David Alejandro Boyás Gómez
Tres amigos centenarios se volvieron a reunir el pasado lunes 13 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para recordar sus vivencias juntos y los momentos que más los marcaron en vida.
Efraín Huerta, Octavio Paz y José Revueltas hubieran cumplido los cien años de vida este año. Para celebrarlo, los Colegios de Letras Hispánicas y Literatura Dramática y Teatro coordinaron Conversaciones en el laberinto, celebración que contó con dos tiempos.
El primero se trató de un espectáculo en escena encargado a los directores Germán Castillo y Carlos Talancón. Tres actrices en el escenario –Bárbara Eibenshultz, Ana María González y Socorro Miranda– cautivaron al público al interpretar a los tres autores entrados en un diálogo lleno de referencias a sus relaciones a veces cariñosas y otras con cierto roce.
El guión, además, incluyó partes textuales de las correspondencias y declaraciones mantenidas durante años entre ellos y de opiniones sobre otros artistas de la talla de Andrés Henestrosa, Heberto Padilla, Julio Cortázar, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Silvestre Revueltas, Elena Garro, Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. Parte de la escenografía fueron “monos” de los tres homenajeados hechos por Helguera, Rocha y Hernández.
La segunda parte del programa fue un Diálogo entre pares donde especialistas en la obra de los tres centenarios charlaron sobre la visión de México, la poética de su obra, posiciones políticas y lo que creían sobre la amistad Revueltas, Paz y Huerta.
Adolfo Castañón, Eugenia Revueltas, Edith Negrín e Israel Ramírez destacaron las cercanías y diferencias entre los tres autores, hablaron de sus luchas y su carácter, y recordaron que la relectura de su obra a cien años de su nacimiento es la mejor opción para poder mirar con nuevos ojos una literatura revisada pero nunca suficientemente acotada.
Por ejemplo, Efraín Huerta ha pasado de ser un poeta marginal a ocupar un lugar central como poeta de la ciudad, del erotismo y de las causas sociales. El tiempo también ha reivindicado a José Revueltas como un prosista excepcional y uno de los críticos más profundos de la vida política de México, además de rescatarlo como enorme literato. Por otro lado, a la figura acartonada y cercana al poder que representó Paz en sus últimos años, se suma ahora una verdadera lectura de su obra que hace que se le revalore por su poder poético.
Los tres autores volvieron a dialogar entre ellos y con un público ávido de saber cómo tres escritores tan importantes eran tan cercanos en una sola cosa: la labor literaria puesta al servicio del amor al hombre mexicano y universal.
