca, Owen está encargado de pronunciar una pieza oratoria en su honor. La lectura le causa una magnífica impresión al General Obregón, así que días después el joven recibe una invitación para colaborar como su asistente. Owen colabora en la Secretaría de la Presidencia, es el encargado de redactar todos los días un informe de las principales noticias y sucesos del país para que el Presidente lo lea a diario.
Con el nuevo empleo, la familia se establece en la ciudad de México en la cual Owen ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria, ahí conoce a uno de sus mejores amigos, Jorge Cuesta, Gilberto lo recuerda así: “Parecería banal el episodio del encuentro, y sería superfluo relatarlo si no hubiera habido en él como un presagio de lo que iba a ser nuestra asociación… Porque nos asfixiaba, aquella tarde como nunca, la mordaza del aula, y porque aquel profesor hablaba y hablaba monótono e insípido, repitiendo cosas que ya sabíamos, adormeciendo a los más e irritándome a mí, cuando pronunció el disparate comenté en voz alta: ‘¿Cómo iban a caminar esos ejércitos, día y noche, bajo los rayos del sol?’ El silencio de segundos que siguió a mi impertinencia se rompió de pronto, cuando mi compañero de la izquierda echó a reír. Ruidosamente, con una áspera risa, echando la cabeza hacia atrás. Y luego el dominé: –Los señores Owen y Cuesta se servirán abandonar el salón. El rector será notificado. Fue la primera vez que oímos nuestros nombres asociados, y ahí se inició una amistad que después los largos lustros de mi destierro iban a dejar languidecer irremediablemente, pero que nunca di ni daré nunca por muerta…”
Con Jorge Cuesta se reúne en el Café América, punto de reunión de todos los estudiantes interesados en la cultura así como de algunos escritores del momento, en ese lugar conocen a Salvador Novo y Xavier Villaurrutia con quienes comienzan una intensa amistad. Novo y Villaurrutia los invitan al grupo de Jaime Torres Bodet, círculo al que ellos pertenecen junto con Carlos Pellicer, Bernardo Ortiz de Montellano, José Gorostiza y Enrique González Rojo, y que más adelante se transforma en el grupo Ulises primero y Contemporáneos después.
En esta temporada el grupo de Jaime Torres Bodet se desempeña en la Secretaría de Educación que dirige José Vasconcelos y en el Departamento de Bellas Artes y Literatura. Owen comienza a publicar en la revista La Falange de Torres Bodet y Ortiz de Montellano, y en Antena de Francisco Monterde, éste es el periodo que sirve como preámbulo para todas las actividades del grupo Ulises.
“Ahora vas a oír, Natanael, a un hombre / que a pesar de sus malas compañías, los ángeles, / se salvó de ser ángel con ser hombre…”
Gilberto Owen, De la ardua lección
Salvador Novo, Xavier Villaurrutia y Jorge Cuesta ejercen un gran influjo en la literatura de Gilberto Owen, quien a su vez es admirador y lector de James Joyce, Marcel Proust, André Gide y Paul Valéry. En esta etapa, Owen trabaja en unos poemas que van a formar parte del libro Desvelo, que es publicado de forma póstuma en 1953. Al mismo tiempo elabora una novela corta: La llama fría, ésta se publica el 6 de agosto de 1925 como la “novela semanal” de la revista El Universal Ilustrado, con este relato, Owen se adelanta a sus compañeros de grupo y es el primero en publicar un libro en este género.
Hacia el año de 1926, Novo y Villaurrutia se encuentran con Antonieta Rivas Mercado en la casa de Diego Rivera y Lupe Marín, Antonieta se integra rápidamente al grupo y comienzan a idear un proyecto cultural, es la denominada aventura de Ulises. Antonieta conoce a Owen y al resto de los jóvenes: escritores, pintores, artistas, y es en su casa en la calle de Monterrey 107, en donde se inician unas reuniones-tertulias, en las cuales se habla de elaborar revistas literarias, montar exposiciones, fundar un grupo de teatro y realizar publicaciones, este movimiento se denomina grupo Ulises, y Owen es parte fundamental de esta agrupación.
