CHARLAS DE CAFÉ

 

 

Charla a Alicia Ibargüengoitia y Patricia Kelly/Autoras de Mujeres grandes

 

 

Eve Gil

Mujeres grandes reúne entrevistas con 26 mujeres mexicanas que tienen mucho en común, entre otras cosas, ser “grandes” en más de un sentido. Es un libro que habla sobre un tema que no puede continuar siendo tabú: no la vejez en sí misma, sino cómo se llega a viejo. Y no puede serlo porque las estadísticas revelan que falta muy poco para que la población mayor de 60 años de edad sea la que prevalezca, como de hecho sucede ya en países de Oriente. Esto significa que urge implementar nuevas políticas de atención a la salud y reestructurar el engranaje social para adaptarlo a esta condición.

Pero tampoco puede continuar siendo tabú, pues como queda demostrado en este gran libro —grande también en más de un sentido— tener más de 70 años de edad no es ningún impedimento para gozar de plenitud social, profesional e incluso amorosa.

 

Mujeres privilegiadas

Sus autoras, Alicia Ibargüengoitia (sobrina del gran escritor que no requiere mayor presentación, Jorge Ibargüengoitia) y Patricia Kelly, experimentadas periodistas ambas y cuya amistad de cuarenta años, como ellas mismas señalan, “sobrevivió” a esta empresa titánica.

La gran mayoría de las entrevistadas empezaron a estudiar cuando las mujeres aún no tenían derecho al voto y existían muy pocas alternativas y muchas de ellas ni se casaron ni tuvieron hijos y fueron pioneras en asistir a las universidades.

“Son privilegiadas en cierto sentido —asegura Alicia—, pero de ninguna manera la tuvieron fácil. Algunas perdieron hijos en el camino. Todas tenían interés por hacer otras cosas, muchos proyectos, ninguna respondió: «esperar a morirme». Chepina Peralta, por ejemplo, quiere poner su sitio en Internet”.

“Fue planeado para mujeres menores de 70 años, que están en una edad en la que aparentemente no pasa nada, pero ya están sensibilizadas sobre el tema de la vejez —explica Patricia Kelly, quien hasta hace poco conducía un exitoso espacio radiofónico—. La vejez nos la anuncia, biológicamente, la menopausia, y la sola idea tiende a hacernos pensar que vamos a dar el viejazo de repente, como por encanto… así que este libro es una manera de decirles a esas mujeres que les queda un largo camino por delante”.

La selección

Sobre el proceso de selección nos dice Alicia: “Elegimos mujeres mayores de 70, 80, 90 en adelante, que fueran destacadas en el área donde realizaran su trabajo, se mantuvieran activas y quisieran hablar de la vejez, porque hay muchas que ya están retiradas. Queríamos que la doctora Ofelia González Treviño, por ejemplo, que se iba todos los días, a sus 90 años, a dirigir el departamento de Medicina Nuclear del Instituto Nacional de Ciencias Médicas del Hospital de Nutrición, nos hablara de su cotidianidad y de la pasión vocacional que la movía”.

“De Elena Poniatowska —agrega Patricia Kelly— ¿qué no se ha dicho de ella? Es una mujer muy querida y muy publicitada y comprometida, pero seguramente nadie se había atrevido a hacerla hablar de su vejez, y sin embargo lo hizo con gran naturalidad, y entre otras cosas asegura tener montones de libros en el tintero, uno para cada nieto”.

“A todas les preguntamos si se les molestaba que le dijéramos vieja —continúa Kelly— pero ellas perciben el término como una definición, no como una descripción. El problema es que para los mexicanos «viejo» es sinónimo de «inservible»”.

Dice Alicia: “La expectativa de vida ha aumentado y, por consiguiente el número de viejos, y todavía no hay políticas públicas para atender a este importante sector de la sociedad. Entonces, si no lo empezamos a discutir ahorita, y a llamarle a las cosas por su nombre, ¿cuándo? En todo el país hay poco más de 400 geriatras para atender a once millones de personas mayores de 60 años. Y queremos estar insistiendo, y ojalá lo logremos, que los más jóvenes a quienes está dirigido este libro y quieren tener mejores jubilaciones y pensiones y una mejor calidad de vida, empiecen a moverse”.

 

Las entrevistadas

Pregunto a Alicia y a Patricia si se les quedó en el tintero alguna mujer a la que tuvieran muchísimas ganas de entrevistar. Responde Patricia:

“¡Muchísimas! Y de las que nos dijeron que no, varias, seguro, ya están arrepentidas de no haber colaborado. El tema de la vejez no mata, lo que mata es sentarse a esperar la muerte. Para muchas era difícil imaginar siquiera la entrevista. Estar conscientes no es suficiente, hay que verbalizarla”.

Hay que señalar que tres de las entrevistadas ya murieron: la pianista María Teresa Rodríguez, la compositora Ema Elena Valdemar y la filósofa Carmen Torres Monroy, una maravillosa mujer que a los 50 años se lanzó a estudiar filosofía, pese a las burlas y la oposición de su marido.

Las demás entrevistadas son Lilia Ávila Ramírez (cardióloga), Concepción Calvillo de Nava (luchadora social), Gloria Contreras (bailarina y coreógrafa), Anilú Elías Paullada (feminista y publicista), Fela Fábregas (empresaria teatral), Selma González (psicóloga y terapeuta sexual), Olga Harmony (crítica teatral), Rosario Ibarra de Piedra (luchadora social), Luz Longoria de Álvarez Icaza (luchadora social), Ifigenia Martínez (economista y política), María Luisa Mendoza (escritora), Kena Moreno (política y publirrelacionista), Ana Ofelia Murguía (atriz), Thelma Nava (poeta), Herminia Pasantes (bioquímica), Chepina Peralta (empresaria y promotora de gastronomía y salud), Silvia Pinal (actriz), Guadalupe Rivera Marín (economista y política), Silvia Torres Castilleja (astrónoma) e Isela Vega (actriz). Incluye una entrevista especial con la feminista Marcela Lagarde que aunque joven aún, ha estudiado a fondo las formas de cautiverio social impuestas a las mujeres, siendo la vejez una de ellas.

Mujeres grandes está publicada por Sincronía encuentros, México, 2014.