José Ruben Romero Político y narrador mexicano, nació en Cotija de la Paz estado de Michoacán, en el año de 1890, vivió una azarosa vida político-militar, la cual lo llevaría a participar activamente en la revolución, al lado de Francisco Madero, pero eso no le impidió atender con esmero el cultivo de su innata vocación literaria, que a la postre le consagró como uno de los mayores novelistas mexicanos del siglo XX.
Se dio a conocer como escritor por la difusión de algunos poemas primerizos, aunque pronto abandonaría el género lírico para consagrarse de lleno a la narrativa. Sin antes de triunfar por su producción literaria desarrolló una brillante carrera política y diplomática que le llevó a desempeñar, entre otros cargos, el puesto de cónsul en España (durante el comienzo de la Guerra Civil) y de embajador en Brasil (1937-39) y Cuba (1939-43). La suma de las experiencias adquiridas en su anterior etapa militar y durante estas largas permanencias en territorios extranjeros arrojó como balance un abundante material narrativo para su obra de ficción.
En general, todas las novelas de José Rubén Romero se caracterizan por su inclusión en el género costumbrista, aunque la perspectiva irónica que interpone el autor entre su mirada y las vicisitudes de sus personajes logra crear un sutil distanciamiento en el que encaja muy bien la crítica social.
Su prodigiosa capacidad para recrear ambientes, situaciones y figuras cotidianas le convirtió enseguida en uno de los autores predilectos de los lectores mexicanos de la primera mitad del siglo XIX, que se identificaban plenamente con las vivencias de sus personajes y reconocían los lugares en los que transcurren sus vidas.
José Rubén Romero recibió gran cantidad de honores y distinciones; entre ellos, sobresalen su elección como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y su nombramiento como rector de la Universidad de Michoacán.
A lo largo de su carrera literaria, el escritor de Cotija de la Paz dio a la imprenta algunas novelas tan famosas como La vida inútil de Pito Pérez (1938) y Rosenda (1946), dos narraciones que figuran por derecho propio en todas las antologías de la mejor prosa hispanoamericana del siglo XX.
En la primera de ellas -considerada unánimemente por críticos y lectores como su mejor novela, Romero vuelve su mirada hacia las fuentes clásicas de la literatura hispánica para crear un relato de estirpe picaresca, pero ambientado en la edad contemporánea. Las peripecias del insignificante bebedor Pito Pérez, atrapado en la mediocre rutina de una pequeña ciudad, dan lugar así a una de las novelas más originales de la prosa mexicana de todos los tiempos.