En el mes de mayo de 1927 publican la revista Ulises, bajo la dirección de Salvador Novo y Xavier Villaurrutia, en esta revista Owen presenta algunos de sus trabajos. En ese mismo año empiezan a estudiar algunas obras de teatro, traducirlas, prepararlas para llevarlas a escena. En diciembre de 1927, el grupo inaugura una exposición del pintor Manuel Rodríguez Lozano, la exhibición se denomina “Exposición de Ulises”, es en la calle de Mesones 42, donde Antonieta Rivas Mercado alquila un cuarto de vecindad, que es arreglado y decorado por todos los integrantes del grupo. Así, después de esta primera experiencia, en enero de 1928 en ese mismo sitio se inaugura el legendario “Teatro de Ulises”, en el cual Owen funge como traductor y actor.
Durante el primer semestre de 1928 se presentan seis obras en el Teatro de Ulises, Gilberto Owen traduce dos piezas, Simili de Claude Roger-Marx yLe Pèlerin [El Peregrino] de Charles Vildrac; y actúa en The Glittering Gate [La puerta resplandeciente] de Lord Dunsany; Welded [Ligados] de Eugene O’Neill; El peregrino de Vildrac y Orphée [Orfeo] de Jean Cocteau.
Owen también estudia y ensaya Le Temps est un songe [El tiempo es sueño] de Henri René Lenormand, última pieza que se presenta en el Teatro de Ulises, incluso en los programas de mano aparece su crédito pero él ya no puede participar, la obra se estrena el 6 de julio de 1928 y Owen viaja rumbo a Nueva York a finales de junio, va a ocupar el cargo de Tercer Secretario en el Consulado de México, así que su lugar dentro de la puesta lo ocupa Celestino Gorostiza.
En el Teatro de Ulises, Gilberto Owen conoce a una jovencita que se iniciaba en la actuación, Clementina Otero, quien en un principio sólo asiste al Teatro de Ulises para acompañar a su hermana Araceli, novia y más adelante esposa de Celestino Gorostiza, pero en una ocasión en la que falla una actriz para completar un reparto, Clementina tiene la oportunidad de demostrar su talento para la actuación, y es así como se inicia su carrera teatral y una vida dedicada al teatro.
Owen se enamora profundamente de Clementina Otero pero jamás es correspondido por ella, él lo describe así: “… Con Salvador Novo y otros sisífides fundamos Ulises, revista de curiosidad y crítica, y luego un teatro de lo mismo, en el que fui traductor, galán joven y tío de Dionisia. Dionisia se llamaba Clementina, pero yo le decía Emel, Rosa y qué sé yo…”
Durante varios meses, Owen le envía cartas y postales a Clementina Otero, las cuales se convierten en uno de los epistolarios más apasionantes dentro de la literatura mexicana del siglo XX, las cartas de Owen son magnífico ejemplo de una poesía muy elevada, no son sólo las cartas de un enamorado, son las cartas de un poeta muy completo. En agosto de 1928, desde la ciudad de Nueva York, Owen le escribe a Araceli, la hermana de Clementina:
“Querida Araceli Otero:
… Su recuerdo está sobre mi mesa verde, y le cambia el color y a la tinta. El sueño es fácil en mi saloncito, más que allá en mi recámara. Usted. Además, ya sé que sabe muchos chismes deliciosos. Así mi carta no tendrá la fácil loa del desinterés. Aparte de que no sé chismes, quiero saberlos de usted. Es lo único que me queda de cuando era literato… (¿La que yo amo etc. sigue sentada y sólo para usted inteligible y visible?) Vivo a diez cuadras de la casa de Fernando y a una de la Universidad. El colegio es muy grande. Hablamos únicamente inglés. (Pero me levanto a las 7.30 y ya no sale el verso). Sonrisa boca mar cabello. ¿Ya le conté que el Niágara no se le parece, como lo temía? (Ella está ahora del otro lado, sentada en la literatura, y me quisiera matar, como todos aquellos días, ¿se acuerda? De los nervios en verso.) Ya no me muero tan a menudo. Me parezco casto y ya fuerte sin exageración… ¿Y usted?, ¿Y Celestino? Sólo quisiera que les pasara algo, aunque fuera no amarse durante cinco minutos, para amarse. (¿Por qué no quiso La Sentada casarse conmigo? Usted lo sabe y va a decírmelo.) Los negros son transparentes. De noche se visten de vidrio… Quiero escribirle a La Sentada; si usted se resigna a mi imprudencia caligráfica, le contestaré muy extenso la carta que va a escribirme al acabar de leer ésta de su muy amigo, Gilberto Owen.
