Charla con Tedi López Mills/Autora de Amigo del perro cojo

Eve Gil

Aunque se tiende a pensar que la poesía es introspectiva, subterránea, casi un monólogo, hay poetas como Tedi López Mills que crean un puente emocional con su lector y lo involucran en diversas historias que lindan el género narrativo, sin desfasarse ni un instante de la poesía. En su más reciente libro, Amigo del perro cojo, Tedi lleva ese rasgo estilístico al extremo.

El lector ideal de un poeta es otro poeta

“Quiero incluir al lector —dice—. No me interesa una lectura cerrada, solipsista. Vale la pena proponer el diálogo y a través de él encontrar a tu lector ideal”.

Continúa Tedi: “El lector en la poesía ha quedado muy cancelado desde Mallarmé, cuando se impuso la tradición de la poesía como un monólogo. Todos los escritores aspiramos a que nos lean y los poetas no tendríamos por qué ser la excepción. No veo nada de raro en crear empatía con el lector, en que «se entienda», pero tampoco tengo nada en contra de que cada lector haga su propia interpretación”.

Para Tedi, su lector ideal la espía permanentemente por encima del hombro: “Generalmente el lector ideal de un poeta —dice—es otro poeta, aunque en mi caso, no necesariamente. Considero la poesía un medio de comunicación, un puente legítimo entre lector y autor”.

“El perro cojo al que se alude en el título es el hilo conductor de otro libro, la sombra que sigue cada uno de los versos. Hace como tres años escribí un cuento donde aparecían el perro cojo y su dueño. Este, en estado etílico, patea a un perro pero luego lo salva y el perro cojo se convierte en su amuleto, en su fetiche, en el lugar donde coloca toda su piedad y un símbolo del propio dolor. Me pareció el interlocutor ideal porque hay una herida que cruza todos los poemas”.

Le pregunto a Tedi por qué eligió escenarios tan disímiles para recrear esta curiosa historia, como Finalandia y Toluca.

“Finlandia y Toluca —dice— representan lugares antagónicos. A Finlandia siempre se le cita como el mejor en todo: calidad de vida, donde más lectores existen y más poetas son leídos. Es como el lugar perfecto. El Estado de México es, de algún modo, donde vivimos ahora, el contraste absoluto. Es una especie de viaje entre contrastes, y el relato de esa especie de viaje entre extremos, aunque, curiosamente, según una encuesta de Reforma, México se cataloga como uno de los países más felices del mundo”.

¿No confundiremos la felicidad con la resignación?, sugiero

“Sí, pero es terrible confundir la resignación con la felicidad; no poder darse un argumento lógico respecto a por qué nos consideramos los más felices”.

Amigo del perro cojo es además un pequeño objeto de arte, y aunque ése es el sello distintivo de Editorial Almadía, éste, en particular, es visualmente encantador.

“Fue idea —dice Tedi— de Alejandro Magallanes, Karina Simpson y Guillermo Quijas, propietario de la editorial. Alejandro hizo un trabajo maravilloso. Pudo haber dibujado un perro cojo, y no, resulta notorio que se sumergió en la esencia del libro. Son papeles arrugados, papeles doblados, tachoneados. Y fue muy sorpresivo para mí encontrarme algo tan hermoso. El otro día me preguntaron cuál era mi poema favorito del libro y yo respondí que las viñetas de Alejandro Magallanes”.

No se me da la novela

Pregunto a Tedi, tomando en cuenta su gran talento narrativo, si no ha sentido la inquietud de incursionar en el género novelístico.

“He pensando muchas veces —dice— en escribir novela, pero es algo que me rebasa. El peso de una novela es tan brutal y complejo para mí, con tanta estructura, que no podría, pero igual soy muy lectora de novela, es el género que más leo. Varios de mis poemas son novelas en versos. Fueron concebidas para ser novelas y terminaron siendo poemas”.

Tedi, brillante ensayista, traductora de poetas “difíciles”, ganadora, entre muchos otros del Premio Antonin Artaud 2012 por su colección de ensayos Libro de las explicaciones, también publicado por Almadía en 2009, explica en uno de esos textos el origen de su curioso nombre de pila que no es su nombre de pluma.

“Sigo dando —dice— muchas explicaciones respecto a mi nombre, y por qué mis padres decidieron adjudicármelo. Fue mi primera ruptura con la normalidad. Desde chiquita he tenido que «negociar» con mi nombre, y de ahí se derivan el resto de los temas de ese libro: la vida, los gatos, la familia”.

Tedi escribe actualmente un diario, algo muy próximo a una novela, muy marcada por La amante de Wittgenstein, de David Markson, y una nueva traducción, acompañada de biografía, de Las iluminaciones de Rimbaud.

Tedi López Mills nació en la ciudad de México en 1959 y su más reciente libro Amigo del perro cojo está publicado por Almadía, 2014, México.

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