México no solo se distingue por su paisajes, por su cultura y tradiciones, también se distingue por sus sabores, que lo hacen único.
Vivimos en un país arraigado a sus tradiciones en el que los mexicanos buscamos constantemente hacernos notar entre los demás, somos los únicos que cantamos “cielito lindo”, los únicos en hacer “ola” en los estadios, apasionados del fútbol, religiosos en su mayoría y siempre festejamos con comida, comentó la Psic. Adriana Romero de la Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM).
La comida tiene un significado muy especial en México; alimentarse no es solamente algo que tenemos que hacer, sino que el dar alimento y dedicar tiempo a eso es dar amor a quienes queremos y el comerlo es recibir amor. Cabe señalar que aquí en México es muy común festejar ante cualquier evento, y la mejor manera de celebrarlo es con una comida inigualable. Ya sea por una boda, un cumpleaños, una graduación, unos quince años, bautizo o primera comunión, la comida es algo primordial en el festejo, algo que ofrecerles y compartir con las personas que están con nosotros.
A los mexicanos nos gusta festejar; buscamos constantemente la manera de estar con nuestra familia, con nuestros amigos, en pocas palabras, pasarla bien, acompañados de nuestros seres queridos. Estamos acostumbrados a vivir en familia, por ello casi todas nuestras actividades van dirigidas a convivir, por lo que, en ocasiones, puede resultar difícil separarse de la familia. Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la sociedad mexicana es, precisamente, la dificultad para separarnos de la familia o tomar decisiones individuales, pues en las familias mexicanas se suelen tomar a mal o como egoístas las decisiones en las que no se les pregunta a todos los miembros de la familia su opinión.
Especialmente en México, la cocina tiene un lugar especial dentro de la casa, pues es ahí donde se toman las decisiones, acompañados de una buena comida porque la comida nos “apapacha”, por ejemplo, cuando estamos enfermos comemos un caldo de pollo calientito para sentirnos mejor, o, lo mismo, nos consentimos cuando estamos tristes. Casi siempre quien manda en la cocina es la madre, la jefa del hogar; por eso la comida siempre está más asociada a la figura materna, mientras que la figura paterna se relaciona con la economía familiar. Pero, aunque los roles han cambiado y no sólo los hombres trabajan, en cuestiones del hogar sigue siendo la mujer la mayor responsable.
En definitiva, la cocina mexicana implica más que un rico platillo, es la convivencia con la familia, la comunicación y, es por esto que, al hablar de la cosmovisión del mexicano tenemos que hablar de su comida.