Nueva York, 9 de agosto de 1928. Post Data. Júrele a Celestino que mañana le escribo. Júrele a la del sillón que la adoro. Júrese que no la olvido nunca Gilberto.”
Gilberto Owen se reencuentra con Clementina Otero hasta el 1942 cuando hace su regreso a México, pero del profundo amor que le tenía a la jovencita ya sólo queda una gran amistad. Conocemos la historia del poeta enamorado por medio de las cartas que publica Clementina Otero en los años ochenta, con las cuales se mantiene vivo el recuerdo de ese “amor ideal.”
En los meses de mayo y junio de 1928 aparecen bajo el sello de ediciones de Ulises, los relatos Novela como nube de Gilberto Owen y Dama de corazones de Xavier Villaurrutia, en un principio Novela como nube iba a titularse Muchachas, este título obedecía al influjo y lo que significó para Owen la lectura de A la sombra de las muchachas en flor de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
En ese mismo mes de mayo de 1928, se presenta la Antología de la Poesía Mexicana Moderna que prepara todo el grupo de escritores, pero se publica firmada por Jorge Cuesta y bajo el sello de Ediciones de Contemporáneos, ésta es la Antología del grupo Contemporáneos, por esta razón es que a la agrupación se le denomina así.
Finalmente, en el mes de junio se edita la revista Contemporáneos, que tiene una duración de tres años y que se convierte en el máximo órgano representativo del grupo, Gilberto Owen colabora asiduamente aun fuera de México.
“… Tengo 28 años y el mundo es más viejo que yo. He viajado un poco y los ojos se me han ido quedando un poco en cada parte; he perdido en el viaje muchas cosas –mi preciosismo, mi ‘niñoprodigismo’– pero me ha servido para darme cuenta de que América existe…”
Gilberto Owen, Nota Autobiográfica
En los últimos días del mes de junio de 1928 Owen sale rumbo a Nueva York, en esa ciudad comienza su carrera diplomática. En Nueva York se encuentra con el grupo artístico mexicano avecindado en esa ciudad: Emilio Amero, Francisco Agea, John Dos Passos, Waldo Frank, José Juan Tablada y, un año más tarde, Gabriel García Maroto, Antonieta Rivas Mercado y Federico García Lorca.
En octubre de 1929, Owen es trasladado a la ciudad de Detroit. En 1930, Alfonso Reyes publica en Buenos Aires su libro Línea, Owen menciona al respecto: “Escribí Desvelo (1925), poemas a la sombra de Juan Ramón; La llama fría, relato de 1925 que ya no recuerdo, agotada la edición entonces; Novela como nube (1928), fuente modesta de algunas novelas de mis contemporáneos, y Línea (1930), poemas en prosa que perdí en 1928, que mis amigos recobraron no sé cómo y que Alfonso Reyes publicó no sé para qué…”
En 1931 es enviado a Cincinnati y en julio de ese mismo año viaja a Lima como Escribiente de Primera, en esta época Owen apoya a Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria (APRA), participa en temas políticos, y en 1932 realiza unos viajes a Guayaquil y a Quito con miembros de la APRA, debido a estas actividades, es expulsado del Servicio Exterior.
Ya fuera del Servicio Diplomático, en 1932 se traslada a Colombia y al poco tiempo empieza a publicar en El Tiempo de Bogotá, inicia sus publicaciones con el texto “Poesía y Revolución”, al mismo tiempo imparte clases en una escuela de obreros, continúa con su labor literaria, escribe, traduce y comienza a publicar en la revista Diálogo y en El Espectador de Bogotá.
