El pedazo de una cornisa de mármol de 30 kilos, robada en las excavaciones de Pompeya, era el recuerdo que una pareja de americanos intentó llevarse a Estados Unidos, en un coche que habían alquilado en Nápoles. Los turistas viajaron por media Italia con su preciado souvenir.
Su plan se descubrió en el aeropuerto romano de Fiumicino, cuando la alarma la dio el empleado de la compañía de alquiler del auto, Raffaele Fabozzi, quién encontró el “tesoro” escondido bajo el asiento, y llamó de inmediato a la policía.
Después de dos horas llegaron al aeropuerto expertos del cuerpo de los Carabinieri, confirmando el valor y la importancia de la pieza robada en Pompeya. En seguida intentaron atrapar a la pareja de turistas estadounidenses, pero lograron huir abordando el avión, con destino a Detroit.
Sin embargo a estos turistas les llegará una “denuncia por apropiación de un bien del Estado”. El robo de restos arqueológicos en Italia es muy frecuente, hasta el punto de que el dirigente de la Policía del aeropuerto de esta ciudad de Fiumicino, Antonio del Greco, alertó de estos “robos” desde hace algún tiempo.
