Los concursos de bellezas que han llevado a Venezuela ganar 13 coronas de Miss Universo y Miss Mundo, ejercen una presión que empujan a las venezolanas a preocuparse más por su apariencia física y recurrir mayormente a la cirugía estética para sentirse bien y ser aceptadas socialmente como un mecanismo de evasión de la crisis que las agobia.

La encuestadora venezolana Datos señala que 86% de los ciudadanos de ese país cree que verse bien es estar bien. Para casi nueve de cada 10 personas en Venezuela la buena apariencia es fundamental, independientemente del estrato social y los problemas de escasez de alimentos o medicinas que haya.

Efraín Castillo, especialista en cirugía estética, afirma que Venezuela ocupa el sexto lugar en el ranking mundial después de Brasil, Estados Unidos, México y Colombia. Ni la devaluación de la moneda ni la inflación han frenado las operaciones, no obstante la crisis económica, en los últimos dos años casi se triplicó el número de intervenciones de este tipo.

En solo dos años la cantidad de cirugías en el suelo venezolano creció 285%, ya que en 2011 se realizaron 81.158 procedimientos, aproximadamente nueve cada hora.

Los datos indican que en Venezuela se hacen más cirugías estéticas per cápita, agrega la vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, la doctora Linda Rincón.

Por su parte, el diario británico The Guardian en un informe señala que Venezuela es la nación con la tasa más alta de cirugías estéticas en el planeta, en cifras mas entendibles uno de cada 150 venezolanos se somete al bisturí para verse mejor.

Quienes más recurren al bisturí son las modelos, actrices, presentadoras de televisión, secretarias o ejecutivas, sin embargo si tiene oportunidad también lo hacen las estudiantes y muchachas humildes, ya que el tema de la belleza forma parte de la idiosincrasia nacional.

Gabriel Obayi, secretario de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Maxilofacial, destaca que cada persona quiere tener más que la otra o verse mejor que la otra, la obsesión por la belleza está marcada y se ve favorecida por la falta de controles, la práctica ilegal de la medicina en el país y por el tráfico ilegal de productos prohibidos por el Ministerio de Salud, lo que ha producido muchos decesos.