A unas horas del referéndum sobre la independencia de Escocia, la más reciente encuesta del Instituto Opinium para el periódico Daily Telegraph reveló este miércoles que una mayoría mínima busca el “No” a la separación, con un 52 por ciento, frente a 48 por ciento a favor.

Las cifras coinciden con otro sondeo del Instituto ICM para el diario The Scotsman; en ambos casos no se tiene en cuenta la cifra de indecisos. Si se considera a los indecisos, las cifras son de un 45 por ciento en contra de la independencia y un 41 por ciento a favor, mientras que un 14 por ciento de los ciudadanos no sabe aún qué votará.

Los analistas coinciden en que es una cita de difícil disección porque se espera una participación superior a cualquier elección anterior.

En caso de que este jueves más de la mitad de los escoceses se pronuncie a favor de separarse de Reino Unido después de más de 300 años, el país se convertiría en independiente en marzo de 2016.

El primer ministro británico, David Cameron, hizo una intensa campaña estos días a favor de la unión y prometió en una carta abierta darle amplia autonomía al gobierno escocés.

Si los escoceses votan en contra de una independencia total, Escocia podrá decidir de forma autónoma sobre sus gastos de salud, indicaron el conservador Cameron, el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, y el viceprimer ministro Nick Clegg (liberal demócrata) en el texto titulado The Vow (la promesa) que fue publicado por el diario escocés Daily Record. Sin embargo, la carta no da detalles concretos.

La iniciativa ha generado polémica y desde hace semanas varios legisladores de otras regiones británicas como Gales o del norte de Inglaterra advierten que no se deberían seguir haciendo promesas a Escocia sin que las demás regiones también obtengan los mismos derechos.

Reino Unido no cuenta con una organización federal clara de su territorio. En el Parlamento nacional de Westminster se da una situación particular, ya que los representantes escoceses pueden votar sobre leyes que afectan sólo a Inglaterra, pero algunos de los asuntos que incumben sólo a Escocia son decididos en su parlamento en Edimburgo.

“Ganaremos”, dijo el ex primer ministro laborista británico Gordon Brown, escocés -que en las últimas semanas ha tomado las riendas de la campaña unionista-, en un centro comunitario de Glasgow ante varios cientos de personas en el que refirió a la historia común para no independizarse, “Luchamos dos Guerras Mundiales juntos. No hay un cementerio en Europa en el que no yazcan codo a codo un escocés, un galés, un inglés y un irlandés. Cuando pelearon, nunca se preguntaron de dónde venían”.

El líder independentista Alex Salmond, jefe del gobierno regional, escribió una carta a los escoceses pidiéndoles que no dejen escapar la oportunidad de guiar su destino, “Despertaos el viernes en el primer día de un país mejor. Sabiendo que lo hicistéis, sabiendo que hicistéis que ocurriera”. “Se trata de dejar el futuro de vuestro país en vuestras manos. No dejéis que la posibilidad se escurra. No dejéis que os digan que no podemos. Hagámoslo”, insistió.