“La nación requiere de otros valores y de nuevos dirigentes sociales,

no de políticos profesionales en mentiras y demagogia”

 

 

Vivos se los llevaron…

René Avilés Fabila

Ahora ya tenemos una triste certeza: se los llevaron vivos y nos devolverán restos, cenizas, huesos. El caso de Guerrero ha sido la gota que derramó el vaso. Irritación, malestar, indignación y rabia. Pero vayamos por partes. Como señaló el escritor Luis González de Alba: los cuerpos no estaban en el clóset de Peña Nieto ni ocultos bajo la cama. Fueron sacados y torturados y asesinados por instrucciones de gobernantes y sicarios perredistas. En el turbio caso de Guerrero son ellos los principales responsables. No son muchos los que se salvan, quizá Miguel Ángel Mancera por ser gobernante ciudadano, amparado por las siglas de tal partido. Querer salvar de la responsabilidad a López Obrador es simplemente una pésima broma. Han publicado una y veinte fotografías donde aparece con el gobernador de tal estado y con el presidente municipal de Iguala. Por piedad, tratemos de ser objetivos.

Es imposible negar que la tragedia atroz que vivieron no sólo esos muchachos sino muchos más, a lo largo y ancho del país, es responsabilidad del sistema político mexicano en su conjunto. Cada partido ha puesto no su granito de arena sino su pesada loza. Veamos la violencia que ejercieron en su momento los mandatarios priistas, la que hicieron los gobernantes surgidos del PAN, principalmente Felipe Calderón, quien le declaró una feroz guerra al crimen organizado sin saber dónde estaba ni quiénes lo integraban. El PRD parecía a salvo. De tal partido sólo sabíamos, a no ser que uno fuera tonto, de su tremendo nivel de corrupción. Pero luego de Guerrero, lo hemos visto capaz de ejercer la violencia con tal de mantener sus cuotas de poder.

¿Quién realmente ha cambiado en México? Me parece que es la sociedad en su conjunto. Ella se ha hecho más sensible y piensa en que ya basta de partidos políticos. Sólo le falta aprender a doblegarlos o, en el mejor de los casos, crear un partido que nos represente, que siga nuestras demandas y exigencias.

Hasta hoy, ningún partido nos ha escuchado. Nos pide servidumbre, nos engaña con discursos gastados, la nación requiere de otros valores y de nuevos dirigentes sociales, no de políticos profesionales en mentiras y demagogia. No más teletones ni limosnas. Lo que los mexicanos requieren son empleos, buenas condiciones de seguridad social. Los partidos nos ofrecen, todos sin excepción, sólo pintar la fachada de las casas, ninguno desea un cambio, una transformación real. Que vamos por donde ahora nos lleva el PRI, sí, como antes marchamos por donde el PAN imaginó lo adecuado y en los sitios donde gobierna el PRD, son sus necesidades políticas las que conducen el rebaño.

Falta saber si el rumbo por el cual marchamos, muy orientados por una globalización bastante discutible, es el adecuado. Muchos pensamos que en tal proceso no han considerado nuestros valores y las grandes luchas del pueblo mexicano. Tratan de que seamos adictos a sus recetas políticas.

¿Qué sigue? ¿Volver a la normalidad? La normalidad que el sistema político mexicano nos ofrece es una trampa mortal.

 

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