Es curioso ver como Cárdenas renuncia al PRD,
pero se va casi solo, ya no es un referente tan importante.
Entrevista a Pablo Javier Becerra/Analista de la UAM Iztapalapa
Irma Ortiz
Pablo Javier Becerra, especialista en partidos de la UAM Iztapalapa, analiza para Siempre! los costos de la salida de Cuauhtémoc Cárdenas del partido que fundó el 5 de mayo de 1989.
“Cuauhtémoc Cárdenas fue el fundador del partido, el tlatoani, el líder moral. En una época fue referente fundamental pero eso se acabó en el año 2000. Recientemente trataron de revivirlo como un referente que permitiera la unidad de las distintas tribus, luego de la salida de López Obrador, pero ya era imposible.
Lo candidatearon, pero él ponía la condición de que sería presidente del PRD siempre que fuera candidato de unidad al viejo estilo del PRI y ya no pudo. Es curioso ver como Cárdenas renuncia al PRD, pero se va casi solo, ya no es un referente tan importante. La decisión fuerte que podía producir el PRD ya se produjo con la salida de López Obrador, que formó su propio partido.
¿Qué le queda al PRD?, tratar de construir una identidad propia al margen de los dos caudillos que tuvo: Cárdenas y López Obrador. Le queda buscar una identidad de izquierda moderna en términos de no aferrarse a los viejos dogmas ni de la izquierda tradicional, ni de la izquierda priista. Le queda tratar de buscar una identidad propia, más en el terreno de un socialismo democrático o social democracia como le han llamado en términos de un conjunto de reformas factibles, un partido capaz de negociar, gradualista, reformista pero al mismo tiempo capaz de movilizar.
Muchos tratarán de aprovechar la salida de Cárdenas para producir alguna desbandada. René Bejarano, líder de una de las corrientes, había dicho que Los Chuchos podrían quedarse con el partido o Navarrete podía seguir siendo presidente pero que Cárdenas dirigiera una gran coalición de izquierda; eso da un poco la idea de que se quedarán con el cascarón, que la izquierda verdadera estaría con Cárdenas, pero eso está muy difícil, ya que éste no tiene la capacidad de atracción de antes y la situación del país ya no es la misma.
Muchos especulan que con esto el PRD se desmorona, habrá que verlo, no lo sabemos, todo dependerá de la capacidad de imaginación que tengan los que se quedan. Hace falta una izquierda moderna e institucional, en términos de ser capaces de construir instituciones que puedan vivir mas allá de sus líderes iluminados.
Cárdenas, cabeza de un nuevo grupo
Se reunieron los viejos líderes de la corriente democrática, son políticos cuyo tiempo ya pasó. Porfirio Muñoz Ledo ha insistido en su idea de una nueva Constitución, por lo menos desde que se fundó el PRD, antes no, porque antes era un priista feliz, pero tengo la impresión de que ese grupo no tiene muchas ideas para construir una nueva referencia política programática. Si logran atraer a intelectuales capaces de inyectarles nuevos bríos, qué bueno, pero hay que recordar que cuando Cárdenas fue líder del PRD, su presencia dominante ahuyentó a la intelectualidad universitaria.
La izquierda siempre fue un conjunto de partidos con intelectuales pensantes, muchos de ellos atados a viejos modelos de la izquierda marxista, leninista, pero había intelectuales. En el actual PRD no hay, porque los liderazgos iluminados los ahuyentaron. Habrá que ver si lo que queda del PRD puede atraer algún sector de la intelectualidad más moderno, desarrollado, y si el grupo de Cárdenas logra algo parecido.
Las tribus y la falta de institucionalidad
El problema central en el PRD es que sus grupos y tribus no encontraron el entorno institucional, ni reglas e instituciones que les permitiera convivir de manera productiva; coexistieron bajo el manto protector del líder, no desarrollaron reglas democráticas de convivencia y nunca aceptaron un punto de partida de todo partido moderno, el que su líder fundador los deje crecer. Cárdenas y López Obrador fueron terriblemente posesivos, aspiraron a tener un partido al cual dominar de manera incondicional.
Una sociedad democrática construye reglas e instituciones que permitan que esa pluralidad coexista de manera armónica y le produzca beneficios al país, si es una sociedad, o al sistema político, si es un partido. El problema con el PRD es que es heredero de dos tradiciones autoritarias: la izquierda de corte marxista leninista, los partidos socialistas y comunistas que añoraban un modelo de sociedad de corte totalitario y la otra parte que venía del PRI, que por definición era autoritaria.
Cárdenas no creció en un partido acostumbrado a debatir, se formó en un partido donde la disciplina era la regla fundamental y por eso en el PRD se arma una diversidad de corrientes: extrotskistas, excomunistas, exguerrilleros y expriistas.
Les costó trabajo encontrar reglas para convivir y aceptar la necesidad de que era un partido plural, la única forma de coexistir era repartirse cuotas de poder, y así se han repartido el PRD y los espacios donde tienen poder. Además han extendido esa lógica a la vida política en general. Hoy, tres grandes partidos se reparten por cuotas el poder y así lo han hecho al conjunto de las instituciones políticas.
El problema central es que esa lógica de cuotas ha hecho mucho daño tanto al PRD como al país. Hay la necesidad de establecer un juego verdaderamente democrático donde todos los contendientes acepten las reglas del juego y sepan que en momentos van a perder y en otros van a ganar y se debe respetar el resultado. El PRD introdujo esa lógica de las tribus dentro de la vida política del país, pero eso debe cambiar por el bien de todos.
