No se les da la política

 

 

René Avilés Fabila

No cabe duda de que el PAN debería ser una empresa de ejecutivos destinados a laborar en la bolsa de valores. La política no se les da. Hay una brecha enorme entre el inicio en 1939 y hoy que tuvieron dos veces la presidencia de la república y provocaron no sólo risas sino también dañaron el prestigio de México. Pero aparte de ineptos, son cínicos. Luego de presenciar hasta la saciedad las corruptelas de políticos de segundo y primer nivel, ahora, como partido desfondado, no sabe qué hacer y decir para salir del último lugar donde lo pusieron los mexicanos, luego de ver su estilo de gobernar.

La lista de actos de corrupción en las filas del PAN es enorme. Y actúan mal tanto en el país como en el extranjero. Es verdad, no es el único partido de pillos, los restantes tienen lo suyo. Pero no es posible que Gustavo Madero, líder de Acción Nacional, declare a los medios que sí hay actos de corrupción y actos licenciosos en su antes moralizante partido, pero no es grave. Los priistas son cinco veces más corruptos que los conservadores y religiosos panistas. Buen consuelo. Ahora entiendo el refrán “mal de muchos consuelo de tontos”. Somos ladrones, pero en otros partidos son todavía más rufianes que nosotros.

No hay más que agregar a lo dicho por Madero. Es la mejor definición del PAN y naturalmente de otras fuerzas políticas. Si el PAN, el PRI y el PRD son corruptos, ¿qué podemos decir del resto de las fuerzas políticas pequeñas que viven de rascar aquí y allá para obtener recursos?

Sigue siendo un enigma, por ejemplo, de dónde provienen los recursos que gasta Andrés Manuel López Obrador o por qué Marcelo Ebrard no es culpable de la podredumbre del Metro, sino sus subalternos. No hay partido capaz de señalar que es inocente.

Imagino que el acto de “sinceridad” o lapsus de Gustavo Madero es una buena prueba del lamentable discurso panista o de que sus líderes, como Vicente Fox, no son capaces de articular unas palabras sin cometer un desatino. Pero así parece ser México.

Por allí he leído y escuchado una anécdota perversa atribuida al general Álvaro Obregón: Yo robo menos que los demás porque sólo tengo una mano. Cierta o no, la historia es significativa para la identidad nacional: tenemos un alto prestigio como nación generadora de corrupción.

No pasa día sin que sepamos de un funcionario deshonesto e incumplido, ligado al crimen organizado o al menos secuestrador de bienes nacionales. Pero no es grave. En otros países hay cinco veces más corrupción que aquí. Perfecto, estamos a salvo. Votemos entonces por el PAN. O recurramos a otro refrán, son la voz pública: los panistas ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

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