“Los videojuegos violentos han sido considerado por algunos especialistas como alentadores de la violencia, pero otros plantean que jugarlos no la genera”

 

De acuerdo a un estudio del psicólogo Christopher Ferguson

René Anaya

En la búsqueda de culpables de la violencia social se ha encontrado a las revistas de historietas, a las series de televisión, al cine y, recientemente, a los videojuegos, pero en ninguno de los casos se ha podido comprobar científicamente su culpabilidad.

Por supuesto que no faltan trabajos de psicólogos sociales, neurocientíficos, psiquiatras, sociólogos y comunicólogos que señalen la influencia negativa de estos medios, por lo que de tiempo en tiempo se les sataniza y se les intenta prohibir.

 

Cuando la realidad nos rebasó

Lamentablemente, en México la realidad ha rebasado a la ficción, ya no es necesario introducirse en comics estadounidenses o japoneses, ni asistir al cine o mirar en la pantalla casera o en el monitor escenas violentas. Solo es suficiente con leer o escuchar las noticias para comprender que la escalada de violencia ha superado la ficción.

En Tlatlaya e Iguala ha habido una elevada dosis de violencia que no fue determinada, sin duda, por los videojuegos o las películas, sino por una descomposición social que incluye la impunidad y la corrupción de nuestros gobernantes y de los cuerpos de vigilancia.

Así que la violencia que se presenta en los videojuegos es cosa de niños y no puede trascender a la realidad. Tan es así que un nuevo estudio más amplio socialmente, parece demostrar que la violencia de la ficción no está correlacionada con la que se vive en las calles y en el medio rural. Este trabajo abarca un mayor periodo de observación, de 1920 a 2005 y prácticamente a toda la sociedad estadounidense.

Al contrario de los miles de estudios e investigaciones que se realizan en laboratorios y que consisten, básicamente, en exponer a voluntarios a escenas violentas y posteriormente observar sus reacciones, el profesor en psicología de la Universidad Stetson de Florida, Christopher Ferguson, realizó una investigación comparativa entre la violencia en los medios en cine y en videojuegos, y los índices de criminalidad en los Estados Unidos.

 

De la violencia en medios a la violencia real

En un trabajo publicado el 5 de noviembre en línea, en Journal of Communication, Ferguson informa que en su primera investigación recopiló las películas más taquilleras desde 1920 hasta 2005, y obtuvo un cociente de violencia que resultó de dividir el número de minutos violentos entre la duración total de la película; ese resultado lo comparó con el índice de criminalidad estadounidense.

Encontró que en los años de 1920 las películas Ben Hur y El último mohicano eran más violentas que la sociedad. A mediados del siglo la relación se emparejó, pero a partir de los años de 1970 y 1980, cuando es mayor la violencia en las películas, la tasa de homicidios se redujo. Desde 1990, ha planteado Ferguson, la violencia en los medios y la sociedad experimenta una relación inversa. “Es una forma de comprobar cómo aunque algunas veces se producen correlaciones, tenemos que ser muy cuidadosos al hacer una lectura causal de los efectos”, ha afirmado el investigador.

En los videojuegos sucede algo semejante. Desde 1996, año en que comenzó el análisis, tomó las clasificaciones que hacen los fabricantes. Primero encontró lo que ya se esperaba: los juegos más violentos son los más vendidos o más gustados; y después descubrió que en las dos últimas décadas ha habido menor violencia juvenil en Estados Unidos, por lo tanto parece haber una relación inversa entre la violencia de los juegos y la violencia de los jóvenes.

Lo trascendental de este estudio es que se basa en datos estadísticos de varios años y no en las reacciones emocionales inmediatas de voluntarios que se encuentran en el ambiente controlado del laboratorio, y que no toman en cuenta la experiencia del individuo, la cual influye en su conducta ante los videojuegos.

Sin embargo, Christopher Ferguson, a pesar de haber demostrado que no existe una relación directa entre violencia en los medios y violencia en la sociedad, no considera que se haya dicho la última palabra sobre este debate: “Se trata de una cuestión muy emocional, una dialéctica moral que se nutre de guerras culturales y conflictos generacionales. Siempre estará ahí y mientras surjan nuevos medios, habrá reacciones extremas contra ellos”.

Lo importante, entonces, es no perder de vista que la violencia es causada por numerosos factores sociales, políticos, culturales y económicos, que se deben combatir desde sus causas y no estigmatizar a los medios, que muchas veces reflejan la realidad.

reneanaya2000@gmail.com