Luego de 75 días de ocupación de las calles de Hong Kong, la Policía ha comenzado este jueves el desalojo del plantón prodemocracia.
En un primer momento la operación policial en Admiralty, frente a la sede del gobierno local, se ha desarrollado sin incidentes, pero conforme ha avanzado el desmantelamiento del campamento, al menos seis manifestantes que se negaron a abandonar la calle fueron arrestados de forma pacífica y sin oponer resistencia a su detención.
La inmensa mayoría de los estudiantes que aún permanecían acampados se habían retirado en las últimas horas, tras una guardia final la noche anterior en la que participaron miles de personas.
Aunque los líderes del llamado Movimiento de los Paraguas han declarado el fin de esta etapa de desobediencia civil, aseguraron que continuarán sus presiones -pero sin especificar la manera-, en favor de unas elecciones democráticas y libres para 2017.
El avance de los trabajadores para derribar las barricadas y retirar lo que queda de los campamentos es más lento de lo esperado, debido a la solidez de las barreras que habían instalado los estudiantes; la policía avanza por la zona a pie y en vehículos.
A través de megafonía, la autoridad ha reclamado a los manifestantes que actúen con calma y abandonen el centro, ya que en caso contrario “se utilizará la fuerza de forma razonable y se llevarán a cabo detenciones si es necesario”. Cientos de personas permanecen aún en la zona de las protestas.
Decenas de miles de hongkoneses se habían conglomerado en el complejo gubernamental en la última noche de un movimiento que en su momento de mayor auge llegó a reunir hasta casi 100 mil personas en las calles.
Los mensajes predominantes, escritos con tiza en la calzada o impreso en gigantescas telas amarillas -el color simbólico del movimiento- eran “volveremos” y “podrán desalojarnos pero no desalentarnos”.
Las asociaciones estudiantiles que encabezaron el movimiento de ocupación habían manifestado en conferencia de prensa este miércoles que sus líderes, Alex Chow de la Federación de Estudiantes Universitarios y Joshua Wong, del movimiento de estudiantes de secundaria Scholarism entre otros, se quedarían de guardia en la acampada hasta el arribo de la policía para hacer cumplir la orden judicial de desalojo.
Wong, el líder estudiantil que viene de poner fin a una huelga de hambre que le llevó a la sala de emergencias días atrás, aseguró que aquellos manifestantes que se queden con ellos hasta el último momento deberán respetar el principio de la no violencia, “todo equipamiento que lleven deberá ser estrictamente defensivo, nos aseguraremos de que no haya enfrentamientos con las fuerzas policiales”.
Chow por su parte expresó que el fin de la acampada no equivale al fin del movimiento de desobediencia civil, “nos enfrentamos a un Gobierno que no ha cedido en absoluto a nuestras demandas. La segunda ronda de consulta popular sobre la reforma electoral está a la vuelta de la esquina, entonces seguramente organizaremos una serie de protestas”.
Los fundadores del movimiento Occupy Central, líderes de las manifestaciones, dieron por acabada la etapa de desobediencia civil la semana pasada cuando se entregaron a la policía, solo para ser puestos en libertad sin cargos una hora después.
Los plantones comenzaron en septiembre tras el anuncio de Pekín de una reforma electoral para 2017 en el territorio autónomo que prevé la implantación del sufragio universal, pero excluye el nombramiento ciudadano de candidatos al cargo de jefe del Gobierno autónomo.
Según los manifestantes, eso impide que los comicios puedan ser considerados libres. Las protestas adquirieron fuerza después de que la policía intentara disolverlas con gases lacrimógenos y pimienta el 28 de septiembre, pero el entusiasmo de las primeras semanas fue perdiendo fuerza y apoyo popular.
Hong Kong retornó a soberanía china en 1997 bajo la promesa de un “alto grado de autonomía”, resumido en el lema de Un País Dos Sistemas atribuido a Deng Xiaoping y según el cual la antigua colonia británica mantendría su sistema económico capitalista y su autonomía política.
(Con información de El País España)
