Previo a la conmemoración del 11-S, Obama anuncia ofensiva contra yihadistas
A 13 años del ataque terrorista, aún existen contradicciones sobre las causas que provocaron esa trágica historia del 11 de septiembre de 2001.
Eran las 8.46 de la mañana en Nueva York cuando un Boeing 767 de American Airlines en manos de militantes de Al Qaeda se impactó contra la torre norte del World Trade Center y el Pentágono, entonces las Torres Gemelas colapsaron y cerca de 3 mil personas murieron; Estados Unidos y el mundo nunca volvieron a ser igual.
El vuelo 93 se dirigía de Newark Nueva Jersey a San Francisco, cuando cuatro secuestradores tomaron el control para estrellarlo contra la Casa Blanca o el Capitolio. La Comisión del 9/11 concluyó que los secuestradores derribaron el avión cuando los 33 pasajeros y siete tripulantes se rebelaron.
Esta mañana, el presidente Barack Obama participó en dos ceremonias de conmemoración por el atentado en las que pronunció a la nación un discurso en memoria de las víctimas también dirigido a los sobrevivientes que dejó el ataque 11-S, “Ellos desearon romper nuestro espíritu y probarle al mundo que su poder de destrucción era más fuerte que nuestro poder de perseverar y construir. Pero, ustedes y este país les han probado que estaban equivocados”, dijo Obama.
Asimismo, familiares de las víctimas se han acercado al memorial construido en el lugar del derrumbe para recordarlas, en el se han plasmado los nombres de todas las personas que perdieron la vida.
Por primera vez, el Museo Nacional 11 de Septiembre -que exhiben artefactos y fotos del ataque- estará abierto para el aniversario. Las vallas alrededor de la plaza han sido retiradas para dar acceso al público y a los turistas; mientras que el casi terminado One World Trade Center –con una altura de mil 776 pies, es decir, 541 metros- estará listo para ser ocupado por oficinistas en septiembre de 2015.
Al respecto, Nancy Nee, que perdió a su hermano bombero George Cain expresó “En lugar de ser un lugar tranquilo de reflexión, es un sitio donde corren niños”, “Algunas personas olvidan que esto es un cementerio. Yo nunca iría al museo del Holocausto y me haría una foto”.
Para otros, el cambio es aceptado y lo consideran parte del proceso de superación, “La primera vez que vi el One World Trade Center de verdad alegró mi corazón”, dijo Debra Burlingae, hermana de Charles, piloto del avión que se estrelló contra el Pentágono.
Terroristas toman aviones de Trípoli
Hace algunos días, terroristas del grupo Amanecer Libio publicaron fotografías sobre las alas de jets comerciales mientras sonríen a la cámara, así como junto a varios aviones privados -que fueron tomados del aeropuerto de Trípoli-, bajo su control desde el mes pasado, lo que despertó preocupación de que, al igual que aquel 11 de septiembre de 2001, los 11 aviones de Libyan Airlines y Afriqiyah Airways fueran utilizados como armas en días posteriores.
“Hay varios jets comerciales libios que están extraviados”, dijo un funcionario al Washington Free-Beacon, “Aprendimos el 11 de septiembre lo que se puede hacer con aviones secuestrados”.
El 11 de septiembre no solo marca el aniversario de los ataques al Centro Mundial de Comercio y al Pentágono en Estados Unidos, sino también el segundo aniversario del ataque al consulado de Estados Unidos en Bengasi.
Operación contra el fantasma terrorista
En el decimotercer aniversario de la tragedia, Obama prepara para una nueva ofensiva contra el enemIgo yihadista: el Estado Islámico que consistirá en el uso de la Fuerza Aérea y aviones no tripulados de Estados Unidos con apoyo de Fuerzas Especiales que ayudarán a fuerzas militares de otros países, especialmente tropas iraquíes, milicias chiitas y “peshmergas” kurdos.
Estados Unidos “encabezará una amplia coalición” para “degradar y ultimadamente destruir” la “amenaza terrorista” que representa la organización extremista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), anunció el presidente Barack Obama anoche durante un discurso.
El mensaje marca un enorme cambio para un Presidente que llegó a la Casa Blanca con promesas que incluyeron finalizar la participación estadounidense en las guerras de Afganistán e Irak, y que fue criticado por su renuencia a intervenir en la guerra civil de Siria.