El 2 de diciembre de 1935 se casa con Cecilia Salazar, hija del General Víctor Manuel Salazar. En 1937 nace su hija Victoria Cecilia y en 1939 su hijo Guillermo. Owen continúa con su labor periodística, se convierte en jefe de redacción del periódico Estampa y, en 1936, funda una librería denominada la “Librería 1936”.
Hacía 1941 publica un cuaderno llamado Amistad que forma parte de unos cuadernos trimestrales que se publican en Bogotá, y en la ciudad de México aparecen sus colaboraciones en las revistas Letras de México y El hijo pródigo.
“Cuando quise volver, no había ya nadie más que aquel frío seco, en cuclillas, fakir famélico…”
Gilberto Owen, Viento
En 1942 regresa a México, deja en Colombia a su familia, aquí vive nuevamente con su hermana y con su sobrina Blanca Margarita Guerra. Owen se reencuentra con sus amigos y compañeros de grupo, prepara su Libro de Ruth que se va a publicar hasta 1946.
Su sobrina se convierte en su mejor compañía y también en su asistente, ella relata que le ayuda en todo lo posible a su tío, pasar en limpio sus escritos o leer sus proyectos en ciernes, Blanca Margarita Estrada cuenta que asiste a fiestas con él en las cuales convive con sus amigos.
Gilberto Owen se integra nuevamente a la vida cultural mexicana pero sus amigos, sus compañeros de grupo, lo advierten diferente, extraño, como con una sombra de melancolía, Owen regresa como “el hijo pródigo”, infortunadamente ya no es el mismo, Celestino Gorostiza ha relatado que no parecía Owen, era como una copia de Gilberto Owen que luchaba por ser lo más parecida al Gilberto Owen que se había marchado en 1928: “Meses o años adelante, apareció un día en México. Y efectivamente no era ya el Gilberto Owen que habíamos conocido. Aquél estaba definitivamente muerto. Pero éste no era tampoco su hijo. Era un fantasma de Gilberto Owen que trataba en vano de imitar su alegría. En el fondo de él se adivinaba una gran tristeza, un enorme hastío, una especie de remordimiento. No lo volví a ver más… Reingresó al servicio consular y fue enviado a Chicago donde murió poco tiempo después. Pero en realidad, había muerto mucho antes. Y él lo sabía.”
En el año de 1945 regresa a Colombia pero la estancia dura sólo unos meses. Un año después viaja con su familia rumbo a Estados Unidos para ocupar su último cargo diplomático. En 1947 es nombrado Canciller de Primera en la ciudad de Filadelfia, su familia vive en Nueva York. En esta época conoce a Josefina Procopio, quien se convierte en su compañera y ayudante. En 1948 se publica su libro Perseo vencido en la ciudad de Lima.
El 9 de marzo de 1952 Gilberto Owen muere intempestivamente en un hospital de la ciudad de Filadelfia por causa de una cirrosis, su muerte sorprende a todos, sus amigos ni siquiera sabían que se encontraba enfermo.
Al año siguiente, Josefina Procopio reúne su obra y la publica bajo el título de Poesía y prosa, con un prólogo de Alí Chumacero, quien ha participado junto con Alfonso Reyes en la reunión del material.
Aunque la figura de Owen quedó en silencio durante muchos lustros, en 1979 el Fondo de Cultura Económica publica nuevamente su obra con la colaboración otra vez de Alí Chumacero y Josefina Procopio, y con el invaluable apoyo de Miguel Capistrán, Luis Mario Schneider e Inés Arredondo, pero tuvieron que pasar algunas décadas más para que los estudiosos se ocuparan de Owen, afortunadamente después de su Centenario, su literatura ha sido revalorada y hoy en día existen varios investigadores que tienen un interés real por su legado:
“Mi estrella –óyela correr– se apagó hace años. Nadie sabría ya de dónde llega su luz, entre los dedos de la distancia. Te he hablado ya, Natanael, de los cuerpos sin sombra. Mira, ahora mi sombra sin cuerpo. Y el eco de una voz que no suena. Y el agua de ese río que, arriba, está ya seco, como al cerrarle de pronto la llave al surtidor, el chorro mutilado sube un instante todavía. Como este libro entre tus manos, Natanael.”
Gilberto Owen, Sombra
