El jefe del gobierno local de Hong Kong se negó a dimitir, como le exigen militantes prodemocracia, aunque aceptó conversar con un importante grupo estudiantil que participa en las manifestaciones que han paralizado parte de la ciudad.

“No dimitiré porque tengo que seguir realizando el trabajo…”, declaró Leung Chun-ying en rueda de prensa, minutos antes de la medianoche (local), cuando se cumplía el plazo dado por los militantes para que dimitiera.

La tensión aumentó este jueves en Hong Kong ante el ultimátum dado por los manifestantes para que renuncie el jefe de gobierno y las advertencias de la policía en contra de que amplíen su protesta con la toma de edificios gubernamentales.

En caso de que los manifestantes cumplan su amenaza de intentar tomar edificios gubernamentales podría haber “graves consecuencias”, señaló la policía del territorio administrativo especial chino.

Por séptimo día consecutivo, decenas de miles de personas continuaron con su protesta pacífica y exigieron la renuncia del jefe de gobierno local, Leung Chun-ying, quien a su vez recibió el total apoyo de Pekín.

Los estudiantes anunciaron que si Leung no dimitía hasta esta noche ampliarían su movimiento y ocuparían importantes edificios para “paralizar la administración”.

Miles bloquearon desde la mañana los accesos a la sede del gobierno, que es protegida por cientos de policías luego de que las autoridades advirtieron a los manifestantes que tampoco les permitirán rodear los edificios gubernamentales, informaron los medios hongkoneses.

La sede del gobierno se sitúa junto a los cuarteles del Ejército Popular chino en Hong Kong y a sólo cinco minutos a pie del principal lugar de las manifestaciones en Admiralty.

Las protestas surgieron por la negativa de Pekín a permitir la libre elección de los candidatos a gobernador de la metrópolis en las primeras elecciones directas que habrá en 2017 en el territorio de siete millones de habitantes.

También se vieron preocupados por el control del represivo liderazgo de Pekín y el descontento por la creciente brecha entre ricos y pobres y los altos precios inmobiliarios.

El gobierno chino manifestó su total confianza en el jefe de gobierno Leung Chun-ying. El gobierno central está “altamente satisfecho” con el trabajo de Leung, indicó un comentario del “Diario del Pueblo” (“Renmin Ribao”), el órgano del Partido Comunista chino.

Pekín apoya también su actuación frente a “las actividades políticas ilegales”. Está en juego la estabilidad de Hong Kong a largo plazo, su bienestar, los intereses de los inversores y la protección de la seguridad nacional de China, agregó el comentario.

El movimiento “Occupy Central” viola gravemente las leyes, perturba el orden público, impide la circulación y pone la voluntad de una minoría por encima de la ley, daña la paz y el bienestar económico de Hong Kong, aseguró el artículo, publicado en primera plana.

Desde la devolución en 1997 a China, la ex colonia británica se rige por el principio de “un país, dos sistemas”, que le da autonomía y libertad de prensa y de opinión. Tradicionalmente las protestas han sido muy disciplinadas en la gran metrópolis comercial y financiera; la policía tiene fama de actuar también de forma profesional.

Durante la noche volvió a caer una fuerte lluvia que los manifestantes aguantaron con sus paraguas, gabardinas y bajo refugios improvisados. El movimiento se hizo conocido como la “Revolución de los Paraguas” por la masiva presencia de este complemento.