Obama subrayó que el objetivo es la destrucción del grupo Estado Islámico, que en julio pasado anunció la creación de un “califato” sobre territorios ocupados en partes de Siria e Irak, y comenzó una campaña que ha incluido ejecuciones masivas, la decapitación de periodistas y soldados, crucifixiones, conversiones obligadas y desplazamiento de miles de personas.
“Quiero que el pueblo estadounidense comprenda cómo este esfuerzo será diferente de las guerras en Irak y Afganistán”, dijo Obama, al precisar que la estrategia “no implicará tropas estadounidenses de combate luchando en suelo extranjero”.
Indicó que enviará a 475 hombres más a Irak, para apoyar con entrenamiento, inteligencia y equipo a las fuerzas iraquíes y kurdas; y que “no podemos confiar en un régimen de (el presidente Bashar) Al-Assad, que aterroriza a su propio pueblo y nunca recuperará la legitimidad que perdió”.
Obama recordó que “en los últimos años hemos llevado la pelea a los terroristas que amenazan nuestra seguridad”, y tras recordar la muerte de Osama bin Laden, el líder de Al-Qaeda responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, destacó también la reciente muerte del principal comandante de Al-Qaeda en Somalia.
El anuncio de Obama se da tras semanas de intensas negociaciones con aliados europeos y países de Oriente Medio, e intercambios con líderes en el Congreso estadounidense donde ganó al menos un “pase” de la oposición republicana aunque no solicitó la autorización legislativa.
Hay varios otros países que no son considerados como parte de la coalición, pero cuyos intereses se alinean muy de cerca con ella, como Arabia Saudita
e Irán.
“El liderazgo de Estados Unidos es la constante en un mundo incierto”, aseguró Obama, criticado en su país por lo que algunos consideran como una política exterior débil, cuando no dubitativa.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aseguró que los yihadistas serán derrotados por la coalición internacional que Washington quiere construir, “Todos sabemos –creo que hemos llegado a esa conclusión con gran confianza– que, al final, nuestra coalición mundial eliminará la amenaza de Irak, de la región y del mundo”.
Kerry también anunció que el ejército iraquí será “reconstruido y entrenado” como parte de la estrategia global anunciada por el presidente Obama.
El primer ministro Al Abadi afirmó que su país está “dispuesto a combatir este cáncer en Irak”; la visita de Kerry a Bagdad estuvo marcada por un doble atentado que dejó al menos 19 muertos en la capital iraquí.
Por su parte, el ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, uno de los iniciadores de la invasión a Irak en 2003, criticó la actitud defensiva de Obama, “Contra el Estado Islámico debemos avanzar mundialmente para volver a la ofensiva en la guerra contra el terrorismo”, dijo Cheney en el American Enterprise Institute, con motivo del aniversario del 11-S.
“Nuestro Presidente debe comprender que estamos en guerra y que debemos hacer todo lo posible, durante el tiempo que sea necesario, para vencer”, dijo el republicano, lamentando el “declive del poder militar estadounidense”, a causa de recortes presupuestarios “irracionales”; y aconsejó a Obama “golpear sus santuarios, centros de comando y líneas de comunicación donde sea que se encuentren”.
Ataques estadounidenses
Antes del discurso de Barack Obama, el Pentágono informó que las Fuerzas Armadas estadounidenses habían destruido en poco más de un mes de ataques aéreos contra ISIS 212 objetivos, entre ellos un puesto de mando y 88 vehículos armados de los yihadistas.
Estados Unidos ha realizado ya 154 ataques aéreos con bombarderos, cazas y aviones no tripulados con el objetivo de facilitar el avance de tropas del ejército iraquí, de los “peshmergas” kurdos y milicias tribales frente al ISIS.
La mayoría de los bombardeos se han dado en los alrededores de la presa de Mosul, la mayor del país y un punto estratégico que fue tomado brevemente por los yihadistas sunitas; hasta 29 veces ha atacado los alrededores de Erbil, capital de Kurdistán iraquí y bastión desde el que operan asesores militares estadounidenses, así como Sinyar y Amerli para defender a las minorías.
Los más recientes ataques se han producido en la presa de Hadiza, al oeste de Irak, otro punto de gran importancia estratégica, y donde según el Pentágono, el ISIS estaba comenzando a concentrar artillería con la intención de lanzar un inminente ataque.
