Cientos de personas, la mayoría con máscaras quirúrgicas y lazos azules en la ropa -distintivo de los opositores del movimiento pro-democracia-, asaltaron con cuchillos y otros objetos cortantes la principal área de protesta de Hong Kong, en el distrito de Admiralty, para retirar las barreras colocadas durante estas dos semanas de ocupación.
En la zona había decenas de estudiantes y manifestantes que trataron de impedirlo, lo que creó tensión y fue una de las jornadas más intensas desde el inicio de las protestas hace ya diecisiete días. Los enfrentamientos dejaron un anciano herido de un golpe en la cabeza y con dos de los agitadores detenidos acusados de un delito de posesión de armas y otro de asalto.
Al tiempo que una docena de taxistas se manifestaron con sus automóviles en otro de los accesos bloqueados de la zona para exigir que acabe la protesta y la apertura al tránsito de las calles; otros vehículos pesados con grúas retiraban las barricadas del movimiento “Occupy”.
Uno de estos taxistas, Jimmy Tso, dijo, “Quizás esta gente no tenga nada que hacer, y pueda estar tirada en medio de la calle durante días, pero nosotros tenemos que hacer dinero, tenemos que comer. Las calles no son suyas, así que si ellos pueden levantarlas, nosotros estamos en nuestro derecho a derribarlas”.
Gobierno detrás de enmascarados
En un comunicado, el OCLP (Movimiento para la ocupación del distrito Central con Paz y Amor), uno de los grupos que encabezaron el inicio de la protesta, condenó la violencia de las decenas de “enmascarados que derribaron a la fuerza las barricadas en la zona ocupada de Admiralty”, y criticaron la inactividad de la policía durante el altercado, en comparación de la fuerza contra los estudiantes en jornadas anteriores.
A pesar de que el OCLP quiso evitar sospechas de que el gobierno estuviera detrás de esos actos, la idea se difundió durante este lunes entre los manifestantes y en las redes sociales.
“Sabíamos que algo iba a pasar hoy porque vimos cientos de policías movilizados a las cinco de la madrugada en su cuartel general, aunque no sabíamos si iban a actuar en Admiralty o en Causeway bay (otra de las zonas ocupadas), pero es obvio que los asaltantes sí estaban al tanto”, dijo una estudiante y miembro del Sindicato estudiantil de Hong Kong, Sara Lau.
Durante la tarde, Scholarism, uno de los grupos mas activos en el conflicto y cuyo líder, Joshua Wong cumplió este lunes dieciocho años, llamó a los manifestantes a volver a la zona ocupada para restablecer las barreras derribadas; por la tarde, las barricadas fueron colocadas de nuevo y reforzadas en previsión de posibles nuevos intentos de derribo durante la noche por parte de la policía.
Buscan democracia
Las protestas, iniciadas hace ya casi tres semanas contra la decisión del mes de agosto pasado de Pekin -limitar el sufragio universal prometido para 2017 a una terna de candidatos elegidos por el gobierno central-, se intensificaron ante el uso de gas pimienta y gases lacrimógenos por parte de la policía como respuesta a la manifestación pacifica del 28 de septiembre.
Desde ese día, el numero de manifestantes ha crecido imparablemente y varias de las principales zonas de la ciudad permanecen ocupadas, por estudiantes sobre todo, en lo que se ha denominado la “Revolución de los Paraguas” por ser estos el único medio con el que los participantes en la marcha se defendieron del ataque inesperado de la policía.
Los estudiantes piden la dimisión del líder del gobierno de Hong Kong, Leung Chun-ying, y el sufragio universal real para Hong Kong, como se acordó en el documento de traspaso de la antigua colonia británica a China por parte del Reino Unido.
Por su parte, Leung aseguró durante una entrevista en un foro regional en Canton que si las peticiones de los estudiantes son esas, el movimiento no tiene ninguna posibilidad de lograr sus objetivos, al tiempo que reiteró su intención de no dimitir.
La cancelación del diálogo previsto para la semana pasada entre los portavoces de las plataformas estudiantiles y el OCPL con Carrie Lam, número dos del gobierno de la región, sólo ha aumentado el descontento entre los pro-demócratas, que se mantienen firmemente a ocupar las calles en busca de lograr su objetivo, a pesar de que están acabando con la paciencia de gran parte de los hongkoneses, que se han visto afectados, “sabemos que estamos causando incomodidades y realmente lo sentimos, pero no está en nuestras manos poner fin a las protestas. Esto durará lo que Leung quiera que dure”, afirmó Sara Lau.
