Violencia

René Avilés Fabila

Durante las recientes protestas, manifestaciones, marchas y plantones, cierres de avenidas y carreteras, la violencia ha surgido. Sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones.

Hasta hace algunos años y en ciertas condiciones extremas, la violencia, es decir, la guerrilla urbana o rural, era una alternativa. De esta manera, por ejemplo, Fidel Castro y Ernesto Guevara tomaron el poder e intentaron llevar a cabo una magna transformación de Cuba. En esa misma época, el chileno Salvador Allende buscó la toma del poder por la vía electoral. Aunque sea por un tiempo consiguió su objetivo.

En México hemos tenido varios intentos guerrilleros serios. Los tuvimos antes de 1968 y los volvimos a ver luego de la matanza de Tlatelolco. Ninguno tuvo éxito. Fueron aplastados por militares que pronto aprendieron las tácticas de la contraguerrilla. Pero hay algo más importante. Ninguna de esas acciones tuvo el apoyo de la sociedad en su conjunto. Grupos de jóvenes aquí y allá, que al final desistían, campesinos desesperados  que no tenían la preparación indispensable para enfrentar al Ejército y a su moderno armamento.

Hasta el EZLN fue vencido por el peso del sistema y no sólo de las armas. Nunca tuvo éxito más que en cierta zona de Chiapas. Poco sabemos de Marcos y de su ejército, salvo que los dejan sobrevivir. Aclaremos que los comunicados de Marcos no tuvieron el resultado de las proclamas de Madero y jamás incendiaron el país.

Ahora muchos jóvenes piensan en una solución violenta a la multitud de problemas que padecemos. Poco piensan en la fuerza del Estado y de sus instituciones. Podrán estar caducas, ser inoperantes, pero cuentan con un sistema político cuyos intereses están por encima de todos los demás valores. Los partidos son cómplices, no están realmente enfrentados. Pero hay algo más serio todavía: la sociedad mexicana no está preparada ni remotamente para la violencia.

Esto deben pensarlo los jóvenes antes de incendiar autobuses o tratar de ingresar en Palacio Nacional, como si ellos fueran los soviets y México, Rusia. Es mucho mejor analizar detenidamente la situación del país y organizarse para dar una batalla de largo aliento que sea capaz de llevarnos a una transformación profunda. Nada se gana con arrojar cocteles molotov sino el desprestigio de una causa. Es preciso adoptar una ideología avanzada y buscar los cambios por la vía electoral. En la mayor parte del mundo, las guerrillas han dejado de ser operativas.

Mao Tse-tung decía que la guerrilla debía contar con el apoyo de la sociedad, de obreros y campesinos. No es el caso de México. Un recorrido minucioso por la amplia república nos permitirá ver que en efecto hay malestar, pero que en muy pequeños sectores la violencia es bien vista. Aquí y ahora, el país busca cambios por la vía electoral y eso implica trabajar con la sociedad en su conjunto.

www.reneavilesfabila.com.mx

Facebook/reneavilesfabila