Juan Pablo Aguirre Quezada
“Los catalanes han sido siempre guerreros, y los montañeros, sobretodo, han sido feroces. Pero a pesar de su valor y su extremo amor por la libertad, han estado subyugados siempre”. Voltaire.
Al igual de todas las naciones del mundo España enfrenta diferentes desafíos y retos. El Banco de España anunció el crecimiento del PIB en 0.5% a pesar del quinto mes consecutivo de crisis y de que la deuda, como proporción del PIB, sea de 97.6% para 2014, y 100.3% para el año próximo.
Otro problema aparentemente controlado en este año es la posible secesión de Cataluña. Después de meses de movilización y preparativos para la consulta del 9 de noviembre (9N), que decidiría la separación de Cataluña de forma cautelar, el Tribunal Constitucional finalmente lo suspendió al igual que la Ley de Consultas aprobada por el Poder Legislativo catalán. El Presidente de la Generalitat catalana Artur Mas consideró entonces no hacer efectiva una posible independencia, pero se mantiene la intención de realizar un sondeo para conocer la voluntad de independizarse o no, situación que preocupa al actual gobierno nacional, razón por la que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy prepara los trámites ante una eventual impugnación de la consulta.
Motivos de la independencia
Los catalanes pueden tener diferentes motivos para buscar su independencia. Una de ellas, que la provincia de Barcelona es la segunda con mayor peso en la concentración de la actividad económica española. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España dicha demarcación aportó 13.6% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2011. En comparación con otras provincias, Madrid registró 18%, Valencia 5.1%, Sevilla 3.3%, Vizcaya 3.1%, entre otros datos. Cabe destacar que el resto de las provincias catalanas (Lérida, Tarragona y Gerona) suman en total aproximadamente 6.4% del PIB, por lo que esta región produce una quinta parte del total nacional.
Además la región de Cataluña goza de una autonomía vigente desde 2006 que le permite contar con un autogobierno, la facultad de usar el catalán como lengua oficial en la provincia, en conjunto con el castellano como idioma del estado español. El documento también señala en el artículo 8 que los símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno. Los antecedentes de esta legislación son el Proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1919 y los aprobados en 1932 y 1979. Pese a este avance las Cortes Españolas en 2006 y el Tribunal Constitucional en 2010 limitaron el contenido del Estatuto.
La población de Cataluña representa alrededor de 16% del total de la población española. De ellos son ciudadanos con derecho a votar 7 millones 553 650 personas en 2013. Además paga 24% de la recaudación hacendaria total pero sólo recibe 10% del gasto público; es una de las regiones más avanzadas económicamente de la península ibérica. El factor cultural es otro de los motivos por los cuales los catalanes han manifestado su idea de independizarse. Pese a estos temas de actualidad la lucha por la soberanía catalana no es nueva.
Crónica de la separación
Históricamente Cataluña ha tenido muchos motivos para ser un país independiente. A finales del siglo XIX surge el movimiento denominado Renaixença que fortalece el legado cultural catalán y promueve el uso de esta lengua para contrarrestar la influencia del castellano. Este regionalismo español propició que los diputados locales pudieran impulsar diferentes proyectos hacia el autogobierno, como sucedió con la puesta en marcha de la Mancomunidad de Cataluña en 1914. Cuatro años más tarde inició un movimiento por la autonomía de esta región, que hizo posible el Proyecto de Estatuto de 1919, que fue ratificado por representantes catalanes pero no fue debatido en el Congreso español. En tanto, Barcelona vivía tensiones fuertes debido a conflictos entre sindicalistas y patrones. En España, también existían conflictos en esta etapa del reinado de Alfonso XIII, que incluso registró asesinatos de ministros como José Canalejas en 1912 o Eduardo Dato en 1921.
Las aspiraciones de los catalanes fueron frenada durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), pero al termino de este periodo los catalanistas fueron participes en la firma del Pacto de San Sebastián, que propició la formación de la Segunda República Española (1931-1939). De acuerdo con el Censo de 1930 la ciudad de Barcelona era la más grande de esta nación y la única que superaba el millón de habitantes (1,005,565), superando a Madrid que tenía poco más de 950 mil.
La Segunda República Española promulgó su Constitución en 1931 y el siguiente año se aprobó el Estatuto de Autonomía de Cataluña (1932), documento que otorgó de un autogobierno (Generalitat), una legislación y un consejo con decisiones en los campos de comunicaciones, cultura, economía, educación, hacienda y transportes. Durante el franquismo tanto Cataluña como el resto de España tuvo supresiones en las libertades políticas. Entre los elementos que marcaron esta etapa fue la prohibición del lenguaje catalán en escuelas u oficinas gubernamentales. El régimen fue estricto con esta región y perdió avances en materia política y de autonomía que había conseguido años antes. Cabe destacar que de acuerdo con la Generalitat de Catalunya alrededor de 3,585 personas fueron asesinadas entre 1939 y 1953, además de 27 mil encarcelamientos, trabajadores forzados o depuración de funcionarios. Pese a estas condiciones la industria tuvo un auge importante.
Si bien Cataluña obtuvo grandes logros en su lucha por la autonomía en los Estatutos de 1979 y 2006 aún sigue su lucha en defensa de su identidad propia. El plebiscito del 9N no será determinante pero será un paso más en su tránsito histórico.
